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03/05/2016

Actualidad

Kooza: el Cirque du Soleil en “Caminito”

"Buenos Aires es grandiosa".

Ser testigo del detrás de escena en una de las mejores producciones artísticas del momento es una incógnita y un privilegio pocas veces develado. CARAS compartió y disfrutó en exclusiva del despliegue de arte y profesionalismo con que los performers del Cirque du Soleil encaran cada proyecto. “Kooza” estuvo en Caminito, en pleno centro de la ciudad de la Boca. Parte del grupo se presentó allí antes de los ensayos que realizan a diario. Se pudo observar complicidad, emoción, alegría y compañerismo en su máxima expresión. Eso es lo que aportó cada uno de los integrantes del elenco que posó en exclusiva para el Editor en Jefe de Fotografía de CARAS. Al mejor estilo de Annie Leivobitz, la aguda mirada de Federico De Bártolo y su equipo captó momentos sublimes donde los artistas se mostraron decididos –como siempre- a dar lo mejor de ellos. Porque a eso están acostumbrados. Vienen de lugares tan recónditos y distantes entre sí como Australia, Bielorrusia, Escocia, Brasil, Canadá, China, Mongolia, Rusia, Ucrania, pasando por Chile, Colombia, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Japón, así como Moldova, España, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido. Y no viajan solos. Muchos recorren el mundo con sus familias y desde que se produjo el estreno mundial en abril de 2007 en Montreal –Canadá- se han representado en más de 50 ciudades de 12 países. En 2009 Kooza representó el espectáculo número 1.000 en Santa Mónica (California); el 1.500 en Tokio (Japón) en 2011, el 2.000 en Dallas (Texas) en 2012 y el 2500 en Viena, Austria en 2014. Han superados los 6 millones de espectadores con una obra que representa lo más puro de las tradiciones circenses. Es una vuelta a las raíces del escenario nómade, rodeado de tecnología de vanguardia. Así, “Kooza” sigue sorprendiendo a los argentinos en el predio apostado en Costanera Sur. La troupe que pisó Caminito estuvo compuesta por Alexander Kazeko, Sergey Semavin y Elizabeta Parmenova de Rusia junto a Talita de Lima de Brasil, integrantes del “Charivari”, que hicieron propio el lugar con sus acrobacias aéreas, para el deleite de los transeúntes. También se hizo presente allí la rusa Irina Akimova, con el despliegue de sus coloridas plumas, escoltada por el norteamericano Aaron Felske, quien interpreta al “Hombre Musculoso” y por Joey Arrigo. Nacido en Toronto, con 23 años, él es uno de los más jóvenes y tiene un papel central: el pícaro Trickster, el enigmático guía del protagonista -el payaso Inocent- a quien desafía permanentemente a la vez que  protege.
“Estar trabajando en Kooza es un sueño hecho realidad. Es a lo que aspiré toda mi vida. Vi uno de los primeros shows del Cirque du Soleil en un VHS que mis padres habían comprado. Una y otra vez. Tenía 5 años y ya sabía que ese era el lugar donde quería estar. No tenía idea en qué punto de vida se daría, pero finalmente ocurrió hace dos años, cuando entré en el empresa. Mi vida entera estuve preparándome, entrenándome y trazándome un camino como bailarín en una variedad de estilos. Estudié clásico, ballet, hip hop y jazz. Eso te prepara cuando eres físicamente activo y bailas todo el tiempo. Siempre me apasionó. Crecí haciendo acrobacias mi vida entera. Por eso buscaba un trabajo donde pudiera combinar mis habilidades y usarlas, como éste. Para entrar al Cirque me presenté a un audición abierta, en Montreal, donde había más de 2000 personas. Comenzaron a reducir el número, una vez tras otra, durante dos días. Fue increíble, maravilloso. Tenía toda la confianza. Era un poco “gallito”. En muchas audiciones a veces se tienen que soportar muchas cosas, aguantar y sostener las pruebas. En esa ocasión fue todo lo contrario. Fue divertida. Tenía que presentar una variedad de bailes, una combinación de ballet contemporáneo, de hip hop, acrobacias e improvisación. A final quedamos 18 y nos incluyeron en la base de datos del Cirque. De ahí en adelante sólo cabía esperar y 9 meses más tarde, en mayo de 2014, recibí un mail de parte de Kooza. Estaban interesados en darme este trabajo y en ese momento dejé todo de lado y me escapé con el Cirque. Nunca tuve un trabajo normal que no se relacionara con el baile. Y estoy seguro que si hubiera tenido ese tipo de trabajos, aún así estaría bailando. Apenas