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26/07/2016

Actualidad

Griselda Siciliani y Esteban Lamothe: “Somos una bomba”

Confesiones de la pareja de “Educando a Nina”.

Conocerlos es comprender la exquisita esencia del éxito. Como sólo verlos interactuar -reírse, dejarse estar, escuchar al otro, defender posturas y opiniones– uno percibe que está frente a la pareja perfecta: Griselda Siciliani y Esteban Lamothe, los protagonistas de “Educando a Nina”, uno de los grandes sucesos de la comedia romántica televisiva que emite Telefé. Ella tiene un humor que arrasa y transforma. Sabe jugar con las palabras, con el doble sentido, y agudiza su vocabulario para explicar la frenética tarea de interpretar a dos personajes antagónicos al mismo tiempo: Nina Peralta y Mara Brunetta. El llega a la entrevista con lentes de sol y cap. Remera, jean, y zapatillas: look Renzo, pero con los pelos más despeinados y para arriba. Se lo nota relajado y canchero (en el buen sentido, claro) Él dice que quizás se deba a que es un pibe del interior y esto hace que tenga otros tiempos, y valores más aferrados a su propio presente. No se cree la fama ni tampoco padece su actual popularidad. Vive como quiere, junto a su mujer, Julieta Zylberberg, y su hijo Luis Ernesto. Tiene un discurso sincero –hiper- y no cambia las palabras para intentar quedar bien o parecer lo que no es. Debemos reconocer que estamos frente al nuevo paradigma del galán argentino “más chongo y más sensible”, dirá la señora de Adrián Suar, que compite con el Gerente de Programación de El Trece en el Prime Time con “Los Ricos no piden Permiso”, que protagoniza Araceli González, su ex, interpretando el rol de una maestra rural, personaje al que fuera convocada Griselda pero que rechazó, tentada por la oportunidad que le ofreciera el dueño de “Underground”, Sebastián Ortega, para Telefé
La entrevista se realizó en un restaurante de Martínez. Sólo los tres. Ellos venían de grabar algunas escenas de temprano – las grabaciones se inician a las 7 de la mañana- y estaban con hambre. “Yo quiero arroz con mariscos”– dice él. “Yo un pene”, irrumpe ella, al tiempo que se tienta de risa, y con el tonito socarrón de Mara, agrega “Siempre fue lo mío”. Las pastas llegarían a tiempo. Tiempo entonces de encender el grabador y lanzarlos al vacío.

—¿En qué se basa el secreto de esta pareja? ¿Por qué creen que funcionan para la fantasía del espectador?
—GRISELDA SICILIANI: Creo que el secreto es que tenemos una forma de trabajar muy parecida. Nuestro método de abordar las escenas – ya lo habíamos descubierto cuando trabajamos juntos en “Farsantes”– lleva la misma línea de trabajo. Analizamos juntos qué queremos contar, cómo queremos transmitirlo e ir a fondo cuando nos toca abordar escenas de comedia romántica.
—ESTEBAN LAMOTHE: Tenemos un sentido del humor parecido. Nos reíamos en la vida de las mismas cosas. Somos amigos. Nos conocemos.

—¿Este sentido del humor del que hablan y desde el que se conectan, está ligado a lo personal?
GS: Sí, siempre tuvimos códigos muy parecidos.
EL: Ya nos pasaba en “Farsantes”, en donde teníamos que desenamorarnos y aquí, enamorarnos.

—¿Usted es tan tímido como parece y se muestra en escena? Da toda la sensación de ser un hombre sin estridencias ni pretensiones .
—EL: Depende para qué, hay cosas que me dan cierta timidez y otras mucha vergüenza. Pero no me reconozco como un tipo extremadamente tímido. Quizás se deba a que soy un chico del campo, del interior, nací en Florentino Ameguino, a como 500 kms de la Capital.

