jueves 16 de julio de 2020
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ACTUALIDAD | 03-06-2020 21:25

Camilo Echeverry y Evaluna Montaner: amor centennial

El autor de "Tutu" y "Favorito" y flamante marido de Evaluna, habla del confinamiento con la numerosa familia de Ricardo Montaner.

Su deseo era tan profundo que cuando por fin se materializó, una tarde de noviembre en su antiguo departamento, Camilo Echeverry (26) no dudó en atribuírselo a Dios. “Fue muy natural. Estábamos sentados en el tapete de mi casa escribiendo y nació “Por Primera Vez”. Casi como una cosa programada con Dios, en el momento justo. Y a un par de meses de casarnos supimos que era esa la canción que se sentía como la banda sonora de nuestro matrimonio. Sabíamos también que íbamos a filmar nuestra boda entonces pensamos: esto es una sola historia. Compaginemos esto e inmortalicémoslo. Es especial porque es parte del disco que nace de esta nueva vida que estoy teniendo de casado y es definitivamente el capítulo más importante de nuestras carreras”, revive el cantautor y esposo de Evaluna Montaner (22) sobre la primera colaboración musical juntos que además le dio el nombre a su primer álbum de estudio. “Nunca había tenido la aventura de lanzar algo sin salir de casa lo que me ha tenido muy concentrado con un objetivo. “Por Primera Vez” es un álbum artesanal, desnudo, honesto, hecho en casa con mucho amor y sin pretensiones de ser más de lo que es, sin cadenas ni coronas. Y esa honestidad ha hecho que estemos en una cantidad de conteos tan importantes globales. El arte es eso que levanta las banderas por encima de las crisis y cuando estamos en una situación de estas nosotros como artistas tenemos esa responsabilidad”, asume el autor de “Favorito”, single que lidera cómodamente los charts de radio argentina e integra su disco séxtuple platino de diez canciones.

Aunque el estado de alarma mundial no perjudicó su luna de miel en la Polinesia Francesa “porque volvimos dos días antes de que cerraran todos los aeropuertos” la gira promocional del creador del hit “Tutu” no corrió la misma suerte. “En este momento estaría yendo a la Argentina y a México pero mi calendario se derrumbó por obvias razones”, cuenta desde la casa de Miami donde además de compartir el confinamiento con la familia de su esposa, dedica las primeras horas del día a la meditación, la oración y a un entrenamiento físico y vocal. “Uno de los plus de estar aquí metido en una familia tan numerosa es que la cuarentena no se siente tan cuarentena. Al almuerzo o a la hora de ver una película somos un montón y con mi suegro hay una relación fantástica. Es una casa grande y hay tantos momentos y cosas que hacer en el día que cada uno arma su rutina. Yo me despierto todos los días a las 6 de la mañana para orar y meditar antes de desayunar. A veces me apodero de este sofá y monto mi camarita y mis cosas. He pasado por varios momentos de crisis creativa en mi vida y siempre han sido a causa de falta de encierro, de falta de silencio. Entonces este tiempo ha sido exceso de eso que produce la inspiración en mí. Ha cambiado mi vida de arriba abajo sin haber pisado una baldosa de la calle y estoy descubriendo este universo. Seguramente todo será diferente y tengamos que reinventar las maneras de confluir y comunicar”, reflexiona uno de los cinco artistas más escuchados en Youtube.

¿Producir sus propios videoclips de manera autogestiva, con imágenes de su casamiento y reciente luna de miel, acompaña ese cambio?

—Cien por ciento. Uno como artista está acostumbrado a que el equipo de trabajo le monte un montón de cosas que uno no administra. Tú te paras ahí, dicen un par de cosas y ya, el video queda perfecto. Es muy poco esfuerzo para el artista cuando todos los recursos están dados. En mi caso varios videos del álbum fueron grabados en casa, todo el contenido adicional del disco fueron grabados de manera artesanal. Esta situación en la que estás en tu casa y solamente tienes lo que tienes en la mano necesita de muchísima más creatividad a la hora de crear y de comunicar.

¿El confinamiento en pareja también necesita de creatividad? ¿Hay algo de redescubrirse?

—Mucho. Yo a Evaluna le decía que en estos días de cuarentena que llevamos siento que la he conocido más de lo que la había conocido en toda la relación. En la física cuántica y en la química cuando quieren revisar un elemento lo aíslan y le quitan absolutamente todos los estímulos. Si entra aire lo transforma y ya no lo puedes evaluar, si entra luz, si entra una bacteria. Aislar para conocer la verdadera esencia. Entonces este momento de aislamiento para nosotros ha sido el exponer y sacar a flote una cantidad de cosas que teníamos a la espera de ser reveladas. 

¿Con qué se encontró?

—Me encontré con el nivel de Evaluna de ser líder, a unos niveles que yo no la conocía. De ser núcleo, de ser centro, de ser pilar. Estos momentos para mí de lanzamiento del álbum han sido de mucha carga emocional positiva y negativa. Son cargas que jalan duro. Y ella ha sido esa ancla a un nivel al que yo no la conocía. Su manera de iluminar. Esta cuarentena ha sido fantástica por el nivel de ella de ser luz en absolutamente todas las oscuridades posibles.

¿Y algo no tan luminoso?

—Varias cosas pero casi todas mías. Falta de paciencia en ciertas cosas, falta de respeto por las otras personas a la hora de estar concentrado en lo mío. Cuando estoy tan de cabeza metido en algo me desconecto tanto de la realidad social de mi persona con otras. Nada más ayer estábamos grabando un conciertito virtual y “Mau” (Montaner) me estaba hablando pero yo estaba tan metido en mi grabación de mis cosas que súper irrespetuoso lo ignoré y lo hice a un lado sin darme cuenta. Y él me lo hizo saber y yo dije: “wow, qué montón de cosas que quiero mejorar en mí”. He descubierto muchas.

