lunes 13 de julio de 2020
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ACTUALIDAD | 05-06-2020 18:40

Así es el lujoso y fino menú que tienen los perros de Isabel II

Famosa por su carácter duro, su rostro inquebrantable, la Reina tiene su constado sensible. Galería de fotos

 Famosa por su carácter duro, su rostro inquebrantable aún en los momentos de mayor sensibilidad, su sonrisa esquiva y su hasta casi frialdad al tratar a los integrantes de su propia familia, los pocos que bien conocen a Isabel II (94) coinciden que toda su dureza se quiebra al encontrarse con su amados corgis. El perro corgi (que en galés significa perro enano), de patas cortas y cara de zorro, enamoró a Isabel desde que era una adolescente por su energía e inteligencia.

Aunque en Buckingham sus asistentes aseguran que estas mascotas no son muy simpátícas ya que poseen un carácter especial que los lleva a no confiar en nadie y que por lo tanto requieren de gran paciencia para su atención. Los royals corgis de Isabel han jugado un papel esencial durante todo su reinado llegando a tener tanta fama como ella. En especial los Pembroke Welsh Corgi, con orejas y patas blancas, le han fascinado desde que tenía 7 años y su padre, el rey Jorge VI, le regaló a Dookie. Desde entonces todos los prerros que ha tenido han vivido con ella en su propia habitación del palacio. Cuando cumplió 18 le obsequiaron a Susan, de quien descendieron casi la totalidad de los treinta perros que ha tenido a lo largo de su vida. Aunque en 2015 dijo que dejaba de criar corgis para que no quedaran huérfanos cuando ella muriera.

Sin embargo, como su propio hijo, el príncipe Carlos (71) bromea, ha sobrevivido a todos. Actualmente sólo de aquellos originales quedan Candy y Vulcan, cruza con la raza teckel. Es tal el amor que siente por ellos que les da lujos que muy pocos ingleses tienen. Ellos también poseen su propia película de dibujos animados y la acompañaron a varios eventos como los Juegos Olímpicos de Londres y ocupan un lugar preferencial en los fotos oficiales. Incluso los que han muerto están enterrados en un cementerio que ella hizo armar en su castillo de Balmoral. Mientras los ingleses se quejan de que estos corgies llevan mejor vida que el pueblo, su chef personal durante once años, Darren McGrady, reveló que los perros además cuentan con un menú especial. 

En el palacio cocinábamos un menú especial para los perros. La señora Fennick, que los cuidaba en Sandringham, elegía el menú y nos lo enviaba a la cocina cada mes. El menú especificada lo que tenían que comer cada día. Un día podía ser ternera, otro día pollo, al siguiente cordero, al otro conejo… Lo íbamos alternando. Nos llegaba la carne, la cocinábamos, la picábamos en trozos muy pequeños y nos asegurábamos de que no quedaran huesos para que los perros no se atragantaran…”, confió el ex asistente Y, aunque dicen que estas revelaciones pusieron de muy mal humor a Isabel II,

McGrady ahondó más en la intimidad de ella con sus mascotas. “Algunos días los perros estaban un poco taponados y teníamos que añadir repollo al menú. Otras veces sucedía al contrario y teníamos que ponerles arroz. Y algunas veces también los perros comían parte de los animales que habían cazado los príncipes Guillermo y Harry en sus salidas por el bosque”, reveló. Obviamente, el chef conocía todos los secretos de la reina a la hora de comer y, más aún, de los lujos culinarios que les daba a los animales. “Todos los días uno de sus sirvientes bajaba a la cocina, a eso de las dos o tres de la tarde, tomaba los platos con la comida y se los llevaba arriba para alimentarlos. Cada uno tenía su propio plato y la reina los alimentaba personalmente, después de tomar su té, agregó. Y en sus confesiones le dedicó un párrafo especial al odio que despertaban estos perros entre el personal del palacio.

 “No nos gustaban esos animalitos. ¡Son muy chillones y malos! ¡Siempre estaban peleándose con los perros de la princesa Ana… En la cocina jamás entraban pero si alguno se asomaba, en voz baja, le decíamos ´Vete de aquí o te pongo al horno´… Eran malos y maleducados. No dejaban de mordernos los tobillos a todos los trabajadores. Allí contaban que un relojero real y un miembro de su seguridad, entre otros, terminaron en la enfermería de Windsor tras un ataque de uno de los corgi. Dicen que incluso a ella llegaron a morderla en varias oportunidades al tratar de separarlos en sus peleas. Pero la reina los amaba y protegía de todo. Una vez hasta contrató un sicólogo para que atendiera el mal humor que tenían.

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Gaby Balzaretti

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