—¿Qué cosas le pasaron cuando le tocó abordar un protagónico con Griselda? Entendiendo que es una actriz que se impone y arrasa con la cámara.
—EL: Vos ves a Griselda hablar, actuar, y lo más probable es que te paralices. Es extremadamente talentosa y muy linda. Pero a mí me sucede todo lo contrario, porque puedo fácilmente conectar con ella. Ella, para mí, y como actor, es un incentivo. Es como a un jugador de fútbol le propusieran jugar con Messi. Yo fui tenista – bueno tenista, jugué hasta los 13 años- y aprendí a utilizar la fuerza del otro para recargar la propia. Con Griselda nos escuchamos y con sólo mirarnos, ya sabemos lo que le está pasando al otro.

—¿La competencia entre una pareja protagónica existe?
—EL: Sí, existe. Este medio es despiadado. Pero para mí, la actuación sólo la concibo conectándome con el otro. Jamás se me ocurriría correr de cuadro a Griselda para lucirme yo…
GS: Entre nosotros pasa mucho de trabajar en equipo. Y cuando hablo de nosotros, también hablo del resto del elenco, con quien nos conocemos y tenemos cierta familiaridad. Disfrutamos de lo que hace el otro. Y cuando hay una improvisación,  y suma a la escena, lo celebramos. El autor, Ernesto (Korovsky) toma mucho de lo que nosotros podemos improvisar. Es súper talentoso: un capo.

—Esteban, ¿Qué es lo más atractivo que tiene Griselda como mujer?
—Tiene todo (se ríe con timidez. La mira a ella) Es una chica luminosa. Y sensual, ponele. Y muy talentosa. No veo una cosa en ella que pueda separar para poder definirla. Es una mujer muy generosa. Yo estoy en este proyecto gracias a Griselda.  Ella fue la que me propuso para este personaje protagónico. Nos gusta trabajar juntos.

—¿Y qué es lo que la aleja de la personalidad de la Siciliani?
—Ahora no encuentro nada que me aleje. Quizás en algún momento aparezca, tenemos tiempo hasta noviembre. (Lo dice con picardía)

—Y usted Griselda, ¿Cómo define a Lamothe?
—Antes que nada tengo que decir que él es una bomba. Trabajar con un hombre que es lindo es alivianador. Yo he tenido que hacer escenas amorosas con gente fea, que no me atraía para nada, y que nunca le daría bola en mi vida, y es un laburo extra bastante tormentoso. Darle un beso a un hombre lindo es lindo (risas).

—¿Usted se fijaría como mujer en un hombre como Esteban?
—Total…(lo mira y agrega: “te daría bola, bebé”)
EL: Qué pena, llegué tardísimo. (Simpático)

—¿El físico es importante al momento de conectarse con su compañero de trabajo?
—Sí, es como una “completitud”. El es una bomba en si mismo, y cuando hicimos la producción de fotos y vi las imágenes dije “Qué es este body…Es una locura”. (risas) Yo a Esteban lo quiero antes de hacer este proyecto. El es muy masculino, tiene algo de hombre muy personal y bien plantado. No quiere aparentar nada ni especula. A mi me gustan los actores varones que son masculinos para actuar.

—¿Cero Diva?
—GS: Total, nada. Tampoco soy competitiva con mis compañeros de trabajo..
—EL: Si quisiera, Griselda podría ser la más diva de todas pero es una actriz humilde y generosa.

—Sin embargo usted sabe dónde y cuándo ser una Diva…
—Sí, obvio, y cuando me monto de diva me divierte. Es como un juego. A veces hago esfuerzos por creérmela. Porque para poder sostener un rol tan fuerte y tener una responsabilidad tan contundente como en “Educando…”, tenes que ser conciente y creértela. Lo que no me pinta es el divismo trabajando. Para mí todos estamos con las manos en la masa, amasando un producto. Y ahí, quien se hace el divo, está loco…Esteban es un gran compañero y súper atento. Yo estoy mucho mas “neurotizada” con el programa. Por la cantidad de escenas que tengo puedo llegar a estar más blindada, por momentos. Pero sólo se trata de trabajo, no de otra cosa.
—EL: Griselda es una diva positiva. Es líder. Soy de los que creen que no todas las personas están hechas para triunfar.

