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15/04/2018

Sunset Boulevard, el musical que marca un verdadero style

Por Juan Cruz Cabral Lodoli | Los detalles de una de las obras más sorprendentes de la cartelera Argentina ¡Mirá!

El pasado 6 de abril, en el icónico teatro Maipo se estrenó “Sunset Boulevard”, el célebre musical de Andrew Lloyd Weber, donde la gran Valeria Lynch se pone en la piel de Norma Desmond, una diva del cine mudo que cae en el olvido, siendo para la artista argentina un sueño hecho realidad. En escena se notan las horas y horas de ensayo, el esfuerzo de todo el elenco y, por momentos, nerviosismo, ya que esta es una pieza tan exigente como una ópera clásica.

“Norma es un cúmulo de emociones, un personaje impredecible, que pasa de la risa al llanto en un segundo”, cuenta Valeria sobre su papel en el musical basado en la película homónima, cuya trama gira en torno a una antigua estrella que vive apartada del mundo en su mansión de Sunset Boulevard.

Este sensible artista cambia el rumbo de su vida cuando se cruza con el de Joe Gillis (interpretado por Mariano Chiesa), un joven y oportunista guionista de Hollywood, que se convierte en su amante y también,  en ella ve la llave para volver a la industria del séptimo arte.

“Estremecedora. En el Sunset las voces atraviesan el corazón y acarician el alma”

Hector Maugueri – Vicedirector de la Revista Caras

 

Con dirección de Claudio Tolcachir, la versión argentina cuenta con un elenco de 24 figuras en escena y 16 músicos, dirigidos por Gerardo Gardelín.

Rodolfo Valss y Carla del Huerto, figuras del musical local, son quienes acompañan a Valeria de forma impoluta y ocupan los roles principales, junto a un talentoso ensamble de bailarines y cantantes, que de un momento a otro copan en el escenario, haciendo que todos sean uno.

Esta magnífica puesta está producida por Gustavo Yankelevich y Lino Patalano. “Hay un tremendo equipazo, de Primera A. Tengo unos compañeros de lujo”, afirma Lynch, quien suma 11 cambios de vestuario por Renata Schussheim. “Uno de los cambios implica estar de negro, oro y plata, entre turbantes, tafetas y crepes, creadar lista ¡en 20 segundos!”, aclara Valeria, quien sabe lucir a la perfección cada look de su personaje.

Finas túnicas, que hacen lucir los paliettes y encajes bordados, proponen la alquimia ideal para cada detalle propuesto. Los turbantes, elegidos a la perfección, resaltan aún más las fuertes facciones de la cantante. Los talleres de falda y pieles, los zapatos y los acertados accesorios proponen, no sólo una obra musical, si no también un homenaje a la moda del viejo Hollywood en donde algunas vez transcurrió la historia.

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“Creo que eso es lo que más me atrapó de hacer a Norma Desmond; que debe haber muchas como ella en el mundo del espectáculo. Gente olvidada, que de un día para el otro deja de ser quien fue, de tener el reconocimiento de la gente. A ella la olvidan los productores, el público. Como actriz, lo que hago es abrir la cabeza y dejarme llevar, primero en las manos de Claudio, el director, que es un genio, y después de acuerdo a mi sensibilidad. Yo hice muchas cosas actorales y creo que este es un personaje tan dramático, que me da la posibilidad de encontrarme en una faceta inexplorada. Creo que los voy a sorprender. Ojalá sea de esa manera”, asegura la artista y de inmediato se la escucha reír, entusiasmada.

Valeria Lynch una vez más da cátedra de lo que es un interpretar un protagónico. El personaje roza los límites de la locura,  que se ve replicada con autenticidad. La gestualidad del código actoral del cine mudo, hace de este un personaje único. El nivel de entrega es conmovedor y se puede sentir a lo largo de toda la obra, aunque al final logre algo único e impensado. Vocal y musicalmente suena de manera sobresaliente de la magnífica mano  de Gardelín.

Mariano Chiesa, por su parte, se come el escenario en todos los sentidos. Su calidad de barítono lo hacen lucir en su totalidad, mientras que Rodolfo Valss y Carla del Huerto acompañan de manera impecable, dando a cada uno el lugar justo para demostrar su talento.

“Al personaje lo humanicé, porque mostramos todas las características de una diva, pero también su lado débil, sensible y vulnerable, su desamor. Imaginate lo que debe ser para una diva tener que encontrarse con el vacío y el olvido. Sobre el escenario me ve en muchas facetas; soy  cruel y sensible, también misteriosa y con humor. Es un personaje muy difícil de componer”, admitió Chiesa para revista CARAS.