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21/09/2018

Xuxa, a corazón abierto: “Me robaron, fui abusada pero recuperé mi libertad”

En medio de un caótico regreso a Argentina, "la reina de los bajitos" habló de todo: sus amores, los escándalos y su desconocido pasado.

Sigue siendo una mujer luminosa. Dorada. Cuando habla, dice, o explica los motivos de su cambio. Conocí a Xuxa hace 26 años, en los inicios de los 90 y frente a su primera llegada a la Argentina. La entrevisté durante años y en cada una de las charlas siempre hubo verdad, cierto aprendizaje y agradecimiento. Ya no es la misma de entonces. Tiene 55 años, una hija, Sasha, de 20, y un novio, el compositor, cantante y actor Junno Andrade – un especie de George Clooney latinoamericano- al que ama entrañablemente y sueña morir a su lado. Ahora cocina, se prepara sus propias recetas veganas y levanta los platos de la mesa. Sigue siendo la misma pero distinta. Con más certezas que dudas. Aprendiendo de sus propias palabras y sus decisiones. Tiene humor, se ríe de algunas anécdotas pero jamás deja de responder a mis preguntas, que como entonces, están enmarcadas dentro de un prisma de confianza y sinceridad inquebrantable. Todo lo dirá ella. Porque ella es todo en sí misma.

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—¿Con qué concepto estético y personal construyó su mansión de Barra da Tijuca?
—Es una casa que construí especialmente pensando en mi mamá (fallecida en mayo de este año) y mi hija. Tiene un sector para jugar al voley (que Sasha adora, y se siente muy representada), una semi playa, salas de baile, gimnasio, cuartos de huéspedes, y por sobre todo, ascensores y piletas climatizadas para que mi madre pudiera trasladarse con su silla de ruedas e hicieras sus sesiones de terapia. Tengo un estudio fotográfico, y un espacio en el living principal, donde hay un sector dedicado a la Naturaleza: verde y mis pájaros. Es como una pequeña selva en donde tengo todo tipo de loros, agapornis y papagayos sueltos, en libertad. Tengo más de 30 y cada uno tiene su nombre. También tengo 8 perros…

—Pero uno es su mascota preferida, un perro que vive con todos los privilegios de una diva…
—No es perro (interrumpe con simpatía) es mi hijo, Dudu. El duerme conmigo y no se junta con los otros. En mi cuarto tengo una parte sólo para él. Tiene sus juguetes y sus cosas. Se baña y duerme conmigo en la misma almohada. Viaja por el mundo y tiene su propio pasaporte con su foto sonriendo (se ríe) Pero es verdad, cuando se sacó la foto le dije : “Dudu, sonríe…” y sonrió. Ademas, puede entrar conmigo a todas partes porque tiene los papeles de “Dog Emotional Sopport.”

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—¿Qué significa tener un perro con soporte emocional?
—Cuando yo hablé con mi psiquiatra me dijo que cuando yo estoy al lado de Dudu estoy más calma, más tranquila. Que era importante que él me acompañara a todos lados para mí equilibrio emocional. En este último viaje a la Argentina no va a poder acompañarme porque esta muy grande, tiene 11 años y toma mucha medicina.

—¿Toda la decoración de su casa fue pensada y diseñada por usted?
—Sí, pero no es una casa lujosa.

—Pero todo es inmenso, tiene dimensiones XL…
—Me gusta mucho el blanco, y el beige. No me gustan muchos los colores fuertes ni las cosas antiguas. Me gustan los cuadros que representan cosas…yo estoy pintando algunas cosas, flores, paisajes, pero la que pinta desde siempre es mi hija, Sasha.

—¿De quién heredo su hija esta faceta creativa y artística?
—Mi padre fue profesor de educación física, y además era un excelente jugador de voley, a Sasha le encanta el Voley y en Brasil fue jugadora profesional. Luego se inclinó para el mundo de la moda, diseñaba trajes, como lo hacia mi madre. Yo hago gimnasia para estar bien, mi hija hace gimnasia para sentirse bien. Ella todo lo que hace lo hace por pasión.