—¿Son críticos con sus trabajos, ven el programa para analizar sus escenas?
—GS: Yo lo veo siempre.
—EL: Para mí es una hora difícil, porque mi hijo (Luis Ernesto de cuatro años) me espera para jugar, verlo, y bañarlo, siempre intervenido por un llanto. Pero cuando puedo me veo, no me gusta verme, pero me sirve.
—GS: En mi casa vemos “Educando…”. (N.R: En ese mismo horario se trasmite “Los Ricos no piden Permiso”, la apuesta fuerte de Adrián Suar, con Araceli González, su ex, como una de las protagonistas.)

—Por lo cual queda más que claro quien lleva las riendas de su casa…
—Es que Adrián ve cuatro capítulos adelantados de “Los Ricos…” en offline. Además, él está en la tele de abajo de la casa, yo en la de arriba, y no hay conflictos. A veces viene y me comenta algo acerca de mi laburo y yo le pregunto: “¿Pero qué, estas viendo a Nina?” Y él me dice: “Sí, sí…” O sea, le interesa. Apenas llego a casa me organizo con Margarita (4) para que esté organizado y poder ver juntas el programa. Para ella es toda una fiesta. Mi hermana le confeccionó un vestido rosa como el que usa Nina en los shows y ella hace todo, baila, canta, mueve el pelo….

—Esteban, ¿De qué manera se preparó físicamente para encarar el rol de galán?
—Entreno mucho desde siempre, ahora un poquito más, por lo que mi cuerpo creció en musculatura. Siempre hice deportes, hice boxeo, pero no soy boxeador. Me gusta el tenis, el básquet…Corro mucho y hace unas semanas incorporé el crossfit. Voy tres veces por semana, y cuando puedo, le agrego un día más de entrenamiento. Lo idea sería ir todos los días. No me cuido en la alimentación, como normal. Jamás engordé, peso lo mismo desde que tenía 15 años: 80 kilos. La genética me ayudó mucho. Mi papá tiene 66 años y tiene un cuerpo muy armado.

—¿Cuántos tatuajes tiene distribuidos en su cuerpo?
—Varios de los tattoos me los tuve que tapar con otras figuras porque tenía tatuado el nombre de algunas novias. Tengo 5 tatuajes, enormes. Y uno de los tattoos esta en una zona muy baja, era una mariposa, ahora me lo hice transformar por un lobo.

—Y en su caso, Griselda, ¿Cuántos kilos bajó para encarar los personajes de Nina y Mara?
—Adelgacé 7 kilos en un año – antes de la tira- y luego 3 kilos y medio. Cuando no estuve trabajando venía bastante relajada y estaba un poquito “fuerte”, sí. Usaba mucha túnica, mucha carpa….Naturalmente soy una persona que come mucho.  Voy a un restaurante y me como una panera entera, y no es chiste, y después le doy a la cena, con postres incluido. Lo que hice ahora es empezarme a cuidar, a comer “normal”, y con el ritmo de trabajo que tengo, comencé a bajar. No te olvides que soy bailarina, y el cuerpo tiene memoria. En cuanto volví a entrenarlo, recuperó las formas rápidamente. Los músculos siempre estuvieron. Este año, lamentablemente, no puedo entrenar ni hacer nada. Yo grabo todas las escenas y todos los días. Empiezo a las siete y media de la mañana y llego a casa a las ocho. Y apenas entro, sólo quiero estar con mi hija.

—¿Su relación con Suar, no se ve afectada por ser usted la protagonista del programa más visto de la Argentina en el Prime Time, superando el rating de la competencia más directa protagonizada por la ex de su marido, Araceli González?
—Es fuerte, sí, no te lo voy a negar. Yo lo veo, lo escucho, y es un disparate. Es más, si yo fuera Adrián, para mí sería muy difícil, Pero para él no lo es. Yo soy una actriz y me llaman de todos lados y tengo la suerte de elegir estar en el proyecto que más me gusta. Y lo que mas me sedujo fue “Educando…” y me gustó más que la propuesta de Adrián de ser la maestra rural de “Los Ricos…” (papel que interpreta Araceli). Después él me lo reconoció: “Vos te vas a lucir mucho más en Nina, haciendo dos personajes….”