terminé el secundario empecé a audicionar para un show de la televisión canadiense “So do you think you can dance” y luego para todo lo que tuviera que ver con el baile. Mis padres nunca tuvieron que imponerme nada, ni siquiera para terminar los estudios. Pero yo sabía que quería completarlos aunque no tenía tiempo para nada más que el baile. No tenía otros intereses” comenta entusiasta sobre sus inicios. “Mis pensamientos nunca han estado focalizados en ningún otro lugar. He aprendido en este poco tiempo que cuando un artista no puede seguir bailando, luego de que su carrera como tal no puede continuar sobre el escenario, hay muchas otras cosas para seguir adelante en esta industria. El Cirque du Soleil te ayuda a prepararte para eso, viendo qué y cómo lo hacen los demás que trabajan y viven alrededor tuyo. Es totalmente inspirador”, se proyecta a futuro.
El ambiente dentro de la gran carpa horas antes de comenzar la función es distendido, mientras comienzan a llegar más acróbatas algunos con sus hijos pequeños. “Estamos rodeados de ellos en el Cirque todo el día. Al ir creciendo por mi profesión siempre estuve rodeado de adultos y al trabajar como bailarín no estaba acostumbrado a esto. Nunca fue una opción que me pudiera plantear. Este es el lugar donde siempre quise estar. Obviamente hay cosas que como seres humanos necesitamos hacer como ir al banco, pagar impuestos, etc. Sin embargo, mi prioridad es trabajar con mi arte, en mi arte. Siempre ha sido así. Nunca tuve otras prioridades. Creo que es importante si amas algo tanto. Es lo que se necesita para lograrlo en esta industria. No creo que sea posible de otra manera. Ni siquiera extraño esa otra parte de la vida, porque no la he experimentado y en realidad creo que es un poco lenta para mi ritmo de vida. Mientras ame lo que hago, mientras me mate trabajando cada día, todo eso vale el esfuerzo. No cambiaria nada de mi presente. Seguramente hubo decisiones que generaron que no consiguiera algún trabajo o que no lo disfrutara tanto, pero todo, al fin y al cabo me llevó al aquí y al ahora. Estoy súper feliz con eso y nada cambiaría. Estoy convencido que de pequeño, con 5 años, no tomé una decisión consiente de elegir el baile como forma de vida, sino que el baile me eligió a mí”, comenta contundente.
Trickster es decididamente un personaje complejo. Es luz y oscuridad, es enigma y genera misterio a cada paso que da. Y esa complicidad no se relaciona solamente con el baile sino con la actuación. “Tomó tiempo y mucho esfuerzo aprender este personaje del Trickster. Fue complejo entrar en su mente. No es simplemente subirse al escenario y moverse. Hay que pensar, sentir y mostrar emociones para hacerlo creíble. Los pasos de un bailarín no son algo que se relacione directa y rápidamente con la audiencia en general. La audiencia en cambio, se conecta a las emociones, las expresiones y los sentimientos para así poder hacerlos disfrutar de esa experiencia. Esa es una parte de este rol que tenía que lograr. Por eso ha sido una gran experiencia de crecimiento, y sigo creciendo aún después de dos años” finaliza el actor y bailarín canadiense.
Aaron Felske es suplente del Trickster, además de parte del ensamble de Charivari y del Baile de los Esqueletos. Nacido en Wisconsin, EEUU, se unió a Kooza recientemente y recorre el mundo con la mirada atenta. “Buenos Aires es una ciudad grandiosa. Caminito fue uno de los primeros lugares que visité. De hecho a los bailarines de tango ya los había conocido allí. Es mi primera vez en Argentina y hay tantos lugares increíbles para ver. Hice el recorrido turístico con el bus de la ciudad. Escuche que existe un parque de diversiones que está abandonado, “El Parque de la Ciudad”. Sería genial ir”, pero se lamenta al enterarse que se encuentra cerrado. “Trabajé en Las Vegas durante 13 años. Estudié teatro musical en la escuela y baile en la Universidad de Wisconsin. Tengo 38 años y soy uno de los más grandes de los que participan en Cirque en este momento. Trabajé en “Viva Elvis”, el primer show de Cirque que hice y antes trabajé con Franco Dragone en el show de Celine Dion, “A New Day Has Come” por lo cual tenía idea de cómo era trabajar con un director de circo. Dragone dirigió “O” y “Mystére”. Por eso venir aquí ha sido increíble porque el personaje que tengo que representar ya estaba desarrollado por otra persona, y frente a eso tenía que darle mi propia impronta. Desde el momento cero me sentí totalmente cómodo. La gente del Cirque es fenomenal. El trabajo de la gente de circo es como el trabajo de un equipo, como una familia. Si las cosas no resultan, hacemos que funcionen. Viajamos todo el tiempo por el mundo. Básicamente soy como un gran niño juguetón. Ser así es importante porque como artista, cuando estás sobre el escenario, eso se ve. Tener la mente abierta y preocuparte por el resto de la gente, y que los demás se preocupen por ti, en este negocio, es imperativo”, relata sobre su experiencia reciente en este mundo del circo.
