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12/10/2016

Celebridades

Floppy Tesouro y Fernández Prieto presentan a Moorea

“Vino a iluminar aún más nuestras vidas”.

Floppy Tesouro se define como una mamá malcriadora que, atenta a su instinto y luego de atravesar la experiencia trascendental de dar a luz, se ha convertido en una leona. Una mujer que, tal como lo cuenta, superó temores y con sus propias manos ayudó a su hija a nacer. “Habíamos cenado en familia cuando rompí  bolsa. Fue la medianoche del jueves 8, justo cuando nos íbamos y en el medio del estacionamiento. Después de llamar a mi obstetra nos fuimos a la clínica y empecé con el trabajo de parto, que fue largo. Tuve a Moorea a las 9 y 12 minutos de la mañana siguiente. Pesó 2,840 Kg y midió 48 centímetros”, cuenta acerca del nacimiento de su primera hija con el arquitecto Rodrigo Fernández Prieto, con quien cumplirá un año de amor el mes próximo y se casará en 2017.
“No tuve inducción, pero a las siete de la mañana levanté mi mano y pedí la peridural (risas) porque ya era demasiado el dolor. El parto de mi hija fue lo más maravilloso que me pasó en la vida. Y tuve el plus y el disfrute de que mi obstetra, Guillermo Lobenstein, me permitió, cuando Moorea estaba ya casi nacida, sentarme y sacarla con mis propias manos ¡Fue increíble! Me dijo “¿La querés terminar de sacar, la sacás conmigo?” Entonces me senté, la agarré y me la puse en mi pecho. Ayudarla a nacer fue un acto de amor supremo. Y estoy feliz de que me lo hayan permitido. Que Rodrigo esté presente fue de mucha ayuda y me dio contención. Él filmó el parto completo y es un recuerdo hermoso. Ya lo vimos en casa con amigos y con nuestras familias y fue muy emocionante para todos”, detalla la modelo y actriz sobre el gran acontecimiento que, graciosamente, la encontró maquillada y peinada en la sala de parto del Hospital Alemán, ya que la tarde anterior un estilista la había visitado en su casa.“Fui una madre muy intuitiva − cuenta entre risas– Es como que necesitaba verme y sentirme bien, porque no soy la que se quedó en la cama y en pijamas nueve meses. Aunque tuviera la panza necesitaba sentirme sexy y dije “Si Moorea me lo permite, lo hago”. Y ese día justo tuve a la nena”, agrega, sin renegar de su coquetería.
“Moorea vino a iluminar aún más nuestras vidas y es nuestro tesoro más preciado. Es una bomba, la nena más linda del mundo. Pero además es una santa, una beba muy buena, feliz y con mucha paz.Y me encanta ser mamá full time. No quiero perderme un minuto suyo. Toda la vida soñé con ser mamá de una nena. Pero también trato de ser mamá y mujer, porque no me olvido que con Rodrigo tenemos una pareja y somos jóvenes. Es cuestión de organizarse”, se sincera Tesouro, quien mandó a diseñar especialmente el ajuar que su bebita luce en su primera producción fotográfica para CARAS y también eligió cada prenda y accesorio de su glamoroso vestidor, al igual que los muebles y la blanquería del cuarto de Moorea.
Aún conmovida por la llegada de su hija, Floppy reconoce  que pese a haberse informado y haber leído libros durante el embarazo, la maternidad es un aprendizaje diario. “Cuando llegó Moorea a casa nos sentamos en la cama los tres y morimos de amor. Empezamos a decir con Rodrigo que, además de pareja, ahora somos papá y mamá y eso es muy fuerte. Estamos viviendo la maternidad y la paternidad con tanta energía y disfrute que fluye. Moorea está coronando un amor muy importante, un amor que hoy está muy seguro. Estamos muy enamorados, pero también tenemos que pensar que el mes que viene cumplimos un año juntos (risas) Fue todo de golpe, pero la verdad es que fluyó con tanto amor que no hay dudas. Nos conocemos hace ocho años y eso influye. Yo estoy tranquila con el papá de mi hija y mi futuro marido y él lo mismo. Hay una confianza, después de ser amigos, que nace del corazón. Estamos aprendiendo juntos. Ser mamá no es un rol fácil”, confiesa la actriz y cantante. Muy a gusto con la idea de compartir la cama matrimonial con su beba, afirma que el colecho fue un tema muy hablado en la pareja y con plena aceptación.
“Por ahora combinamos, pero creo que en unos meses vamos a estar recontra a favor del colecho. Ella tiene su cuarto decorado desde el quinto mes de embarazo. Me dediqué a armárselo y fue una de las tareas más importantes para mí. Tiene un cuarto de princesa total, con un moisés hecho por su abuela paterna. Está bueno que esté un poco en cada lado, aunque a sus veinte días se avivó y está muy mamera. No me deja ni almorzar y quiere estar apoyada en mi pecho todo el día. Y yo, como estoy embobada,  la tengo todo el día a upa”, dice con feliz resignación. La convivencia en el piso 43 que comparte en Puerto Madero con Rodrigo se completa con Indy, el perrito Jack Russell del arquitecto y surfista, Emma, la maltés de Floppy, y Harry, el otro Jack Russell, hijo de Indy, que llegó al hogar para ser la mascota de Moorea.

