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14/03/2017

Jimena Barón, los secretos de un cuerpo power

La actriz de Quiero vivir a tu lado revela “Vivo sin culpa el sexo sin compromiso”

Se define como una mujer frontal pero conciliadora, que aprendió a perdonarse y, en especial, a vivir cada día con felicidad y entrega. Jimena Barón (29) también reconoce vivir un proceso de aprendizaje crucial: el que llega con la soltería, pero con un hijo cuya felicidad se ha vuelto la prioridad y algunas otras condiciones que no piensa negociar como mujer.

“Me pasaron muchas cosas en la vida; no la pasé bien. Cosas de mi infancia, con mi padre, que falleció hace dos años, y con el padre de mi hijo. Y desde el dolor entendí que no tengo idea de lo que va a pasar con mi vida. Todas las noches agradezco a Dios la salud de mi hijo y la mía y el tener trabajo. Mi manera de vivir es pasarla bien, realmente. Sobre todo después de un momento de tanta exposición, con lo que pasó con Daniel y en el que, como mujer, me vi en el piso, porque fue tan humillante. Y con todo el mundo opinando: desde los noticieros a los programas de chimentos. ¿Cómo alguien a la que le pasó algo así se va a manejar bien? Yo hice lo que pude”, dice jimena sobre su mediática ruptura con el ex futbolista Daniel Osvaldo (31), padre de su amado Morrison (3), cuyos conflictos y escándalos coparon los titulares.

Pero hoy, de regreso a la televisión con “Quiero Vivir a tu Lado”, la tira de El Trece, y tras un breve noviazgo al que puso fin, Jimena habla de todo: Por qué elige no estar en pareja, cómo vive sus días de soltera y la complicidad con su niño, “Momo”. Y, también, de su nueva y más sentida ambición: el disco que está por terminar de grabar y que se volvió catarsis frente a todo lo que le tocó vivir.
Regresó a la tira diaria pero en paralelo trabaja en su primer disco,

¿Cómo vive este etapa como cantante?
— Mi disco es mi mayor ilusión. Es algo que hago porque me apasiona y me gusta y sobre todo porque la música aparece en un momento de mi vida muy particular. Y ahora que el disco está casi terminado y son letras que hice yo, todas, es como una manera total de exorcizar muchos sentimientos y de sanar, por más que suene grasa. Para mí es un proceso muy sanador y tengo muchas ganas de compartirlo, estoy muy contenta.

¿A quién le canta?
— Es cómo si hubiese grabado un año de terapia. Todo sale de adentro. Creo que siempre está el amor, la fuerza más grande del mundo, pero también siento que después de muchas cosas que me pasaron, defiendo a las mujeres. Se me acercaron muchas que se sentían en las mismas situaciones que yo pasé. Y el mensaje es: bueno, para adelante. Fue sacar de experiencias dolorosas cosas buenas.

—La criticaron por sus piropos públicos a Maluma, ¿Hay mucho machismo en la sociedad argentina?
—Absolutamente, lo hay en la Argentina y en Latinoamérica. Lo que pasó conmigo fue espectacular, más allá de que en lo personal no me afecta lo que opinen de mi vida. Y menos por lo que sigo sosteniendo que debería ser lo más normal del mundo. Decir un piropo o eso de querer levantarse “desesperadamente”, entre comillas, como dijeron, me parece fantástico. ¿Me consiguieron el teléfono de Maluma? No (risas) Es un bombón claro, pero hay hombres muy lindos en la Argentina; bellos.

—Un medio tituló “Actriz en oferta”, pero usted se defendió. Entonces, ¿Encarar a un hombre no la hace una mujer en oferta?
—Pero eso no tengo ni que contestarlo. El ‘tweet’ que expuse sobre el tema tuvo 55 mil likes. Nunca en vida tuve uno con tantos, como la cantidad de mensajes directos y minas en la calle que me dijeron que estaba perfecto lo que hacía. Soy una mujer frontal. Y siempre fue así, desde chica. Estuve de viaje un mes por Tailandia haciendo toples y almorzaba así, con amigas mujeres y también amigos varones. No tengo mucho filtro.

—También expresó, vía Instagram: “Feliz día de los enamorados a todos los giles que me hicieron enamorar al pedo porque eso no era NADA parecido al amor”. ¿Está enojada con los hombres?
—No, no lo estoy. A mí me encantan los hombres. Si no, con las que me pasaron ya hubiese cambiado de género (risas). La pensé, pero las mujeres…no, no podría, por ahora. He conocido hombres maravillosos.  Yo no quiero un fan de novio; quiero un hombre que me admire. Porque yo sí soy re fan de novia. Lo amo, le digo que es un potro, le cocino, lo espero… Si no lo tengo que esperar, me voy a dormir en paz, no le rompo las bolas. No es que elegí mal, porque hubiese significado que no quise ver algo, yo no la vi directamente. Y eso me deja tranquila si el día de mañana tengo que hablar de este tema con mi hijo. Puedo decirle que estuve muerta de amor por su padre. Yo me enamoré de Daniel y seguramente sea de esos hombres que me marcaron a fuego. Ojalá llegue otro que sea distinto. Me quedo con eso y digo, “¡Bueno, perdónate! ¡Tenés eso para contarle a tu hijo!

