Caras

18/06/2018

Melisa Garat “La belleza exterior dura poco; la actuación, para siempre”

La artista de Multitalent, es la cover girl de Caras Moda otoño-invierno 2018

Bailó en el Colón y se mudó a Estados Unidos para formar parte del prestigioso American Ballet. Modelo de portadas y pasarelas tanto locales como internacionales, hoy, la cover girl de Caras Moda prioriza la actuación. En la telenovela infanto-juvenil Heidi, Bienvenida a casa, la artista de Multitalent Agency interpreta a Maxine, una bailarina francesa que enamora a todos sus fans.

Quién no quiso ser bailarina de chica?”, se pregunta Meli Garat al reflexionar acerca del éxito que tiene su personaje, Maxine García Le Blanc, en la tira infanto-juvenil de Nikelodeon. Luego de una primera temporada exitosa en toda América Latina, ahora replica con el mismo fervor en Europa. Rusia, Turquía y Polonia.

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“Si bien bailé toda la vida arriba de un escenario, la primera vez que Maxine apareció en escena fue una locura- comenta la modelo de 28 años acerca de la adaptación de la tira en el Teatro Astral durante las vacaciones de invierno, y agrega. En el ballet estaba acostumbrada a que mi público fuera casi mudo y te que aplaudieran al final. No estaba preparada para el griterío juvenil y al principio me desconcentraba. Hoy, me encanta y me emociona”

¿Qué es lo que más disfrutas de actuar ante niños?

Es un público muy particular que cree en la fantasía que transmitimos a través de la serie. Al teatro venían nenas muy chiquitas con el tutú puesto y que todavía no sabían hablar, pero sabían todas las canciones. Lo mejor que te da un programa infanto-juvenil es el contacto con admiradoras y el amor genuino.

¿Te sorprende el reconocimiento de los fans?

La verdad que sí. Mi personaje salió votado en Nikelodeon como el favorito de toda América Latina y no me lo esperaba. Si bien estuve en el elenco estable del American Ballet [desde 2007 hasta 2009] que está entre los mejores del mundo, nunca tuve fans. Cuando terminaba una función, el público aplaudía y, como mucho, te esperaban a la salida para firmar un autógrafo o regalarte flores. Acá te espera una manada de chicas que te piden un beso, una foto, un video y un saludo para las fans de otros países. Es increíble.

¿Cómo descubriste tu vocación como actriz?

Mis directores de ballet me decían que era muy expresiva. En la danza, tenés que explicar en pantomima todo lo que sucede. Los pasos y los gestos deben tener significado porque una parte de la historia está codificada. Actuás con tu cuerpo y no con el habla. En Nueva York, me llamaron para actuar y bailar en la película de Darren Aronofsky, El Cisne Negro [el thriller psicológico que protagonizó Natalie Portman] pero estaba en el medio de funciones en Florida bailando como solista y no podía irme para filmar la película. Todos los caminos me llevaban hacia la actuación y decidí apostar a eso.

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¿Cuál fue el mayor desafío en esta nueva pro- fesión?
Lo que más me costó cuando empecé a trabajar como actriz fueron los diálogos. Lo corporal ya lo tengo incorporado por la danza y el modelaje, pero sacar la palabra y que lo que estás diciendo tenga peso fue todo un proceso pero estoy feliz con el devenir de mi carrera. Si estuviera ahora en una compañía de ballet, ya me es- taría retirando. Como modelo, la belleza exterior dura poco y actuar, voy a poder hacerlo toda la vida.