—La misma pasión que usted puso para decorar cada rincón de su mansión…
—Lo mismo, yo me encargué de todo. Y lo que me gustó para mi casa, he salido y lo he comprado yo. El lugar que más me gusta y el que más disfruto es cerca de la pileta, donde está la mayoría del día el sol. Toda la vida hice topless, ahora no tomo sol porque no me hace bien. Ultimamente estoy pensando vender la casa. Por varios motivos, primero porque tiene la impronta de mi madre, a la que extraño mucho y también porque aquí vivió mi hija por más de ocho anos. Sasha estudia y vive en Manhattan y por el momento no piensa volver. Quiero vivir en una casa más pequeña para vivir con Junno y María (su ama de llaves de toda la vida). Aquí hay cocoteros de todas las partes del Brasil, incluso del sur, y muchas plantas de Bali. Yo solo le pedí al jardinero que colocara flores (muchas orquídeas) en colores naranja, verde y blancas. Me gusta la armonía. La claridad. Necesito la luz. Inclusive cuando me visto de forma diaria, sólo utilizo colores claros, y camino por la casa descalza. Para los shows, el negro y el colorado.

—¿Usted se vislumbra como una mujer de luz?
—Lo que yo transmito son las cosas que creo. Amo la Naturaleza, los niños, creo mucho en Dios..quizás estos valores estén muy dentro mío, y es difícil que yo no hable naturalmente de lo que siento y creo. Y estas características también las tiene Sasha y siempre las tuvo mi mamá. En la entrada de mi casa te recibe una gran estatua de la Diosa de la Naturaleza. Siempre quise y soñé con tenerla. Creo en los símbolos espirituales, y tengo varios distribuidos en toda mi casa. En mi dormitorio tengo una Ganesha.

—¿Siempre fue una mujer disciplinada con el cuerpo, la alimentación y sus deseos?
—Ahora hace nueve meses que soy vegana, y no por moda, sino porque entendí que me hacia bien a mi cuerpo. No como nada que tenga ojos. Si yo amo tanto a los animales, como voy a tener ganas de comerlos. Soy disciplinada con mi trabajo, nunca bebí alcohol, nunca fumé, nunca me drogué. A veces me han preguntado: “¿Pero no querés probar un poco de marihuana…?” y la verdad es que no me hace falta. Todo lo que a mí no me sume en mi vida no lo quiero.

—¿Qué cosas son la que la conectan a usted con la Argentina?
—Todo. En principio, cuando yo nací en el sur de Brasil, vivía muy cerquita de la frontera con la Argentina. Iba de vacaciones a la casa de mi abuela y veía el Río Uruguay y Posadas del otro lado. Yo me quedaba así, mirando y pensando por que yo no había nacido del lado argentino. Quería ser argentina. Me encantaba la forma que tenían de hablar, de ser. Y a partir de entonces pedí tanto a Dios poder algún día llegar a Argentina que lo logré. Apenas llegué me aceptaron con un amor que aún me emociona. Extraño todo, el lugar, el acento…como los chicos huelen en la Argentina. Aún puedo recordar ese aroma, esa colonia. Llegue a los 26 años y todos me aceptaron con mi “portuñol”. No hablaba bien el español pero todos me ayudaron a superarme. Si hubiera sido al revés, no creo que los brasileños me hubieran aceptado. Recuerdo que en la primera conferencia de prensa me preguntaron cual era mi pareja ideal y yo respondí: “Mi pajera ideal… “ Todos se rieron pero con mucho cariño. La Argentina me aceptó con mis equivocaciones, con todo…esto jamás voy a olvidar. Cuando yo volvía de Brasil para grabar los programas en Argentina era como un premio que me daba la vida. Una necesidad. Me sentía mas abrazada y amada que en mi propio país.