Una vez finalizada la sesión de fotos, Aaron se dedicó a tomar fotos con su propio equipo. Sorprendió la coordinación de su trabajo y como sus propios compañeros respondían a estas tomas, las que a su vez generaron mayor complicidad con el público transeúnte presente y respetuoso de semejante sorpresa en pleno Caminito. La gente alrededor estaba feliz.
“Por un tiempo trabajé como fotógrafo del Cirque. Cuando físicamente no pueda hacer las cosas que ahora hago, cuando no pueda ser más suplente del Trickster, igualmente sería maravilloso estar relacionado con el arte del circo, de alguna forma. El ser fotógrafo me mantiene en ese lugar artístico, más cuando se trata de fotografía en el ámbito del musical. Es dar algo de mi, artísticamente, pero de forma diferente. Una de las mejores cosas del Cirque es que mi esposo está trabajando aquí también conmigo. Él es asistente. Estamos juntos hace ya 13 años aún cuando oficialmente no estemos casados. Mi vida laboral y romántica se juntan. Creo que eso es importante para mi porque sino sería difícil estar separados. Nos conocimos trabajando para Céline Dion. Fue durante el primer año de creación de su show. Él es mi familia al igual que la gente con la que comparto aquí mi vida. Este es un grupo de personas que te sostiene muchísimo, lo cual es importante cuando constantemente estamos juntos. No sólo compartimos la previa del show en la sala de maquillaje, además del escenario sino la vida en el mismo hotel, viajar juntos y constantemente estar en el espacio del otro. Una de las grandes cosas que tiene el Cirque es que encuentran y agrupan personas generosas y compatibles unos con otros. Muchos compañeros en el elenco tienen niños pequeños, con quienes jugamos y les enseñamos. Incorporamos habilidades de gimnastas y acróbatas, pero no se siente como una escuela, sino como un juego permanente. El artista es muy imaginativo y poder compartir esa imaginación con los niños de tus compañeros a través de los juegos, siendo tan inocentes y con una mirada tan abierta, permite que ellos absorban como esponjas todo ese conocimiento artístico. Es muy divertido y los niños aquí son los más adorables que haya visto. Este ambiente es increíble para ellos. Esto es como un gran patio de juegos”, finaliza.
Mami Ohki es de Kioto, Japón y es la publicista de “Kooza”. Junto al director artístico, Ron Kellum, Mami acompañó a los artistas durante todo el trayecto a Caminito y se deleitó con la producción sacando incontables fotos, entusiasmada por la respuesta de la gente ante la presencia de sus compañeros. Es una mujer pequeña pero de carácter, con la típica estampa organizativa de la cultura japonesa. Es estricta y dulce y genera un vínculo importante para los artistas. “Kooza es como una gran familia. No tengo dudas sobre ello. Es más, la última vez que estuve en Suramérica, no había ido a ver a mi familia, por dos años. Mi madre estaba enojada en una forma graciosa, porque al final de mi estadía en su casa, le dije que debía “regresar”. Y ella me dijo: qué querés decir con que tenés que regresar? … si recién acabas de regresar… este es tu lugar. Aguarda un minuto, tu hogar está aquí y no en el tour” recuerda emocionada cuando tiene que resignificar después de tanto tiempo cual es su centro, su hogar. Este es un circo multicultural. Si bien el inglés y el francés parecen ser los idiomas dominantes, Kooza representa una ciudadela única, donde todos las lenguas peregrinan en conjunto. La estructura que sostiene la Gran Carpa es sólida, única, fuerte y decididamente transmite y refleja el calor de su gente. Kooza simboliza eso, una gran composición escenotécnica, enfocada en el cuerpo como la mayor herramienta del espectáculo circense. “Kooza es un montaje de una fuerte carga poética”, sostuvo Kellum.

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