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29/11/2016

Actualidad

La intimidad de la Gala CARAS por dentro

La revista celebra sus 24 años de vida.

Por segundo año consecutivo, Martin Roig fue el encargado de convertir la gala CARAS en un sitio mágico, único y difícil de olvidar. En esta ocasión su sello característico le da guiños de glamour y sofisticación a la deco del evento: “Me aseguré de usar todas aquellas señas que remitan a lo que es una gala en sí. No falta el color rojo, característico la revista, así como también todo aquello que hace activar la mente de las personas cuándo hablamos de gala” aseguró el diseñador.
El espacio de la fiesta se dividió en ocho livings con los más exclusivos elementos. Sillones Chesterfield de terciopelo en color gris elefante, con la estructura a la vista y restauración en arpillera son las joyas poco usuales que Roig destaca de esta puesta, ya que los utiliza muy poco en sus trabajos pero que atesora para ocasiones especiales. Además, el lugar cuenta con grandes sillones de pana, muebles que fueron construidos únicamente para el diseñador, mesas espejadas y espejos biselados exclusivos.
Ramas en color oro, rosas blancas con toques de rojo conviven entre follajes verdes traídas de Bariloche y Misiones. Además resalta el uso de arañas doradas y dos grandes pantallas de led donde se proyectan imágenes decorativas. Las mezclas de texturas sobresalen: en los almohadones que decoran, con bordados en paillets y canutillos, traídas de India y en paredes intervenidas con terciopelo negro. En relación a la construcción de este mix, Roig afirma: “En la decoración ves un todo, una identidad concreta, que por su puesto remite al estilo personal”.
El dramatismo y la majestuosidad son dos palabras que definen el marcado estilo de Martín, donde abundan las flores y el exceso de lujo. Colores, objetos únicos, repetición de bolas espejadas en línea y pistas metalizadas son algunas de las decisiones que el diseñador toma para diferenciarse de entre los demás.
Hay cosas que se llevan en la sangre, y sin lugar a dudas, Martín Roig sintió desde muy chico una estrecha relación con el arte y la creatividad. Si bien dio sus primeros pasos en el mundo de la medicina (por legado familiar), la verdadera pasión del ambientador se presentó casi de casualidad cuándo una amiga cercana le encomendó la difícil tarea de ocuparse del armado de su casamiento, sin saber que este sería el punta pie inicial a una prometedora carrera en ascenso.
Cumpleaños, cenas benéficas, casamientos y todo tipo de eventos lo vieron lucirse como artista para las máximos exponentes del medio artístico. Cuenta con una larga trayectoria en el mundo de la ambientación y es el más cotizado en Buenos Aires y el mundo. Entre su exclusiva lista de personalidades con los que trabajó se encuentra Máxima Zorreguieta, Marcelo Tinelli y la diva, Susana Giménez.
Sin lugar a dudas, su mirada única es producto de la unión de diferentes disciplinas, en las que por su puesto resalta las técnicas empleadas para la realización de las puestas teatrales y que brillan en la gala por los veinticuatro años de CARAS.

 

 

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