—Usted supo dejar una secuela de amor en generaciones de argentinos que la siguieron y la amaron. ¿Esto fue producto de su personaje o de lo que usted dice ser?
—Jamás interpreté a un personaje. Siempre fui la misma, yo. Por eso siento que he dejado una semilla de amor en miles de niños argentinos. De haber sido un personaje las personas jamás hubieran sido consecuentes con el amor a través de tantos años. Muchos de mis fans se han conocido en mi programa, se han enamorado, se han casado, han tenido hijos y me los han traído para que yo los conociera. Hay otro fans que me dijo que su mujer se ha tatuado mis ojos en la espalda y que cada vez que hace el amor, me ve a mí. (se ríe)

—¿Usted reconoce que su mensaje ha sido sanador y salvador para muchos de sus fans?
—Si para ellos fue un mensaje sanador, para mí lo fue mucho más. Si yo fui parte de la historia de ellos, ellos fueron una parte mucho más importante de mi vida.

—¿Alguna vez trabajó pensando en el dinero que generaba sus shows?¿ Alguna vez pensó en trabajar con los niños como un puente para hacerse millonaria?
—Nunca supe lo que ganaba ni lo mucho que generaban mis show. He sido tan inocente que me han robado mucho.

—¿Le robaron y usted nunca supo de semejante estafa económica?
—Puedo decirte que yo he trabajado en Argentina, en EEUU, en España y luego de un tiempo muy corto con lo único que me encontré fue con deudas. Nunca supe cuanto yo gané en Argentina. Nunca supe lo que el canal me pagaba y yo jamás pregunte.

—Todo lo manejaba su manager de entonces, Marlene Mattos.
—Sí, yo no tenía ni una cuenta corriente. Dejaba todo en manos de otras personas. Nunca hice nada por ganar más dinero porque jamás me interesó.

—Después de semejante experiencia en la que le robaron todo su trabajo de años. ¿Cómo se maneja financieramente?
—Lamentablemente aprendí a desconfiar de las personas. Pero también sé que tengo que tener gente a mi lado que se ocupe de lo económico. El artista trabaja con la emoción. Ahora ya no pongo toda mi confianza en una sola persona, porque hasta el abogado que tenía en su momento me robó. Hoy no pongo mi imperio por sobre mi trabajo pero tampoco tengo una sola persona que maneje todo lo que genero. Lamentablemente nunca terminamos de conocer al ser humano, y cuanto más lo conozco, más quiero a mis animales y a los chicos. Porque cuando ellos me miran no quieren saber saber si tengo plata o no.

—Se sintió usada…
—Me sentí usada, abusada…

—¿Como podía sostener una energía tan luminosa trabajando con los niños siendo usada y maltratada por su propia manager?
—Yo a Marlene la quería mucho, la amaba y yo ponía mi amor y mi respeto hacia ella delante de cualquier cosa.

—¿Alguna vez tuvo algún vínculo más profundo con ella que no haya sido el meramente profesional?
—No, y creo que de haberlo tenido no iba a poder aguantar. Lo malo es que las personas que empiezan a trabajar conmigo, al ver que yo no voy detrás del dinero, sienten que ellos son los responsables de lo que soy . Ellos no valoran lo que soy, no me respetan…sienten que lo que yo puedo ser o provocar a mi público es una responsabilidad y un logro de ellos. Y lo que no saben es que mi único capital soy yo. Todos los que trabajaron conmigo creen que son ellos los que tienen ese capital y el éxito. Esto también lo he aprendido a observar a través del tiempo y del crecimiento personal.

—Muchos deben de observar que usted en la intimidad es una mujer sin misterios.
—Es que así soy, como me ves. En mi casa soy una mujer simple, que camina sin zapatos, no hago nada de lo que no haya dicho o la gente no sepa. En Argentina, por ejemplo, esta Susana Gimenez, la máxima diva que aún conserva un halo de misterio. La gente se fascina porque siempre quiere saber más de ella y siente intriga como es en la intimidad, como se levanta, como se prepara para irse a dormir. Esto no pasa conmigo. En una hora las personas saben como soy, que amo a Junno, que soy vegana, que amo a los animales, a los niños, y que no miento. Nunca.

—Desde siempre existió un mito popular “argento” que usted había mantenido un romance secreto con Marcelo Tinelli.
—Nunca, nunca en mi vida yo lo besé. Nunca lo toqué. Una vez sí, él vino a verme a mi departamento que yo alquilaba. Entonces intentó darme un beso en el sillón y cuando se me vino encima se cayó una lámpara que hizo tanto ruido que tuvimos que parar. Nunca llegó ni al beso….Creo que se creó todo ese misterio porque yo estaba sin novio y él tenía una mujer detrás de la otra..

