jueves 18 de abril de 2019
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ACTUALIDAD | 03-01-2019 20:56

La confesión más íntima de Laurita Fernández sobre Cabré: cómo fue la primera cita y los planes de agrandar la familia

"Nunca sentí algo igual", admitió la bailarina.

El 2018 es un año que no pasará desapercibido para Laurita Fernández. Fue jurado de Bailando por un sueño, brilló en Sugar y encontró el amor en Nicolás Cabré.

A pesar de las críticas, la bailarina y el actor afianzaron su romance y apuestan a la convivencia en Mar del Plata, mientras Laurita encara la temporada de la obra.

Más enamorada que nunca, la rubia se animó a hablar de sus planes a futuro y hasta confesó que piensa tener hijos con su pareja.

—¿La sorprenden esos gestos, como cuando la llamó en su último programa de radio y le declaró su amor?

—¡Sí y me encantan! Al principio cuando lo escuché en la radio pensé que era un imitador que me estaba haciendo una broma. Sé lo que se cuesta, es algo que nunca hizo. Me dijo que le nació porque sabía que era un día especial para mí. Apenas habló, me tocó un punto sensible y comencé a llorar. Cuando empezamos a salir no nos daban los horarios: él empezaba temprano a grabar, después yo me iba a la radio y no nos veíamos hasta la noche, cuando volvía de “Showmatch”. Nuestros momentos de vernos eran desde la 1.45 hasta las 2.30, cuando moríamos de sueño. Incluso los fines de semana tampoco tenía libre con “Combate”. Sabe lo importante que es el trabajo para mí y me bancó un montón durante ese tiempo.

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—¿Cómo se dio la primera salida?

—Todo se generó a partir de una confusión que tuvimos en la última función en Buenos Aires. Fue algo que dijimos diferente, que el público no se dio cuenta porque estaban otros llevando adelante la escena principal. Pero nos lo comentamos luego en el brindis general de “Sugar”. Se me acercó y me dijo que había estado bueno trabajar conmigo. Yo le dije: “¿En serio? ¡Porque no nos hablábamos! Jaja…” Empezamos a notar todas las cosas que teníamos en común: pensamos lo mismo sobre no volar de más en esta profesión, que nos apasiona… también nos reíamos en que éramos los primeros en llegar al teatro, siempre coincidíamos cuando entrábamos… y nos sinceramos en que no había mala onda entre nosotros, sólo nos evitábamos para no generar confusiones hacia afuera. A partir de ese día nos relajamos y nació el vínculo. Me acuerdo que hice esa última función con fiebre, me quedé poco en el brindis porque me tenía que ir a Ezeiza ya que tenía una sola semana para descansar y me iba de viaje. Al otro día, se preocupó por cómo estaba y me mensajeó. Empezamos a conocernos más desde la distancia. Hablábamos todos los días, teníamos charlas por teléfono durante varias horas… y cuando volví a Buenos Aires, pasó un tiempo y luego nos vimos. Desde la primera cita que fue en mi departamento, ¡quería ser local! Jaja…, nunca dejamos de estar juntos. Fue todo muy relajado y puertas adentro porque no se podía salir. Esa noche me enamoró el chico que nació en mi mismo barrio de Mataderos, más allá de mi compañero de trabajo.

—¿Quiere que Nicolás sea el padre de sus hijos?

—¡Sí, ojalá! Con él me pasó algo que no me había pasado nunca: pensar en formar una familia con alguien el día de mañana. Tuve relaciones y amores antes, pero no proyectaba. También pasamos las Fiestas juntos: primero fui yo con su familia y después él vino con la mía. Son cosas nuevas que me genera, nunca me pasó con otra pareja. Con él se dieron las cosas de otra manera: siento un amor que no había sentido. Todo es espontáneo: cuando sacamos una foto y le digo que salí mal, él no me deja arreglar el pelo y sacar otra: me dice que la foto es la del momento.

—¿Lo sorprende cocinándole?

—No pude. Por ahora, como él me está acompañando, organiza la cena mientras estoy en el teatro. Pero prometo este verano ponerme las pilas y cocinarle algunos días.

—Nicolás se hizo fanático del running en los últimos años, ¿Van a salir a correr juntos en La Feliz?

—Sí, eso me motivaría más. Nico ya se armó su rutina de entrenamiento como corredor. Vamos a meter caminatas o gimnasio juntos. Yo tengo dos horas de entrenamiento por función y si tuviese que hacer más actividad sola, no tendría tanta fuerza de voluntad que haciéndolas con él.

—¿Se van de vacaciones cuando termine la temporada?

—Sí, estamos pensando a dónde ir. Yo no viajé mucho porque cuando tenía el tiempo, no tenía la plata y cuando me lo pude pagar, no tenía el tiempo. Tengo ganas de conocer Nueva York y Broadway. Y a la vez queremos ir a un lugar de descanso. Por eso, lo estamos decidiendo.

—¿Y convivencia?

—¡Sí! Con él no tengo un no. Es sí a todo: quiero vivir al lado suyo lo que me resta de vida. Dejo que las cosas se vayan dando cuando tengan que ser, pero mi deseo es estar siempre juntos: me siento de una manera muy especial con su compañía.

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