—¿Entonces una vez que usted rechazó la propuesta de Suar él decidió llamar a su ex?
—Hubo otras en el medio antes de Araceli.

—¿Le cayó bien la elección de su marido?
—Sí, sí, muy bien. Te lo juro. Para mí…no sé….si yo fuera Adrián, me resultaría raro competir con mi mujer. En su rol, yo sería mucho mas loquita. Suar tiene muy separado y relajado lo que es el aspecto profesional y personal. Yo lo veo día a día y observo que disfruta de que me vaya bien. Obvio que preferiría ganar él o que empatemos, pero cuando no sucede, no es un punto de conflicto en la familia.

—¿Celebra con su marido el éxito diario de “Educando…” y los altos puntos de rating?
—El me lo avisa, porque el minuto a minuto lo tiene él. A mí Polka no me ofreció un proyecto como el de Nina. Si a Adrián le hace algo de ruido que le ganemos en el Prime Time, te juro que es un genio, no se le nota. A mí me haría ruido, a él, parece que no. Yo soy mucho mas pasional. Me pondría rara. Adrián tiene en su vida, y en su profesión, una gran seguridad que atraviesa todo tipo de especulación momentánea. El está muy seguro de quien es. Está muy analizado.

—¿También está tan seguro de usted? ¿No la cela? ¿Tampoco le presenta conflictos al momento de estar con uno de los nuevos galanes de la Argentina?
—El ya me conoció así. Le gusté porque me vio arriba de un escenario. Hace diez años que sabe quien soy yo. Y te digo esto porque mi versión arriba del escenario es mi ancho de espada.

—¿Suar se enamoró de la actriz antes de la persona?
—Al principio sí, fue admiración mutua. Pero volviendo al tema de los celos, Adrián es muy prolijo. Yo también lo veo chapando con Julieta (Díaz) y Bertotti (Florencia) (se ríe).

—Pero mas allá del humor, no debe ser tan simpático ver a su mujer seduciendo a uno de los hombres más sexies de la tele. Y por otro lado, puede llevarlo a recordar una instancia en la que usted y Suar se enamoraron trabajando.
—Es verdad, con Adrián nos enamoramos trabajando
—EL: Yo con mi mujer (Julieta Zylberberg) también…
—GS: A Adrián nunca le vi una pizca de celos por ese tema y es cierto que hemos hablado del tema varias veces por otros actores y actrices. Pero insisto, y no te miento, nunca tiene el foco puesto ahí. No es un hombre que te vaya a “neurotizar” con eso. Creo que Adrián, antes de hacerme una escena de celos, se mata. Podemos hacer chistes…porque a nosotros nos salva el humor. El también tiene la libertad de llamar a su ex mujer para trabajar. Y yo jamás le haría ni le hice un escándalo: Cero. Al contrario, cuando se pensó en el rol de la maestra rural para “Los Ricos…” había otras opciones y yo le dije que me gustaba más Araceli.
—EL: En mi caso, mi mujer esta curada de espanto. Imaginate que estuve filmando “Abzurdah” con la China Suarez en bolas y “cogiendo” toda la película. La vacuné para toda la vida. (Lo dice con humor) Con mi mujer eramos dos enfermos de celos. Tremendo. Me acuerdo cuando ella se besaba con Felipe Colombo en “Enséñame a Vivir”, una tira de la tarde, y a pesar de que los besos eran casi infantiles, yo, loco, quería ir a la puerta de Polka para cagar a trompadas a Felipe.
—GS: Yo no concibo otra manera de trabajar más que con la libertad. He visto actrices que en las casas las tienen cortitas por los celos, y eso las transforma en el momento de la actuación. Se vuelven raras. Perjudica. Como actriz, podés hacer lo que quieras, sino sos sólo una chica de la tele.
—EL: Si yo supiera que a mi mujer en una escena se la “empoman” entre tres, no la miro, o por ahí sí, porque me gusta y después la agarro yo. Si sos actor, y no relajás en ese sentido, cagaste.

