Lejos de la televisión, el negocio sustentable de Marcela Kloosterboer que no pudo resistir la crisis
La actriz desplegó su lado emprendedor siempre pensando en el medio ambiente.
Desde niña, Marcela Kloosterboer constituyó una sólida carrera en el mundo de la actuación consolidándose como una de las actrices que marcó a toda una generación a finales de los años 90 y principios del nuevo milenio. No obstante, tras consolidar su perfil en el ambiente artístico, también creó una faceta emprendedora vinculando el lifestyle con su compromiso con el cuidado con el medio ambiente. Es por esta razón que se asoció con su prima y desarrolló un negocio sustentable en el rubro del cuero sintético yendo en búsqueda de impulsar su propia marca textil.
La faceta emprendedora de Marcela Kloosterboer
Así cómo de pequeña Marcela Kloosterboer tenía en claro que quería ser actriz, también comenzó a desarrollar una empatía por los animales que la llevó a convertirse en vegetariana y, con el correr de los años, fue adoptando diversos hábitos en esta línea. Uno de ellos implicó cambiar la forma en el que se vestía, incluso hubo una etapa en la que dejó de usar prendas de cuero y le costaba encontrar opciones sintéticas que tuvieran buena calidad y un diseño que le agrade.
Marcela Kloosterboer | Instagram
Es por ello que se apoyó en el perfil de su prima, María Pomarada, quien hacía más de dos décadas se dedicaba al mundo de la moda, e impulsó su propia marca de cuero sintético. Así, en 2014, le dio vida a Klooter´s, su negocio sustentable de carteras y calzados. La artista fusionó su veta fashionista con sus intenciones de dejar su granito de arena en el mundo en el cuidado del ecosistema. En aquel entonces estaba convencida que el nuevo cambio cultural en lo que respecta a “la toma de conciencia” de los consumidores iba a permitir que tenga una amplia cartera de clientes. También, señaló que muchas personas se fijan en el diseño, más que en los materiales en sí.
En un principio, la intérprete comenzó creando un showroom con materiales reciclados bajo una misma premisa: crear piezas sintéticas, de calidad y libres de origen animal. En este camino, el trabajo junto a su socia se dividió de manera estratégica: mientras una se ocupaba de buscar talleres y materiales, la otra se enfocaba en la logística y la selección de modelos. Además, cuando alguna no podía dedicarle tiempo completo al emprendimiento, la otra tomaba la posta, funcionando siempre como un equipo sólido y complementario.
Una de las metas que tenían como empresa era expandirse más allá de las fronteras y desembarcar en Paraguay y Uruguay, al mismo tiempo que proyectaban abrir locales físicos en distintos puntos de Argentina. Así, mientras impulsaban el proyecto y aguardaban sumar nuevas marcas -como la línea de ropa de surf de su hermano, radicado en Hawái-, se enfocaban en la fabricación de tapados, camperas y distintos tipos de abrigos, aprovechando la popularidad de su imagen para llegar a más personas. Con el correr de los años se enfocó especialmente en la creación de calzado y carteras.
Marcela Kloosterboer | Instagram
El traspié de Marcela Kloosterboer en el mercado de la moda
Pese a que durante muchos años Marcela Kloosterboer intentó mantener en pie a su marca, la llegada de la pandemia y las dificultades para conseguir insumos la obligaron a tener que bajar las persianas. Así lo contó ella misma en el programa de Juana Viale, Almorzando con Juana (Eltrece). "Con Klooster's no sigo más. Tenía un emprendimiento de zapatos y carteras sintéticas. Todo vegano, bah, vegano se dice ahora... Es cuero sintético y no encontraba productos", dijo con visible tristeza.
Para la confección de estos calzados y accesorios, la modelo tenía que recurrir a la compra de materia prima que provenía del exterior, pero las nuevas reglas del mercado en el aislamiento preventivo y obligatorio la llevaron a tener que suspender momentáneamente este proyecto. “Se hizo difícil traer cosas de afuera", lamentó. Pese a las adversidades, remarcó que le “encantó” desempeñarse como emprendedora. “Hay que reinventarse todo el tiempo en este país”, añadió.
Para ella, el desarrollar su negocio en un contexto de incertidumbre y cambios económicos constantes, despertó en ella un poder de resiliencia que en otras partes del mundo no sería posible. “Si vas a Europa, con un problema de los que tenemos acá, se vuelven locos. Acá es cosa de todos los días", manifestó, al mismo tiempo que disparó: "Vas para adelante y contra todo”.
Por su parte, reveló que este emprendimiento era ideal debido a que tuvo que suspender su carrera en la actuación tras el nacimiento de sus hijos, dando paso así a un anhelo que venía cultivando desde hace tiempo. “También fue en un momento en el que yo estaba embarazada y por ser mamá y tenía la idea hace mucho tiempo de hacerlo”.
Finalmente, remarcó que, si bien no tiene un cierre definitivo esta unidad de negocio, tiene las esperanzas de volver a retomarlo en un futuro. “Lo pude hacer y la verdad es que estuvo buenísimo. Ojalá pueda en algún momento volver a hacerlo porque me gustaba también la idea de tener la propuesta para la gente, lo que eso representa", concluyó.
Más allá de que el proyecto haya quedado en pausa, la experiencia dejó en evidencia una faceta poco conocida de Marcela Kloosterboer: la de una mujer inquieta, comprometida con sus convicciones y dispuesta a asumir riesgos por una idea en la que cree fervientemente. Lejos de limitarse únicamente a su carrera artística, la actriz apostó por construir una marca alineada con su estilo de vida y sus valores personales. Aunque las dificultades del mercado terminaron frenando el crecimiento de Klooter’s, su paso por el mundo de la moda sustentable le permitió conectar con otro público y explorar un costado creativo diferente.
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