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12/03/2018

La conmovedora carta de Malena Guinzburg a su padre a 10 años de su muerte

La hija de Jorge Guinzburg recordó y homenajeó a su padre con unas sentidas palabras que compartió vías redes sociales.

El 12 de Marzo de 2008, a los 59 años, Jorge Guinzburg partía de este mundo dejando una ausencia difícil de llenar. Hoy, su hija, Malena, expresó todo su amor hacia el fallecido periodista y a través de una emotiva carta, que compartió vía redes sociales, la comediante recordó a su papá. Junto a este hermoso texto reveló algunas imagenes junto al humorista.

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“10 años. No lo puedo creer. De verdad, no lo puedo creer. Cómo duelen las fechas, no más que la muerte, pero duelen. Y más cuando el número es así, redondo, fuerte. Se te extraña mucho. Te extraño mucho. No creo en eso de que me estás viendo todo el tiempo, no estaría bueno ni para vos ni para mi. Pero me gusta creer que de alguna manera estás presente. Miro al cielo cuando quiero decirte algo. También cuando necesito pedirte.”, comenzó la conductora de Morfi.

Luego, siguió: “Antes de subirme a un escenario un poquito de ayuda te mangueo. Creo que me la estás dando. Y también te agradezco. Dije mil veces que quisiera que pudieses ver este momento mío. Sé lo contento y, sobre todo, lo aliviado que estarías.”

“Quería escribirte algo, no estoy segura ni por qué ni qué… supongo que la razón es porque me alivia. ¿Te escribo una carta, papá, como si pudieras leerla? ¿Te cuento lo que pasaron estos 10 años, como si fueses Repetto volviendo del exterior? ¿Le escribo a la muerte diciendo que te llevó muy rápido? ¿O nada? Estos días te tuve mucho más presente. Busqué videos tuyos y me reí, y lloré, y recordé, y me enojé… y volví a llorar y a reir.”, expresó Malena muy conmovida.

Por último, sostuvo: “Hay un reportaje en donde decís: “Si yo pensara que mi vida tiene una misión sacerdotal, la misión sacerdotal que le quiero dar a mi vida es la de dar alegría”. Bueno, quiero decirte algo: misión cumplida, papá. Te quiero.”

10 años. No lo puedo creer. De verdad, no lo puedo creer. Cómo duelen las fechas, no más que la muerte, pero duelen. Y más cuando el número es así, redondo, fuerte. Se te extraña mucho. Te extraño mucho. No creo en eso de que me estás viendo todo el tiempo, no estaría bueno ni para vos ni para mi. Pero me gusta creer que de alguna manera estás presente. Miro al cielo cuando quiero decirte algo. También cuando necesito pedirte. Antes de subirme a un escenario un poquito de ayuda te mangueo. Creo que me la estás dando. Y también te agradezco. Dije mil veces que quisiera que pudieses ver este momento mío. Sé lo contento y, sobre todo, lo aliviado que estarías. Quería escribirte algo, no estoy segura ni por qué ni qué… supongo que la razón es porque me alivia. ¿Te escribo una carta, papá, como si pudieras leerla? ¿Te cuento lo que pasaron estos 10 años, como si fueses Repetto volviendo del exterior? ¿Le escribo a la muerte diciendo que te llevó muy rápido? ¿O nada? Estos días te tuve mucho más presente. Busqué videos tuyos y me reí, y lloré, y recordé, y me enojé… y volví a llorar y a reir. Hay un reportaje en donde decís: “Si yo pensara que mi vida tiene una misión sacerdotal, la misión sacerdotal que le quiero dar a mi vida es la de dar alegría”. Bueno, quiero decirte algo: misión cumplida, papá. Te quiero.

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