—¿Pero a usted le gustaba Marcelo, le tenía ganas…?
—Si, me gustaba, y tenía ganas. Por momentos más que otros, pero me parecía un hombre atractivo. Pero no pasó. Después, hace unos ocho años, hablábamos mucho por skype, y entonces yo le dije :”Vení… ya que todo el mundo habla que estuvimos juntos, podríamos estar.” Y no vino. No estuvimos.

—¿Usted cree que el hombre argentino habla más de lo que concreta?
—Yo no sé, porque no estuve con ningún argentino. Me hubiera gustado, sí, primero porque cuando a mí me gusta alguien pido, voy, quiero…doy el primer paso.

—¿Siempre que le gusta alguien es usted la que dá el primer paso?
—Si, es rarísimo que un hombre se acerque a mí.

—¿Y cómo es Xuxa dando el primer paso para conquistar a un hombre?
—Ya te lo expliqué, yo fui quien llamo a Marcelo. Le dije, vení para acá, y el me respondió, si, si, vamos a ver algún día…y nunca paso. Y ahora no va a pasar jamás. Porque yo estoy muy bien casada y creo que él también.

—En una de nuestras últimas entrevistas usted me confesó que su gran amor había sido el piloto automovilístico brasileño, Ayrton Senna, tres veces campeón del mundo de Formula 1, fallecido trágicamente en una carrera en el año 1994.
—Fue una relación hermosa, pero quedo trunca por su desaparición. Hoy, más adulta, me quedo con la sensación de qué hubiera sido de nosotros si él viviera. No creo que lo sepa nunca.

—¿Y con Pelé tiene algún tipo de relación?
—Hablo más con su familia que con él. Pelé fue parte de mi pasado. Me llamo hace poco, me dijo que cuando viniera por Río le gustaría verme.

—¿Y a usted le gustaría reencontrarse con él?
—El me hizo cosas muy feas. Quizás lo soporté porque fui demasiado ingenua. Si soy ingenua ahora, con 55 años, imagínate lo que era con 18 años. El hacia cosas conmigo que no merecía. Fueron seis años de mi vida que estuve con él.

—¿Pero qué cosas le hacía que le provocaron tanto daño?
—Me ha engañado demasiado. Mucho. Al punto que esas mujeres con las que me traicionaba estaban en el mismo lugar que estaba yo, y todo el mundo lo sabía. Menos yo, por supuesto. El escribió un libro y detalló con las mujeres que estuvo en el mismo tiempo que nosotros estábamos juntos. Pelé también decía algo como que yo era “la amistad colorida”, como si tuviéramos una relación abierta, y te juro que yo nunca lo supe. Recuerdo que Pelé cuando me conoció me pregunto si era virgen. Yo le dije que sí, y él me respondió que prefería no estar con mujeres vírgenes. Entonces, yo que por aquel momento tenía un novio, le dije que quería dejar de ser virgen y el no quería. Me decía que era amigo de mi hermano, que una cosa y la otra. Si bien dejé la virginidad en un coche con un chico de mi edad, la primera relación, la primera vez real y concreta fue con Pelé. Nunca había visto antes ningún sexo masculino.

—Al momento de seducir y conquistar a una mujer, ¿Existen diferencias entre el hombre argentino y el brasileño?
—No tuve ningún argentino cerca. Y no porque no quisiera, sino que por mi entorno no hubiera podido llegar nunca. Mi seguridad no permitía que se acercaran a menos de un metro de distancia. Pero escuché mucho hablar del hombre argentino y me cuentan que son muy galantes, conquistadores desde la palabra, que te dicen mucho mi amor, te amo, y te besan la mano. Como los italianos, sexuales desde lo intelectual. Te desnudan con los ojos. Mientras que el hombre brasileño, cuando son hombres, son muy machos. Son muy sexuales, como si fuera el macho detrás de la hembra. Aparece un instinto muy animal. Como si hicieran el amor por necesidad sexual y sin tantas palabras de amor como lo hace el argentino.

