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08/06/2016

Actualidad

Floppy Tesouro en la dulce espera de Moorea

“Toda mi vida soñé con tener una nena”.

En pleno corazón del barrio de Monserrat se erige uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Inaugurado en 1910 para albergar un almacén de ramos generales y departamentos, el mítico Palacio Raggio, diseñado por el arquitecto suizo Lorenzo Siegerist, es hoy una de las joyas arquitectónicas porteñas puestas en valor por el estudio Fernández Prieto. Gracias al proceso de restauración iniciado en 2012, el edificio recuperó el brillo perdido tras décadas de abandono. Hoy en el lugar conviven locales comerciales, residencias y oficinas; y en el último piso Floppy Tesouro y Rodrigo Fernández Prieto transitan un embarazo soñado. En el lujoso penthouse de la pareja, la modelo y actriz comparte en exclusiva con CARAS la novedad de ya conocer el sexo de su bebé, definido gracias al estudio no invasivo “Baby Gen”.
“¡Estamos muy felices! Es una nena. Desde muy chica tenía el anhelo de ser madre de una nena. Muchos amigos y familiares creían que iba a ser varón, así que me había hecho la idea de que iba a tener un nene y me encantaba. Lo único que nos interesa, tanto a Rodrigo como a mí, es que nuestro bebé sea sano. Estamos disfrutando muchísimo de este embarazo. Está por venir nuestra princesa. A él le dicen ‘el príncipe de Puerto Madero’, ahora llega la princesa (Risas)”, dice.
Una vez que recibieron la confirmación de que el bebé que estaban esperando era una nena, la pareja se decidió por un nombre original y con mucho significado para ambos. “Como al principio no se dejaba ver, teníamos opciones de nena y de varón. Queríamos nombres cortos y originales. Finalmente, elegimos un nombre que no estaba dentro de la lista que habíamos hecho y que nos sorprendió gratamente que nos haya gustado tanto a los dos. Yendo a hacer el análisis del ADN fetal, mientras Rodrigo manejaba, veo un cartel que dice ‘Mor’ al pasar.. Lo miro y le digo: ‘¿No te gusta Moorea?’ Y él me dice:’¡Me encanta! ¿Cómo no se me ocurrió a mí?’ El nombre se lo debemos a una perla que él me regaló para el primer mes de novios. La trajo de Moorea, una isla de la Polinesia. Cuando me regaló esa perla me quedó Moorea en la cabeza. Cuando veo ese cartel se me vino ese recuerdo a la mente. Es algo que tiene que ver con nosotros. Es un lugar donde Rodrigo surfea y que para él es importante. El nombre de una isla tan significativa para nosotros nos pareció perfecto para mi hija”, confiesa.
Sin dejar de acariciar su pancita, Floppy recorre la sala principal. Entre sillones estilo Luis XV revestidos en pana de colores, pesados cortinados y modernas alfombras europeas, se erigen altas columnas estilo corintio, de mármol marrón imperial, el más elegante y ornamentado de los órdenes arquitectónicos clásicos, con el escudo de la familia Fernández Prieto. Para la pareja es muy importante que la niña que esperan conozca sus raíces y esté orgullosa de ellas, y por eso las iniciales “FP” se cuelan en objetos decorativos y paredes. Recostada en el sillón principal, Floppy sonríe al imaginarse cómo será su primer hija y fantasea con que siga sus pasos en el mundo del espectáculo. “Quiero que Moorea sea feliz. Decida lo que decida en el futuro yo la voy a apoyar, como me apoyaron a mi mis padres. Este amor que yo tengo por la actuación y por la música se lo voy a transmitir desde chica, de hecho lo estoy haciendo ahora desde la panza. La sangre de artista la va a tener. Me imagino a Moorea muy pícara. Estoy segura que va a ser un personaje que no va a parar ni un segundo. Ella será nuestra bella princesa”, dice.
Lugar elegido por la actriz y el arquitecto como casa de fin de semana, en el penthouse de Moreno y Bolívar conviven el estilo francés de principios del 1900 con una decoración moderna y jugada. El mejor ejemplo de ello es el baño principal, donde una antigua tina brilla entre pequeñas lámparas colgantes sobre una bacha apoyada en un mueble con un toque oriental (estilo muy de onda hoy en Londres) diseñado también por Fernandez Prieto, una ducha americana, lavabos grabados, espejos y los cerámicos originales. Para Floppy el Palacio Raggio es su lugar en el mundo y siempre tendrá un espacio muy importante en su corazón, ya que aquí celebró con su familia cada etapa del embarazo.
“Cuando les conté la noticia a mis papás (Mónica y Ricardo) y a mis suegros (Alberto y Graciela), lloraban de alegría. Todos los días lo viven con esta adrenalina y estas ganas de ver nacer a Moorea. Mi suegro, la pareja de mi suegro (Florencia), mi suegra y mis padres están anhelando que llegue el cinco de septiembre ya. Los Tesouro creían que era nena y los Prieto que era varón, pero en definitiva esperan que nuestro hijo viniera a este mundo sano. Estamos muy contentos. Mis cuñados (Estefanía y Federico) la están esperando con mucho amor”, asegura.
Como una eximia guía turística, la modelo y actriz se mueve por toda la casa y a cada paso cuenta cómo fue el proceso de restauración. Al llegar a la cúpula del edificio —que se puede apreciar desde cada piso ya que son todos en vidrio—, restaurada con zinc y plomo puro, donde se erige una imponente terraza decorada en madera, con una parrilla y una moderna piscina en el medio, rodeada por paredes esculpidas y pintadas por nuevos artistas contemporáneos, por  la modelo y actriz confiesa que este es su sitio preferido del penthouse. Sentada en una de las reposeras allí dispuestas, la actriz sonríe al sentir las pataditas de Moorea y comparte con CARAS sus secretos para mantener la figura a pesar de los casi seis meses de embarazo.”Trato de comer lo más sano posible y hago mucho pilates. La realidad es que no me cuido estrictamente porque considero que es el momento donde una mujer tiene que comer por dos y alimentarse sanamente para poder darle todos los nutrientes, el calcio y el hierro que necesita el bebé. Siempre fui de buen comer y más aún ahora. En cinco meses engordé cinco kilos, un kilo por mes. Hoy por hoy el peso no me preocupa”, expresa.
Con la imponente vista de Buenos Aires a su espalda, Floppy confiesa que el embarazo es su mejor estado y que la dulce espera la llenó de vida. “Estoy disfrutando de mi embarazo. Estoy pasando el mejor momento de mi vida. Me siento una mujer plena y sexy. Tengo un embarazo perfecto, que me deja ser”, asegura.
Mientras cuenta los días que faltan para tener en brazos a Moorea y organiza su boda para principios del año que viene, Floppy recuerda aquel día navegando en Miami, cuando Rodrigo le declaró su amor y cambió su vida. “Cuando nos dimos el primer beso supimos que iba a ser para siempre. Ahí supe que él iba a ser el hombre de vida y el padre de mis hijos. Después de ese beso mágico no lo dudé”, concluye.

Por Delfina Ortega Nodar.

Fotos: Federico De Bartolo.

Agradecimientos: Make up y peinado Kennys Palacios para Valier. Estefanía ‘DEZ. Carmen Steffens. 

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