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07/11/2016

Caras en Miami

Eduardo Padrón: Presidente del influyente Miami Dade College

“Lo mas importante en la vida es ayudar”

Antes de oficiar como anfitrión de la Feria del Libro bilingüe más grande del mundo, el presidente del Miami Dade College, Eduardo Padrón, recibe a CARAS en su residencia del southwest de Miami. Este hombre cálido y profundo, más predispuesto a escuchar que a hablar, disfruta mucho las caminatas, desenfadadas y sin rumbo, donde busca y encuentra descanso y paz. Medita y quiere cada día más al mundo que lo rodea.
En sus viajes alrededor del mundo suele visitar la Argentina, donde fue distinguido con la Orden del General San Martin. La cafetera la compró en la Feria de Anticuarios de San Telmo, Buenos Aires, uno de sus points porteños favoritos. En la Plaza Defensa le gusta sentarse a tomar café y ver pasar a la gente. Observar es parte de su estrategia para aprender.
Estudió Economía y Finanzas en Miami Dade y comenzó a trabajar en el College para enseñar y devolverle a la institución lo que le había dado en su formación. “Lo más importante en la vida es la satisfacción de saber que ayudaste a alguien”, dice, y a continuación explica la filosofía de la institución educativa que preside: “El Miami Dade College ocupa un lugar prominente como institución universitaria tanto en los Estados Unidos como en otros sitios del mundo reconocido por nuestra filosofía de puertas abiertas. Somos una institución con un gran respeto por las humanidades aunque estemos a la vanguardia de las ciencias y la tecnología como corresponde. Somos inclusivos y no exclusivos. Otras universidades escogen a sus estudiantes, nosotros les decimos: `Aquí tienen la oportunidad, aprovéchenla, no la dejen pasar´”.
—¿Cómo es la experiencia de los extranjeros que deciden estudiar en el Miami Dade College?
—He visto inmigrantes que llegan sin sentido de futuro y luego han hecho carreras brillantes; no creo que haya otra forma de transformar la vida de las personas que no sea a través de la educación. Es la base del progreso no sólo de los individuos sino también de las Naciones y mucho más hoy en día. Hace 40 años cualquier inmigrante podía llegar a los Estados Unidos y hacer un trabajo repetitivo en una fábrica u oficina, trabajos manuales que le permitieran ganar un salario y ser parte de la clase media: comprar sus autos, casa, etc. Hoy en día con un título secundario sólo entras en el círculo de la pobreza, con un salario mínimo con el que no puedes progresar. Por lo tanto la educación con credencial universitaria –no por el papel sino por los conocimientos que adquieres– te permite obtener un trabajo que verdaderamente te deje ser parte del progreso del país y de ese modo poder alimentar a una familia. Hoy en día eso es un imperativo. Por eso estoy entusiasmando a la gente joven que muchas veces piensa que yendo a trabajar a Wallmart o McDonald`s van a resolver sus problemas, les digo que no es así. Que ahí se estancan y que esos trabajos se van mecanizando más en todo sentido y entonces luego, no tienen qué hacer. Yo me siento privilegiado en todo sentido, haciendo lo que hago. Es la vitamina que necesito para vivir todos los días.
—¿Qué cantidad de países están representados entre sus estudiantes?
—En el college hay estudiantes de 192 países diferentes. Es como Las Naciones Unidas. Este año en un hotel de Corea, alguien me saluda por mi nombre y se presenta. Era un egresado del programa de hotelería que trabaja de Manager de un muy buen hotel de Corea. Es común que eso me pase. En San José de Costa Rica el mes pasado me encontré con un diputado colombiano, también egresado del MDC. Y en ese mismo país, la representante en la UNESCO también estudió en el College. Es para mi una gran satisfacción porque me doy cuenta que esta casa de estudios ha sido vital para ayudar a la gente a salir adelante.
—¿Cómo fue su experiencia en el Miami Dade College?