—¿Y en su caso particular, con su pareja, el cantante, compositor Junno…?
—Tuve la suerte de conocer a un hombre que le puso música y poesía a mi vida. Yo me levanto de la cama y él me acaricia el pelo y me dice que es hermoso. Me quiere como soy, sin maquillajes, a cara lavada. Todo el tiempo me dice que me ama.

—¿Cómo fue este encuentro de amor ?
—Yo lo conocí hace 25 años, cuando vino a cantar a mi programa. El tenía una novia  y yo estaba desesperada por él. Cuando volvió a participar de mi show, tras 25 años de ausencia, me dejó su teléfono y me dijo que no dejáramos pasar tanto tiempo para poder hablarnos. Entonces yo lo llamé, a los dos o tres días, y él me respondió que estaba con su hija, que no podía hablar. Ahí me dije, éste es el hombre que yo quiero. Porque puso por delante de todo a su hija, como yo pondría a la mía.

—De la misma manera que usted califica al hombre brasileño como más sexual y primitivo, ¿La mujer también lo es?
—No puedo generalizar, pero la imagen que la mujer brasileña tiene para el mundo es de una mujer hiper sexual. El sexo en las canciones, en los bailes, en la ropa. El desprejuicio. Transpiran sexo, pasa por los poros. Así como el hombre brasileño es muy macho, la mujer es muy hembra.

—¿Usted se identifica con este tipo de mujer que exuda sexualidad?
—Yo soy así entre cuatro paredes. Cuando yo amo y en la intimidad, no tengo prejuicios, ni censuro nada. Se puede hablar todo, decir todo y hacer de todo. Vale todo cuando yo amo pero siempre entre cuatro paredes.

—¿Alguna vez sintió que fuera de esas cuatro paredes era una mujer que provocaba sensualidad y sexualidad?
—Una vez cuando viajé a entrevistar a Madonna me miró a los ojos, se llevo uno de los dedos de la mano a la boca y luego lo apoyó sobre su pierna como diciendo que yo era una mujer muy caliente. Quedé paralizada. Estaba embarazada de tres meses de Sasha y vestida super glam. Lo que observó y me quiso decir es que yo tenía mucha sensualidad para trabajar con los niños. Quizás sea mi sangre brasileña, o que cuando comencé mi carrera lo hice como modelo, y entonces, haya logrado una mixtura con mi imagen y mí sensualidad. Todo está en mi ADN.

—¿Alguna vez experimentó una historia de amor o sexo con otra mujer?
—No, nunca.

—¿No lo hizo por prejuicios?
—Yo soy y pienso así, el único lenguaje que Dios comprende es el amor. Jamás se me ocurría juzgar a alguien por su elección sexual o amorosa. Siempre pensé de la misma manera, tiene que ver con la manera que fui educada. Mi madre fue una mujer muy especial y nunca rechazó el deseo del otro. Amaba a todo el mundo, y por sobre todo, a los gays. Crecí con una madre que me educó para tomar mis propias decisiones en la vida y ser feliz. Con una pelota o con una muñeca.

—¿Nunca jugó con una muñeca, en el sentido más metafórico de establecer un vinculo gay?
—No, nunca, pero fui muy buscada por mujeres. Sabés, casi todos los novios que yo tuve me preguntaron si yo me había acostado con mujeres.

—Hubo rumores que usted tenía relaciones íntimas con Marlene y cierto acercamiento con sus famosas paquitas…
—Aquí, en Brasil, una vez han salido a decir que yo abusaba de las paquitas. Todas mentiras. Creo que se decían esas cosas porque en esa época, los 90, no estaba con ningún hombre. Y si no estaba con ningún hombre era porque Marlene no me dejaba.

—Seguramente porque la querría tener sólo ella.
—Marlene lo único que quería era que yo me focalizara el 100% en mi trabajo. Si yo me hubiera enamorado de Marlene u otra mujer, lo hubiera dicho, porque también lo hubiera expresado mi cuerpo, mi cara, mis ojos…

—¿De qué manera atraviesa la seducción de otra mujer?
—Hay maneras…como hay hombres que no me gustan de que manera se acercan, también hay mujeres que tienen cierto grado de agresividad que no me hace sentir cómoda. Ahora, si se acercan con respeto, yo respondo lo que siento de la misma manera.