¿Componer con Evaluna es otro descubrimiento? 

—Es algo que no sé por qué no había pasado. Siempre lo pensamos, siempre quisimos y aunque llevábamos cinco años de novios nunca habíamos cantado oficialmente juntos. Pero este álbum fue la excusa perfecta. La “pulga” y yo somos un equipo con una dinámica muy clara de lo que hacemos. Ella es artista y entiende y conoce mucho más que yo todo el universo que acarrea ser artista y artesano por su papá y hermanos, que han vivido y llevan muchas rutas más que yo.

¿La sigue llamando “pulga” ahora que es oficialmente su esposa?

— (Risas) Sí, es lo que más le digo. Si fuera a gritarle para saber dónde está lo primero que grito es: “¿Pulga….?”. O de pronto puedo gritarle “amor”. Cuando nos íbamos a casar, por ejemplo, yo pensé: “Bueno 5 años juntos, hemos viajado juntos pa arriba y pa abajo, hemos estado en mil dinámicas diferentes, trabajando, con amigos, sin amigos, con familia, sin familia, solos, tristes, viviendo pérdidas, triunfos. ¿Qué puede cambiar en el momento que nos casemos si ya todo está dado?” Y cuando nos casamos sentí ese “click” en el que yo delante de Dios y familia y amigos digo no solamente “te amo porque siento amarte”, sino que “te amo desde hoy porque decido amarte”. Es un antes y un después completamente. Todo cambia y genera una seguridad que te permite un nivel de disfrute del amor que yo no conocía antes. Ese “click” por sutil y chiquitito que parezca hace de repente que el suelito de paja en el que tenías construido tu edificio se convierta en un piso de hormigón que sostiene antisísmico toda la edificación. Y después no es igual uno andar caminando en un edificio con la inseguridad de que se va a romper que caminar en el mismo edificio con la súper seguridad de que fue construido por el mejor arquitecto. Ya no te importan las tormentas, los huracanes ni los terremotos.

¿Y si los hubiera, como en cualquier pareja?

—Es increíble porque la gente necesita saber que uno tiene problemas, como para poder validar la realidad de las relaciones. En nuestro caso nosotros tenemos una relación tan sana que no hay conflicto. Siempre son crisis creativas, estamos creando algo y a la hora de darle luz a cosas nuevas hay dolores y sale el ego de uno. Pero no somos de peleas ni de discusiones. Con Evaluna no se puede. 

En algún momento ella hizo pública su decisión de llegar virgen al matrimonio. ¿Este pacto de amor le aporta otro valor al vínculo?

—Es algo muy personal y muy especial que la gente pregunta como si fuera natural. Es algo de nosotros y compartir nuestra relación no quiere decir compartir la intimidad ni la cama con todo el mundo. En hebreo hay algo que se llama jupá, por eso cuando nos casamos lo pusimos en nuestro altar, era una gran choza, una carpa. Es ese lugar donde solamente habita la pareja y Dios. Un triangulito. Y cuando hay demasiada gente debajo del jupá se cae el jupá. Lo precioso es que es un lugar de intimidad entonces prefiero proteger mi jupá.

La semana pasada se tatuó el nombre de su esposa en el torso y generó tantos halagos como detractores. ¿El romanticismo no se extingue para usted?

—A mí la palabra romanticismo me parece sobrevalorada la verdad. Yo diría que lo que siento por Evaluna no son ganas de ser un tipo romántico, ser romántico es como estar pasando por un centro comercial y mirar una caja de chocolates y decir: “A Evaluna le gustan los chocolates” y entonces la sorprendo. Para mí más que romance o romanticismo es fascinación. Yo por Evaluna siento una profunda fascinación y unas ganas de servirle muy fuertes. Quiero volcarme a hacer de la vida de ella una vida más chévere, un llamado de servirle, esa es la palabra. Para mí la mayor manifestación del amor no es el romance sino el servicio. Y eso no se extingue con el tiempo. Con el tiempo se extinguen otras cosas pero no la actitud de servicio.

¿Le molestan los memes de quienes critican o se burlan de la “intensidad” de su relación?

—Yo me lo tomo con muchísimo sentido del humor, me encanta que la gente invierta su creatividad en cosas que les causen gracia. Nos compartimos mucho con Evaluna los memes y nos reímos de eso.

¿De los rumores de embarazo también? 

— De pronto sabes tú y yo todavía no sé. Puede ser eso, yo todavía no me he enterado. No me han dicho. Todavía no me han contado la sorpresa…

¿Si fuera cierto sería un dolor de cabeza para su suegro, Ricardo Montaner?

—¿Dolor de cabeza? Para nada, para nada. Nada de lo que pase en nuestra relación sería un dolor de cabeza para nadie. Nosotros estamos tan conectados con la relación que todo lo que venga es bendición. 

Confesó que sus mayores crisis creativas siempre fueron por falta de encierro. ¿El aislamiento juega a su favor?

—Para mí el sufrimiento o el gozo es opcional. Hay cosas que son inevitables, como la situación negativa que viene detrás de todo lo que está pasando, pero uno decide cómo recibirlas. Yo decidí aprovecharlo como una etapa de desarrollo, de introspección, creatividad, de ideas y así lo estoy viviendo. Por suerte mi álbum me ha tenido muy ocupado y me ha hecho disfrutar este proceso dentro de todo.

 

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Sabrina Galante

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