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09/08/2017

Linfoma no Hodgkin, la enfermedad que sufría el padre de la Reina Máxima

Jorge Zorreguieta falleció a los 89 años a causa de este cáncer del tejido linfático. Cuándo sospechar de su aparición.

Jorge Zorreguieta, padre de Máxima, falleció este martes a sus 89 años y la causa de su deceso fue el Linfoma no Hodgkin, un tipo de cáncer del tejido linfático. Su grave estado y su internación en Fundaleu tras haber sufrido una infección pulmonar hicieron que la reina de los Países Bajos viajara a la Argentina en una visita no programada.

Según explicó la doctora Marta Zerga, directora del Área Médica del Instituto de Oncología Angel Roffo, los linfomas son enfermedades tumorales del tejido linfoide de los ganglios en su mayoría, pero también del tejido linfoide del bazo, la médula ósea u otros órganos. Una de sus variedades es el Linfoma de Hodgkin, mientras el resto se denominan en conjunto Linfomas no Hodgkin y son más de 50.

“No existen cifras oficiales que permitan precisar la incidencia de esta enfermedad oncohematológica en Argentina, pero se calcula que es aproximadamente de 15 casos por cada 100.000 habitantes por año”, indicó Zerga, quien es la actual Presidente de la Sociedad Argentina de Hematología.

Agregó que puede alcanzar a ambos sexos y a cualquier edad, pero aclaró que “ciertos subtipos histológicos de linfoma no Hodgkin se observan con mayor prevalencia en determinados grupos etarios”.

Se sospecha clínicamente de este cáncer del tejido linfático cuando se presenta un agrandamiento no doloroso de uno o varios grupos ganglionares sin una causa aparente, ya sea en ganglios palpables o profundos. Agregó que en algunos casos también aparecen manifestaciones inespecíficas como sudoración nocturna, fiebre vespertina, pérdida de peso y a veces, alteraciones en los análisis de sangre, con anemia y/o aumento de linfocitos.

El diagnóstico se confirma con una biopsia ganglionar y su estudio patológico correspondiente, aunque según especificó Zerga, el especialista realizará una serie de pruebas para definir la extensión de la enfermedad, entre ellas análisis de laboratorio, examen de médula ósea y tomografía, entre otros.

El tratamiento para el Linfoma no Hodgkin varía al conformar un grupo tan heterogéneo de entidades, por lo que “es difícil hacer generalizaciones respecto del pronóstico y el abordaje”. Incluso la médica especificó que no todos los linfomas requieren tratamiento inmediato.

“Cuando por su forma de presentación o su subtipo histológico los tumores deben ser tratados, se suelen utilizar esquemas con drogas quimioterápicas y en algunos casos anticuerpos monoclonales u otros agentes más novedosos conocidos como ‘blanco específicos’. En ocasiones muy seleccionadas, los tratamientos con drogas sistémicas pueden ser complementados con tratamientos de radiantes”, indicó Zerga.

Si bien el linfoma no Hodgkin no puede prevenirse, consultar a un especialista de manera precoz aumenta las chances de un diagnóstico para recibir un tratamiento adecuado, con altas chances de curación.

 

 

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