—¿Cómo respondió al amor que vive actualmente con su pareja?
—Tenemos en claro que nuestras prioridades son nuestros hijos, Junno es un padre muy presente, y esto me llena de orgullo. Nuestra conquista fue por teléfono, por mensajes y luego algunas fotitos más sensuales (risas). Entonces, cuando llegó por primera vez a la casa, apenas abrió la puerta, nos besamos y nos quedamos para siempre.

—¿Cómo sintió esa primera noche de pasión?
—No nos fue muy bien, a mí no me gusto mucho, no sé…creo que el vió en mí una mujer muy fuerte y con cierta determinación, y Junno me dijo, calma, no es así. Me advirtió que él era un hombre de tomar las iniciativas. Nos separamos por un tiempo. Luego, nos volvimos a ver en San Pablo. Yo insistí a que pasara la noche conmigo en el hotel que me alojaba. Al principio él no quería, luego lo convencí y fue la noche mas maravillosa de nuestras vidas. A los tres meses le dije “Te amo”, y en mí, es rarísimo. Cuando iniciamos el vínculo dijimos que íbamos a ser PA (“Palo Amigo”, una expresión que significa amigos sexuales) pero el amor fue más fuerte e hizo que formemos una familia ensamblada, yo con Sasha, y él con su hija, que esta por cumplir 15 años. Hace seis años que estamos juntos. Y nunca imaginé este amor tan puro y maduro. Yo busco en mi vida una persona que sume, que ponga lo mejor para potenciar mi vida. Nuestras vidas. Junno es un hombre que suma de todas las maneras. Y cuando me preguntan si quiero vivir con él, yo les contesto que lo que quiero es morir a su lado, que es mejor. Sueño ser muy viejita y juntos estar tomados de la mano. Convivimos el mayor tiempo posible. El viaja mucho a San Pablo pero cuando tiene un tiempo libre agarra su moto o el auto y se viene en seis horas hasta Río.

—¿Es fácil convivir con Xuxa?
—No soy una persona muy fácil porque mi vida no es una vida normal. Pero cambié mucho. Saber lo que quiero no me lo quita nadie. Ya nadie me dice donde tengo que sentarme, que decir o cuando callarme. Fui muy manipulada y hacía todo lo que me decían. Ya no.

—¿Siente que está viviendo su mejor versión?
—Sí, y lo que es mío, es mío, y si no quiero darlo o compartirlo no lo voy a hacer. Ahora sé decir no y poner límites. Sé las cosas que ya no quiero para mi vida. Antes si el viento me llevaba para un lado, yo iba. Me cansé. No acepto el atropello. Para estar conmigo tiene que ser alguien que tenga la misma vibración, la misma energía. Tenemos que hablar el mismo lenguaje para poder comprendernos. Junno al principio era algo celoso, ahora me tiene confianza. Con  él no tengo misterios, puede leer mis mails o ver mis mensajes de teléfono. No hay zonas oscuras. Lo mismo con Junno, que vive un cincuenta por cuento para mí, y el otro cincuenta por ciento para su hija. El hecho de verlo tan buen padre me conmueve. Con Junno tenemos humor, nos reímos.

—¿Cómo reaccionó Dudu, su hijo de pelo, como usted lo llama a su perrito shar pei, frente a la llegada de Junno a su vida?
—Dudu no quiere a nadie que esté cerca mío. Pero al tercer día de conocer a Junno lo aceptó y lo ama con locura. Le sonríe, lo ama, es pasión. No podría estar con alguien que no quiera a Dudu o mi perro no aceptara.

—¿Dejó de vivir en una jaula de oro para decir y expresar lo que piensa?
—Si, pero no es precisamente lo que a mucha gente le gusta ver de mí. Muchos me dicen que quieren que tenga el cabello como en los años 80, que hable de la misma manera que lo hacia en los 90 y que cante siempre lo mismo. Los cambios en mí, a las personas que crecieron conmigo, no les gusta mucho. Y yo ahora no pregunto para poder hablar. Hablo y digo lo que quiero cuando quiero. Antes preguntaba todo. Pedía permiso…

—Es casi inaceptable pensar que la Xuxa que generaba millones y provocaba tanto amor y pasión a los niños tuviera que pedir permiso para poder expresarse y encima, no tener la posibilidad de ser genuinamente feliz…
—Pero era así, estaba dominaba psicologicamente. Y te juro que no era una cuestión de negación, yo creía sinceramente que la vida era así. Que sólo debía aceptar. Y ahora comprendí que puedo elegir.

