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18/08/2017

El tratamiento con el que Siciliani y Suar quisieron salvar su relación

La actriz reconoció haber acudido a este abordaje antes de separarse. Una especialista aclaró a Caras Salud que los problemas vinculares se pueden revertir.

Un año atrás, Adrián Suar y Griselda Siciliani confirmaban su separación. Hoy, mientras disfruta del éxito teatral Sugar, la actriz se animó a hablar de ese momento de su vida y confesó que hizo terapia de pareja. A pesar de que el amor terminó, dice tener con Suar “una relación increíble” y que se adoran. Y aunque hoy no están juntos, Siciliani definió a su vínculo como “exitoso”.

La licenciada Rosalía Beatriz Álvarez, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), explicó que en muchas ocasiones, quienes consultan por una terapia de parejas “vienen casi con la decisión tomada de separarse, pero igual asisten para aclarar los motivos”.

“En ese diálogo motivacional, pueden separarse en muy buenos términos, al saber las dificultades de convivir juntos. Pero otras veces se entienden, cambia el abordaje vincular y las parejas pueden seguir con muy buena salud”, indicó la experta en pareja y familia.

Álvarez explicó que en este tipo de terapia “se trabaja el vínculo, más allá de que las características de la estructura de personalidad de cada una de las personas puedan influir”.  Y agregó que por lo general consultan las parejas que “viven en conflicto porque están en crisis, tienen grandes dificultades de convivencia, no son felices en la intimidad o en situaciones con los hijos o ya se  plantearon el divorcio”.

“Muchas veces los derivadores son los terapeutas individuales, porque la situación de vínculo no se resuelven en ese espacio”, indicó la psicoanalista. Es que puede pasar que una de las partes puede relacionarse bien con otras personas, pero debe trabajar los mitos de su propia relación y las historias de las familias de origen (para no repetirlas) en un espacio especializado.

En cuando a la duración de las terapias de pareja, Álvarez aclaró que pueden variar desde algunas pocas entrevistas muy puntuales hasta un par de años o más, con muy buenos resultados.

“Las sesiones finalizan o cuando la pareja se separa o realmente empieza a vincularse con otra salud. El terapeuta y la pareja misma se van dando cuenta de que ya pueden marchar solos, o que ya aclararon lo que estaba confuso, entendieron nuevos mecanismos para relacionarse y aprendieron que historias no deben repetir”, concluyó Álvarez.

 

 

 

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