—¿Qué lectura pude hacer ahora, a la distancia, sobre su relación con Daniel Osvaldo?
—Fue una historia hermosa en su momento, en un principio. Después pasó lo que pasó y hoy vivo mi proceso. Y Daniel no tengo idea de lo que hará de su vida y de sus cosas… Que haga lo que quiera; no es más un asunto mío. Me encanta estar en pareja y eso por momentos lo extraño. Me costó mucho que se rompa el castillito de la familia, que era también un gran sueño para mí. Eso creo que nos pasa a todas, es muy femenino, más allá de que uno va a ser familia siempre y de que te conecta un hijo. No podés desvincularte, porque es el padre de tu hijo. No es mi idea para nada, al contrario, hoy tenemos un vínculo mucho mejor, pero fue durísimo. Los duelos son difíciles y más cuando se vuelven mediáticos. Me salvó el acercamiento de tantas mujeres hasta la fecha, con algunas hasta me hablo por mensajes de Instagram, algo me que emociona. Me volví una mujer a la que se le acercan mujeres con historias y me parece impresionante.

—¿Qué no negocia vivir ahora en una relación de pareja?
—La libertad, por supuesto y también el respeto. Pero sinceramente ahora no me imagino con nadie. Es un año particular y entre tira, disco e hijo, listo, ¡me quedan dos minutos para hacer abdominales y hervir verdura! (risas). De estar con alguien tiene que ser un hombre que me potencie, esa es la palabra. Que haga que yo me sienta más, mejor; que me haga lugar en su vida pero que respete mis tiempos, pero ahora no me imagino.

—¿Entonces prefiere una relación libre?
—No sé qué es una relación libre…

—¿Vive sin culpa el sexo sin compromiso?
— Sí, por supuesto. Hoy me quiero divertir. No estoy pensando en un compromiso, no me veo ahí. Tampoco creo que eso se pueda organizar. Hoy no me imagino en una relación.

—¿Falta un poco aún para volver al ruedo con un noviazgo?
—Intuyo que sí, pero después nunca se sabe, no estoy negada tampoco. Me huelo como que estoy en otra sintonía, por lo menos hasta que pase lo del disco. Que sé yo. En este momento no me cuadra. Mientras tanto trabajo para que cuando vuelva a pasar, porque además me encantaría tener otro hijo, que no se me derrumbe más el castillo.. Para apuntar mejor. Tengo claro lo que quisiera vivir y, esta vez, tengo encendidas las alarmas para lo que no.

—¿Jimena, y cómo se encuentra hoy su relación con Daniel Osvaldo?
— Estamos bien. Daniel está en Buenos Aires así es que organizamos bien las visitas a mi hijo y con todo.

—¿Es de quedar bien con sus ex?
—Re. Los amo. Estaría con todos de nuevo. Tengo la mejor, podemos hablar y morir de risa cuando nos cruzamos. Me parece que lo amerita si alguna vez tuviste algo lindo. Me parece horrible que queden las cosas mal. Es cuestión de esperar.

—De hecho contó que la segunda vuelta con Daniel fue sanadora…
—Sí, estuvo buenísima, la verdad que sí. Tuvimos muchas charlas. Probablemente sea difícil de entender, pero fue necesaria y sanadora. No me arrepiento para nada. Obviamente duró lo que duró porque yo ya sabía lo que quería y lo que no y no funcionó. Pero para mí fue poderoso decir esta vez “No, esto no cambió y no”.  Quiero tener una energía como la que tengo hoy con mi hijo Morrison, que estamos todo el día riendo. Morrison es espectacular, es un compañerazo. Me dice: “Mami ¿Tenés que ir a trabajar no, por la plata? Andá mami andá. Quería que te quedes pero andá”. Es muy particular Momo. Y yo tengo que estar así, con energía y contenta, para criarlo.

— ¿Cuáles son hoy sus momentos de placer, a solas?
—Cuando entreno; tres veces por semana, sino me empiezo a desequilibrar. En mi casa hay un gimnasio y entreno sola, porque la rutina me la armó yo y más allá de la cuestión estética es un momento mío.  Me gusta sentir que tengo un cuerpo fuerte, porque no soy flaca, sino que tengo un físico entrenado, y tener una impronta más power. Parte de tener tanta energía, poder trabajar  y estar de buen humor es entrenar y comer bien. Siento una energía infinita. Soy muy rigurosa con la alimentación. Tengo mucha conducta, mis amigas no lo entienden. Yo no consumo harinas desde febrero del año pasado. Hay una organización para que ésto sea así. Porque tener una vida sana parte de eso, hay que ir al barrio chino una vez por semana, hervir la legumbre, tener la banana, la manzana y las nueces en el bolso durante las grabaciones. Yo empecé a entrenar cuando Morrison tenía tres meses y hago aeróbico y abdominales desde entonces.

—¿Qué espera de este 2017?
—Que llegue mi disco y ¿el amor?… Ya llegará. También estaría bueno vivir esta etapa sola hasta cansarme, como para que cuando el amor llegue pueda estar lista.

por Kary López
(producción: Alejandro Luciani)

Fotos: Justina Bulbarella

 

Agradecimientos: Justina Bulbarella, Museo Larreta (www.buenosaires.gob.ar/museos). Norma Romero. Gestión Ángel Mahler, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Peinó Luciano Aparicio para Mala Peluquería. Maquilló Lorena Lio MakeUp. Ginebra, Natalia Antolín, Justa Osadía, Cid Kohan, Claudia Arce, Las Pepas, Volcom, Le Loup, Las Juanas Night.

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