—¿Por qué cree que la comunidad gay la adoptó como un ícono y un referente?
—Yo creo que me eligieron porque siempre hablé de que tenemos que luchar por nuestros sueños, por ser quienes queremos ser. Entender que en la vida estamos para ser felices, y de la única manera que podemos lograrlo es siendo libres, creyendo en nosotros y perseguir nuestros sueños. Quizás estas palabras liberó a muchas personas a defender sus elecciones. Yo siempre hablé a los niños desde un lugar muy puro, y por sobre todo, verdadero. Y desde lo estético, siempre fui para mis seguidores como una muñeca. Hoy hombres gays me dicen que me veían como a una muñeca con la que podían soñar y vestir con mis trajes. Muchos me agradecen con lágrimas en los ojos y me confiesan que hoy son lo que son gracias a mí. Siento que hace 26 años atrás logre abrir algunas cajitas en algunas personas que de haber permanecido cerradas nunca hubieran sido felices. Y hoy, son hombres y mujeres encantadores, buenas, sanos, felices, y agradecidos.

—¿A qué cree que llego su hija Sasha a su vida?
—A los 28 años soñé con ella, y que iba a nacer bajo el signo de Leo. Siempre lo supe y lo decreté. Nunca dije estoy esperando un bebé, desde el segundo en que me enteré que estaba embarazada dije que en mi panza estaba Sasha. Y vino para completarme como mujer y llenarme de un amor inigualable.

—Al padre de Sasha, Luciano Szafir ¿Lo eligió para ser el padre de su hija o realmente lo llegó a amar?
—Yo a Luciano lo conocí y tuvimos una pequeña historia cuando yo tenia 24 años y el 19. No pude continuar la relación porque no me sentía cómoda teniendo seis años de diferencia. Luego nos reencontramos y lo invité a cenar a mi hotel. El me dijo, Xuxa, son los hombres los que invitamos a las mujeres a cenar, yo le contesté que sí, perfecto, pero cenamos juntos. Vino al hotel, y nos reencontramos. Le pedí que se hiciera los análisis de Sida. Cuando volvió a Río, con los análisis, le confesé que me gustaría estar con él pero de vez en cuando. El aceptó.

—¿Ustedes se cuidaban?
—Si, jamas hicimos el amor sin condón. Cuando le confesé mis ganas de ser mamá me dijo que primero teníamos que casarnos. Le dije que no y empecé a investigar la posibilidad de quedar embarazada por inseminación artificial. Quería ser madre antes de los 35. El aceptó el trato de no casarnos e hicimos el amor sin condón. Inmediatamente quedé embarazada. Cuando me lo confirmaron yo en mi felicidad lo miré a Luciano y le pregunté: ¿Y ahora te voy a tener que tener para toda mi vida…?” (risas) A Luciano hoy lo adoro, lo beso, quiero lo mejor para él. Lo amé, pero distinto a otros amores. Era la persona del momento pero no del futuro. No quería morir su lado. Y eso siempre lo supe. En la actualidad siempre rezo para que le vaya bien, adoro a sus hijos, lo quiero bien, pero no como hombre, sino como la persona que me dió lo más lindo que yo tengo, mi hija. Y ella tiene un padre que la adora.

