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12/12/2017

Marley, un verdadero papá full time en Buenos Aires

“Con Mirko nos enamoramos el primer día”, contó el conductor, que presentó a su hijo en lo de Susana.

Cuenta que cuando llora le tararea “Manuelita, la tortuga” de María Elena Walsh y se calma enseguida. Que es fundamental tenerlo encima porque apenas el bebé siente su perfume y voz, se relaja. Marley (47) habla de su hijo Mirko y sus pulsaciones aumentan como su sonrisa. “Parece que estoy entonando mejor porque cada día se duerme más rápido. También escucha canciones de Mozart ya que cuando pateaba mucho en la panza, la mamá le ponía música clásica y se tranquilizaba. Igual es un santo, a la noche lo acuesto y se queda sereno. Puedo estar más de una hora mirándolo descansar”, manifiesta el conductor en el camarín de su amiga Susana Giménez luego de presentar a su heredero en el programa de la diva. Y en ese momento es la conductora, en los pasillos de los Estudios Ronda de Telefe, la que entretiene a su ahijado cantando divertida su hit de los ‘90, “Gitano amor”.”¡Más lindo no puede ser!”, exclama Susana. “Es medio pelirrojo… La mujer que donó los óvulos es una siberiana de 26 años, rubia de ojos celestes. Algunos dicen que tiene cosas mías de cuando era chico, yo me identifico con algunos gestos que hace”, agrega el orgulloso papá, quien eligió el nombre Mirko porque significa “el que trae la paz”.

A un mes y medio del nacimiento de su bebé en la ciudad de Chicago a través del método de alquiler de vientre, ambos regresaron a la Argentina acompañados por la mamá del periodista, Ana María. Emocionado en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza los esperaba el hermano del conductor, Ricardo. El sueño de Marley comenzó a materializarse el 26 de agosto de 2015 cuando viajó a Los Ángeles para tener una reunión en Growing Generations, una agencia de maternidad subrogada.

“Es increíble lo rápido que sucedió todo. Mirko nació antes de lo esperado, en la semana 37 de gestación, con un peso de 3.220 kilos y 51 centímetros de largo. Estuvo varios días en neonatología, donde no me despegué de su lado. Conectamos desde el primer momento, nos enamoramos a primera vista. Recuerdo que respiraba mal y cada vez que lo alzaba, se normalizaba. Después evolucionó muy bien. Ese día me estaba yendo a una fiesta de Halloween y, de repente, me dicen ¡’va a nacer hoy!’ Me agarró un ataque de llanto por el miedo, entré en shock porque todavía no había viajado nadie de mis familiares, estaba solo. Presencié el parto con muchos nervios pero apenas lo tuve en brazos, me olvidé de todo, fue lo más lindo del mundo”, asegura Alejandro Wiebe —tal como figura en su DNI—. “Ser padre soltero me encanta, tener una pereja no te garantiza una mejor crianza. Me estoy informando muchísimo sobre los horarios del bebé, cómo hay que bañarlo, acostarlo o darle la mamadera. Vivo un momento de estabilidad y plenitud con lo que me está pasado. Mi papá, Jack, quien falleció en 2004, estaría muy feliz. Hace 25 años que deseaba ser papá y comprobé que las cosas llegan a su debido tiempo, ni antes ni después. Es como si Mirko me hubiera estado esperando. Hoy estoy totalmente preparado para el desafío más grande de mi vida”, concluye Marley mientras su heredero reposa plácido entre sus brazos.

por Naiara Vecchio

Fotos: Ernesto Pagés

Agradecimientos: Telefe.

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