—¿Adrián Suar le dio alguna sugerencia, consejo o advertencia acerca de las escenas que te tocan jugar con su mujer?
—GS:(Se adelanta) Sí, que no volviera más a Polka (risas)
—EL: No, cero. Adrián fue el que me hizo el casting para entrar a Polka. Y creo que fue el único casting que hizo en los últimos años.

—Esteban, a partir de su trabajo en “Educando…” pareciera que han cambiando ciertas reglas en el género de la telenovela romántica. Me refiero al nacimiento de un nuevo galán, menos estereotipado y mucho mas vulnerable. ¿Qué pasó con el macho argentino?
—Ojalá lo sea, por ahí no me doy cuenta. Para ser galán ya no es necesario ser agresivo, duro e insensible. El hombre, como macho en si mismo, también sufre y llora. Es vulnerable, y escucha y ampara a la mujer. Puede ser débil y estar al mismo nivel que la mujer y no por eso, dejar de ser viril y masculino.

—Por otro lado, y fuera del físico, su belleza no es la del típico galán televisivo…
—Lo sé, no tengo la cara de Joaquín Furriel ni de Mariano Martínez. Tengo una cara más común, y siento que esto provoca mucha más identificación con los hombres comunes, como yo. No sabés la cantidad de fotos de caras de hombres parecidos a mi que me mandan por Twitter. El hecho que yo sea galán, entre comillas, es la esperanza de un montón de pibes que se sienten identificados con esta posibilidad que sale del molde.
—GS: Yo puedo mirar la cara de un actor y decir que es una belleza absoluta, pero si no es bueno actuando, hay algo que no me termina de calentar. Para un actor, actuar la vulnerabilidad es mucho mas difícil y profunda que interpretar a un recio.

—¿A usted qué le atrae más, un hombre sensible y vulnerable –que también pueda aceptar sus zonas femeninas– o el típico macho versión made in Argentina?
GS: Para estar cerca de un hombre y establecer un vínculo tiene que ser alguien vulnerable. Tampoco que sea un melancólico. Me gusta el hombre con sus testosteronas bien organizadas y que tenga su vulnerabilidad.

—¿La sensibilidad en un hombre está ligada a la femineidad?
—EL: Para nada, yo fui criado por mis padres, estuve cerca de mujeres, y no me parece que sea la sensibilidad un conducto directo a la femineidad.

—¿Siente que tiene partes femeninas?
—Sí, porque siempre tuve mucha identificación con mi mamá. Debo tener muchas cosas de ella en mí.

—Griselda, conociendo a Esteban como usted lo conoce, ¿Cuáles son sus partes más vulnerables, las que bordean la femineidad?
—Es difícil porque Esteban tiene algo de campechano, al mismo tiempo de recio, y sobre todo, de “chongo argentino”. Pero siento que su sensibilidad esta conectada con la música, con el arte.
—EL: Si, escucho canciones en el auto y lloro. Me enamoro, pienso en el amor. Ahora estoy muy conectado con el hip-hop; lo estudio, también escucho mucho “The Cure”, me encanta el último cd de Rihanna, y sobre todo un tema: “Kiss it Better”, y de Frank Ocean “Thinking about you”, pero la que más me gusta es una de David Bowie que se llama “Quicksand”. Viste, bastante mariconcito…(risas) También leo, me gustan los libros, y la poesía.

—¿En que lo convirtió la paternidad?
—Es un estallido de amor. Me convirtió, antes que nada, en una persona que no duerme. Los minutos con mi hijo tienen otra connotación. Siempre quise ser padre, desde que era chiquito. Me siento cómodo en este rol. Mi hijo no durmió hasta los dos años y medio, y en mi, mil cosas cambiaron. Lo estaba esperando. Me desarrolló un amor que desconocía, aunque tengo hermanos mucho más chicos a los que había cuidado bastante y creo que esa experiencia me preparó. Somos cinco hermanos. Y cuando nació el menor, yo estaba mucho en mi casa, jugaba al tenis, no salía, ni había cogido…(risas)