—¿Le costo a Sasha ser hija de Xuxa?
—El hecho de que Sasha haya nacido en un momento en que su mamá no tenía el control de su vida fue difícil. Desde su nacimiento estuvo expuesta. Luego, cuando todo pude acomodarlo, fue mucho más fácil para Sasha. Cuando ella quería venir a mi programa, venía. Y se dibujaba el nombre Xuxa en la cara como el resto de las niñas. A veces se revelaba y me decía:” Claro, vos te vas a jugar con todos los chicos y dejás a tu única hija en la casa sin poder jugar con vos…” Era celosa, normal. A Sasha nunca le gusto estar expuesta. Sólo hace fotos si tienen directa conexión con lo que hace. Ella estudia diseño y moda en NY y está dibujando maravillosamente bien. También diseña joyas.  Tiene 20 años y aún le falta un año y medio. Se parece mucho a mí en cuanto a la personalidad. Sasha tiene cosas que me sorprenden, ve a los niños en la calle y quiere sacarle fotos. Y si vió a alguien con necesidades quiere ayudarlo. Es solidaria. A veces la he observado caminando por NY y sonriendo. Le he preguntado el por qué, y me ha contestado: “ Porque estoy sintiendo a Dios.” Ella tiene amor al prójimo, siente a Dios en su corazón. Me ve como su amiga pero yo le digo que ante todo soy su madre. Soy la persona que más la ama y le digo lo que siento, lo que me parece que es lo mejor para ella, aunque no sea lo que quiera escuchar. Confío en su capacidad, en su talento, inteligencia y su corazón.

—¿Alguna vez sintió la competencia de su hija?
—Nunca, todo lo contrario. Ella siempre me ayudaba con la ropa, armaba mis conjuntos, me cuidaba. Sasha siempre fue una niña muy madura.

—¿La extraña?
—Muchísimo, hablamos todos los días. Nos decimos buen día, buenas noches. Pero antes yo pregunto si puedo llamar. Respeto mucho su espacio. Lo peor es cuando a veces me llama y me dice angustiada: “Mamá, necesito tu abrazo, tenerte cerca…” y yo no puedo ir. Cuando sucede esto me mata. Me hace sentir la peor madre del mundo. Lloro, me desespero. Para mí, que hice todo y más por los hijos de los otros, y yo no poder abrazar a mi hija por las distancias, me abruma el corazón. Cada dos meses voy a verla, pero ahora, con el nuevo lanzamiento de la cuarta temporada de “Dancing Brasil”, en vivo, voy a tener más tiempo para poder ir todas las semanas si me necesita. Además, con la novedad que Junno va estar en la conducción conmigo.

—¿Le preocupa el paso del tiempo.?
—Cuando me miro en el espejo no me gusta mucho mi piel, nada es lo mismo. La piel tiene una caída que me vuelvo loca. Es como si tuviera un vestido sobre los músculos dos números mas grandes. Es feo. Pero con los años también llegan cosas que son estupendas, la sabiduría, la experiencia. ¿De qué me servía a mí tener 25 años, estar perfecta y no tener vida? Hoy tengo vida pero no la belleza de los 25. Creo que Dios sabe por qué hace las cosas. Ahora estoy lanzando en el mercado de la belleza y la estética una nueva máquina de depilación definitiva “Definity” Cuando me lo propusieron dije que sólo aceptaba si antes la probaba yo y en mi casa. Así lo hice, no existe el dolor y si sos morocha, en 10 sesiones con laser, es todo un suceso. Lo mío es la credibilidad. Yo no vendo cualquier cosa. Sólo promociono lo que creo. He puesto mi cara y funciona. No soy dueña, soy socia. Hoy mi cuerpo no acepta la prótesis de mi busto. Tengo la piel delicada, si quiero hacer algún tratamiento mi piel se quema. Tengo arrugas, y muchas. No puedo ponerme botox porque me quedo sin expresión. Y yo soy muy “caretera”. Me rompí uno de los huesos del pié y no quedé bien. Hace unos meses, bailando, también me rompí otro hueso. Las rodillas me hacen mucho ruido, porque durante años hice gimnasia sin protección. Me duele el cuello…y no puedo hacer pilates por la prótesis. Lo único bueno y positivo de todo esto es que Junno me ama de la manera que estoy. El me sigue mirando con su amor. Abro los ojos a la mañana toda hinchada y me dice que estoy linda, que soy una mujer sabrosa, una delicia…entonces, si el hombre que elijo y amo, me quiere de la manera que soy y estoy ¿Qué más puedo pedir a la vida?

Por Héctor Maugeri (Desde Rio de Janeiro)

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