—¿Cómo vivió los primeros días de crianza?
—Yo leí de todo y escuché de todo, pero lo más importante es que mamá se aprende a ser todos los días cuando tenés un hijo. Nosotros hacemos lo que sentimos con nuestra hija. Moorea se prendió perfecto al pecho desde el minuto uno, es una genia. Y la verdad que es un momento único cuando está tomando la teta y me mira con esa carita porque tiene hambre. Yo me muero de amor y trato de disfrutar cada momento que le doy la teta. Ahora estoy trabajando con una puericultora porque honestamente me baja leche pero le tengo que dar un complemento para que se sacie. Los quince o veinte minutos que le doy de cada lado son el momento en el que me aislo del mundo, es una cosa inexplicable esa conexión. Para que se duerma profundo hay que hacerle caricias, es muy mimosa.

—¿Y cómo se lleva Rodrigo con los pañales?
—Cambiar pañales es lo único que no hace (risas), pero hay que darle tiempo. Le dimos juntos su primer baño y todos los días lo espero a que llegue del trabajo para bañarla. Estoy orgullosa de él, no sorprendida, porque sabía que su hija lo iba a matar de amor y porque es un súper papá. Cuando llega de trabajar, yo me puedo duchar tranquila, hacer un poco mis cosas y él la tiene en su pecho, mirando la tele. Me dice: “Dale la teta así me la das rápido”. Muere por su hija y está embobado. Rodri dice que va a ser campeona de surf , porque ese es su sueño, y la mamá, modelo y actriz como yo. Estoy segura que cuando vayamos de vacaciones su papá le va a enseñar a surfear, no voy a poder decir que no.

—¿La llegada de su beba les da más ganas de celebrar su boda?
—Rodri me pidió matrimonio en Punta del Este antes de enterarnos que íbamos a ser papás. Es algo que teníamos ganas de hacer más allá de la llegada de Moorea. Y ahora ella nos alienta aún más a dar ese paso. En realidad yo siento que ya somos una familia, más allá de que lo avale un matrimonio. Siento que el casamiento va a ser un festejo de nuestro amor. Así que estamos organizando todo, porque con el embarazo hicimos una pausa. La idea es casarnos en marzo o abril de 2017. La llegada de Moorea terminó de cerrar esta historia y después vendrá el hermanito. Si fuera por Rodri en uno o dos meses ya estaríamos buscando el hermanito (risas), pero le digo que me de un respiro. Es cierto que queremos que se crien juntos y se lleven poco tiempo, ¡Aunque no tan poco!

por Kary López
Producción: Alicia Blanco.

Fotos: Federico de Bartolo.
Agradecimientos: Vestuario Floppy: El Camarín by Sisters Solnicki.Marcia Frey Multimarcas Puerto Madero. Calzado: Carmen Steffens. Vestuario Moorea: Noa & Mia Props. Make-Up y Peinado: Kennys Palacios.

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