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27/03/2018

Natalia Oreiro, “Re loca” se animó al cambio y se muestra plena a los 40

La actriz se confesó con CARAS, dando detalles de sus proyectos en cuanto a lo laboral y personal. ¡Mirá!

Escucharla hablar y detenerse a contemplar su siempre aniñado rostro o dejarse encandilar por el brillo de sus ojos verdes es casi una obligación. Como también reconocer en su suave y pausado timbre de voz, la frescura intacta de esa niña valiente y llena de ilusiones, que alguna vez abandonó su país natal en pos de perseguir sus sueños.“Si cierro los ojos y pienso un momento en quién soy, siento que soy la misma a los 8 que a los 40. No creo en que a partir de una determinada edad o cambio de década se modifique algo. La vida es un viaje en el que uno adquiere más experiencia, sabe con más decisión qué es lo que quiere y lo que no. Y gracias a mi profesión, que más que un trabajo es un oficio, pude mantener siempre a la niña interior que llevo dentro y que jamás perdí. Porque sigo siendo esa nena fuerte y con ganas de soñar que anhelaba estudiar teatro y encontraba en la actuación un juego”, sintetiza Natalia Oreiro (40), quien tras seis semanas de rodaje del filme “Re loca” luce por primera vez el cabello corto, a la altura de los hombros, ya que su nuevo papel protagónico, junto al cantante y actor Diego Torres, así lo requiere. “A Pilar, mi personaje, le pasan un montón de cosas y no tiene la capacidad de decirles a las personas que lo que está sucediendo no le gusta. Y un día, por obra del destino, se le”sale” el filtro y comienza a decirle a todos lo que le molesta”, adelanta la artista uruguaya sobre la comedia que marcará su regreso a la pantalla grande el próximo 5 de julio, después de haber personificado a la recordada Gilda, en 2016.

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Lejos de mantener una pose, Natalia se expresa con verdad y lo transmite en la franqueza de su mirada. Felizmente casada desde hace 16 años, entiende que la plenitud y armonía construída en su matrimonio con Ricardo Mollo (60) no responde a fórmulas ni secretos. “Es encontrar el amor y elegirse todos los días”, resume quien concibe al vínculo en pareja como “un hecho romántico”, basado en la honestidad, el permanente diálogo y el compañerismo. “Lo importante es regar la plantita todos los días y no dar por sentado nada”, señala la eterna heroína de telenovelas y dúctil cantante.

Tan transparente como cálida en su relato, para la diva uruguaya el éxito no recae en la cantidad de discos vendidos o en los países en los que corean su nombre cada vez que arriba a un aeropuerto. Su felicidad de cada día responde a su hijo de seis años, Merlín Atahualpa, “la luz de mis ojos”, como dice, con el que comparte paseos diarios en bicicleta, el dibujo y la pasión por la lectura.
“El es mi alegría y por el que intento ser mejor persona todos los días. Nos divertimos muchísimo. Me encanta leerle cuentos y nos inventamos historias a la vez que nos disfrazamos. Nos gusta mucho tomarnos el tren e ir al cine juntos. También disfruta de acompañarme en mis giras porque le encantan los aviones. Tengo un niño sano, feliz, cariñoso y muy dulce”, relata la empresaria y creadora de la firma “Las Oreiro”. Con más de una década consagrada en la industria fashion, junto a su socia y hermana Adriana, la versátil actriz y emprendedora reafirma cada nueva temporada la identidad y el sello distintivo de su marca.

La nueva colección Otoño-Invierno, inspirada en las noches neoyorkinas de los gloriosos 80´s, apela a resaltar la femeneidad de la mujer con diseños sensuales, románticos y modernos. “La propuesta de esta temporada en cuanto a la paleta de colores serán nuestro famoso Rojo Oreiro, Fucsia, Nude, Off White, Celeste, Azul Marino y Negro. Y se incorporan nuevos materiales como crèpes, bengalinas engomadas, tul y encajes”, anticipa.

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Triunfar en el exterior y conquistar con su música países del viejo continente, para ella nunca fue una meta. “Jamás me interesó Hollywood, siempre me interesó esforzarme por ser mejor intérprete sin pensar a dónde llegaría ni en conquistar ningún lugar”, dice quien actualmente trabaja en una serie de su propia autoría y no descarta su ilusión de dirigir, el día de mañana, una película. Si bien la composición de diversos personajes en televisión la han llevado en distintas opo rtunidades a practicar disiplinas como el boxeo, circo y trapecio, la uruguaya no se considera aficionada a los deportes, aunque sí mantiene una rutina de clases de yoga, natación y bicicleta. Cada noche antes de acostarse a dormir, ritual que repite desde pequeña, se permite disfrutar de un buen chocolate, su eterna debilidad. “También me encanta la pizza, el pan y las pastas. ¡Me fascina comer harinas! Aunque me gustaría dejarlas porque no es algo bueno para el organismo”, admite quien es ferviente abanderada del cultivo natural, vegetariana desde hace más de 16 años y dueña de su propia huerta orgánica.

Modelo de pasarela y publicidad desde los 12 —protagonizó su primer comercial mientras cursaba el primer año del secundario Liceo 26 de Montevideo— hoy se reconoce una mujer confiada y segura de su fisonomía, que pudo dejar atrás ciertos pudores que la acomplejaban en el pasado.“Me quiero bastante y no me castigo. No hay nada que me perturbe de mi cuerpo. Quizás encuentro cosas en la que la Naturaleza no me ha ayudado, como por ejemplo mis piernas, que no creo que sean lo mejor que la vida me dio, pero tampoco estoy enojada con ellas. No las muestro mucho, salvo cuando me lo piden en el trabajo”, confiesa.

Ajena a cualquier divismo, Natalia prefiere andar por la vida “liviana”. No necesita de excéntricos viajes ni de grandes lujos para sentirse plena ya que disfruta de las pequeñas cosas, como andar en bicicleta con su primogénito, escuchar un buen disco de Joni Mitchell o plantar un árbol en su propia huerta familiar. Consagrada en el exterior, sobre todo en Israel y Rusia, donde sus canciones y aún vigentes telenovelas fueron traducidas al idioma local, Oreiro no abandona su humildad, aquella que sólo conservan los grandes. “Intento ser una persona honesta y poco soberbia. Mis padres me educaron en la libertad y en el agradecimiento. No necesito subirme a un avión para pasar unas buenas vacaciones o estar feliz. Mi mayor logro es ser absolutamente libre, tomar mis propias decisiones y poder bajarme de algo que no me haga feliz aunque mucha gente me diga que es una gran oportunidad. Tiene que ver con ser fiel a mí misma, a mis sentimientos y ser verdadera”, dice quien se considera afortunada en todos los planos de la vida. “Tengo una pareja que me acompaña, un hijo hermoso y sano, a mis padres, hermana y sobrina… La vida me regaló muchas oportunidades y tuve mucha suerte. No me falta nada para ser feliz”, concluye con sabiduría aquella mujer que supo reinventarse y traspasar las barreras de cualquier idioma con su inagotable carisma.

 

 

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