—Mis profesores me han impactado a mí. Cuando llegas a Miami como inmigrante se te cierran las puertas. Llegué de Cuba a los 16 años y tenía 4 trabajos de medio tiempo. Me levantaba temprano, dormía 3 horas por día y hacía trabajos incluso los fines de semana. Todos mis ahorros los usé para aplicar en las 10 mejores universidades de los Estados Unidos y todas me rechazaron. El Miami Dade College que acababa de comenzar en Miami me abrió sus puertas. Esos profesores me dieron luz, me dieron vida no sólo en el salón de clases, sino que había uno que sabía que yo tenía que tomar tres colectivos para llegar y entonces me recogía por las mañanas para llegar a tiempo. He tratado de hacer lo mismo. En la vida tienes que tratar de dar.
—Tiene una larga trayectoria vinculada a la educación, ¿Cuál es su principal motivación para salir adelante en la vida?
—El poder de transformación que ostenta la educación. Es una herramienta, un estado mental, el camino más seguro a la prosperidad, el favor más grande que se puede hacer una persona. La inversión más segura de una Nación. Nunca entra en bancarrota. Esas son las motivaciones que me hacen levantarme cada mañana, bien temprano porque no importa de dónde provengas, ni en qué clase social naciste, en MDC te ofrecemos la posibilidad de la vida mejor que todos nos merecemos. El futuro de los Estados Unidos asiste a nuestras aulas y eso es una gran responsabilidad. Estamos obligados a convocar la diversidad porque esa es la fibra de nuestra comunidad. Es mi responsabilidad hacer realidad el universo que necesitan los alumnos para progresar y el personal del MDC está contagiado de esa obligación.
—Usted es hombre de consulta para los grandes líderes, ¿podría decirnos cuál es la mayor preocupación de ellos con respecto a la educación de las futuras generaciones?
—A los que son verdaderamente “grandes” no hay que recordarles la importancia de una buena educación. Gracias a ellos, los intentos de desatender las necesidades educacionales se ven frenados. Hay sin embargo una casta intermedia, principalmente entre los políticos, que no priorizan la educación en sus programas, lo cual es grave para la Nación.
—¿Cómo será la educación en el futuro?
—En los Estados Unidos el futuro ocurre todos los días, tan fuerte es la dinámica de este gran país. No estoy muy convencido de que la educación será tan robótica que prescindirá del profesor. Me parece algo de Ciencia Ficción. Ese gran intermediario estará con nosotros muchísimos años más. La conexión humana no se puede perder bajo ningún concepto. Es ahí donde los alumnos depositan su confianza.
—El MDC ha formado a miles de inmigrantes llegados al país en busca del Sueño Americano, ¿Cuál de ellos recuerda con más afecto y por qué?
—Cada año, durante nuestras ceremonias de graduación, las más emotivas que se puedan imaginar, se cuentan historias de novela sobre los desvelos personales de muchos de esos diplomados para alcanzar sus sueños. Yo haría un compendio de esos sueños logrados, donde incluiría el apoyo de sus familiares. Esos son mis héroes y heroínas.
—Todos los años el Miami Dade College es el anfitrión de la Feria del Libro de Miami, ¿Cómo es su relación con los escritores y cuál es su literatura preferida?
—He tenido la dicha de hacer una pausa en el camino, todos los años, desde 1984, para conocer a los que más saben y nos deleitan con sus historias y sus reflexiones. Ha sido un privilegio poder departir con los más distinguidos hombres y mujeres de letras, tanto en inglés como en español, porque esta es la Feria bilingüe más importante del mundo, no queda duda. Soy un lector curioso y diverso, me gustan los grandes y exploro las nuevas voces.
—¿Cuáles son sus gustos personales en cuanto a Arte, Deporte y Literatura?
—Nada cultural me es ajeno, parafraseando el proverbio latino. Las manifestaciones humanistas nos denotan, permanecen. Disfruto por igual la exposición en una galería, el buen cine, la mejor literatura, la cercanía del teatro y la seducción perpetua de la música en todos sus géneros, quiero decir desde la clásica a la bailable, porque no hay nada mejor que echar un `pasillo´ en la pista de baile. Trato de contagiar al MDC con ese fervor y hoy por hoy somos un faro de expresión cultural en nuestra comunidad. Ahí está la Feria del Libro, el Festival de Cine, la Torre de la Libertad y el Teatro Tower, por sólo mencionar algunas de las joyas de la corona.

 

 

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