—¿A qué edad debutó sexualmente?
—Con una prostituta, a los 13 años. La trajo un primo, en la calle Suipacha, departamento 1 H. Me trajeron del campo. Fue mi debut, después no cogi hasta los 16. Estuve tres años a paja y agua. (risas) Recuerdo que en la habitación había un biombo, y mi otro primo, que tenia 12 años, debutó del otro lado. Fue en el año 91, pague 15 pesos, llegué, la tipa me hizo sexo oral, normal, y cuando yo me puse arriba de ella, me excité y le quise agarrar las tetas. “Para – me dijo– si queres agarrarme las tetas son cinco pesos más”. Y no tenia más plata. Conclusión; seguí haciendolo con las manos en los costados. Después me fui al “Pumper Nic,” y de ahí, a los 16, creí que tenía SIDA porque me habían hecho sexo oral sin forro. Me acuerdo que iba a la iglesia y me tiraba agua bendita en las venas por si estaba enfermo para que la virgen me curara. Era un chico de campo, bruto.  Nunca fui un ganador con las mujeres: estaba en tercer o cuarto lugar.  Siempre gané minas por ser simpático, pero siempre necesité tiempo.

—¿Y como reacciona frente al deseo sexual que provoca a las mujeres? Hoy no necesitaría tiempo para la conquista…
—No, ya fue. Tengo casi 40 años, me llegó tarde. Me agarró aplacado, tranquilo. No soy un tipo que salga de noche, no tomo alcohol, no me drogo, no voy a boliches donde hay pendejas que me tienten y quieran estar conmigo porque estoy en la tele. Sabes que pasa, no me calienta estar con una mina porque me vio en la television. De alguna manera la piba se come al personaje. No me va. Esto ya me salva bastante del descontrol sexual.

—¿Sabia que Griselda confesó públicamente que en la cama era una mujer salvaje?
—EL: ¡Epa!
—GS: Pero él es una bestia (se ríe.)
—EL: A mí me gusta coger más que vivir, si querés pone eso. Hace diez años que estoy con mi mujer y cogemos tres veces por semana, que más queres….

—¿Y usted Griselda, cuantas veces por semana?
—Pero están locos, yo no voy a hablar de eso. Sí reconozco que soy una mujer apasionada. Pero para hablar de ciertos temas soy más vergonzosa que él.

—¿Hace cuantos años que está junto a adrian Suar?
—Nueve años.

—¿El tiempo y la convivencia desgastan y atentan hacia la sexualidad de la pareja?
—Sí, claro.

—¿Y cómo se resuelve el conflicto?
—EL: Con imaginación
— GS: Sí, soy una chica brava y creativa.

—Esteban, ¿Como es su relación con el universo gay?
—Siempre le gusté a los gays.

—¿Se considera un ícono gay?
—GS: Re, si. Todos mis amigos gays gustan de él a pleno. Y me dicen cosas fuertes de Esteban…Cosas que le harían.
—EL: Me gusta ser un icono para los gays. ¿A quién no le gusta gustarle a toda la gente? Si son mujeres, mejor. Pero si son chabones, también me gusta gustarle a un chabón, porque sabe de chabones. Que un hombre se fije en mí, es un halago. Y lo agradezco. Jamás reaccionaría de manera agresiva frente a una propuesta masculina, al contrario, es un halago.

—¿Y usted, Siciliani?
—Soy un icono gay a full. Lésbico, Trans…todo. (risas) Tengo un humor muy gay, me crié en la Escuela Nacional de Danzas, tengo amigos gays, y soy como un puto más. (Lo dice con humor y ternura) Muchos de los guiños que hacemos con Diego Ramos están dirigidos al universo gay. Muchas veces después de una escena, decimos: “Para nuestro público”.

Por Héctor Maugeri.
Fotos: Gabriel Machado.
Producción: Bárbara Fonrouge.
Agradecimientos: Producción Bárbara Fonrouge para “Fonrouge Laboratorio de estilo”. Maquilló Clarita Storni y peinó Matías Giachino. Ella: Ibraina.ba, Ginebra, Maria Cher, Sathya, Cipitria, Vero de la Canal, Las Oreiro, Kosiuko, Valdez, Ricky Sarkany, Carolina Muller, Pablo Ramírez. Él: Ginebra Hommes, Bensimon, Ay not dead, La Herencia.

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