domingo 9 de mayo de 2021
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ACTUALIDAD | 01-05-2021 16:45

Tini Stoessel, íntima y reflexiva: "Mi corazón está muy bien"

 La cantante habló en exclusiva con CARAS: “Hoy me siento libre”. Galería de fotos

Su enorme sonrisa y su espíritu positivo anteceden al saludo. Extrovertida, atenta y seductoraTini Stoessel se muestra llena de luz, con un aura especial. Aunque ya no es aquella figura frágil, aniñada e inocente.

Hoy pisa con la fuerza de una mujer que supo acreditar las oportunidades, buenas y malas, que el destino le cruzó. La esencia es la misma pero la niña dejó paso a una figura femenina que tiene la impronta de cada paso que dio.

El 21 de marzo celebró los 24 y, por segundo año consecutivo, lo tuvo que hacer en “modo pandemia”, sólo con sus afectos más cercanos: mamá Mariana, papá Alejandro, hermano “Fran” y unas amigas.

Asegura que se siente plena pero que también su presente es el resultado de un largo proceso en el que se encontraron y pelearon todos los estados de ánimo.

   “Recuerdo que los 23 los celebré sola; encerrada en mi habitación porque recién llegaba de Europa y allá ya estaba la pandemia a full. Por eso este cumpleaños lo disfruté mucho y me resultó una experiencia hermosa llegar a los 24 rodeada por mis afectos más cercanos. Mis seres amados. Entonces, a pesar del dolor que implica este presente, lo pude vivir con gran felicidad y divertirme. A mí en la vida sólo me importa recibir y dar amor. No soy de realizar balances a la hora de soplar las velitas… Eso lo hago a principios del año, cuando siento que empiezo una nueva etapa. Pero lo hago para imprimirle una energía diferente. Así siento que despejo mi cabeza, cuenta Tini con su entusiasmo de siempre. Pero su hablar pausado y pensado, demuestra los cambios que experimentó en este tiempo.

   “Viví un largo proceso emocional que, como todo artista, me sirvió para escribir canciones. Sentí que necesitaba sacar todo lo que tenía contenido adentro mío. ¡Fue como escupir todo eso que venía frenando! En una de mis canciones –“Te olvidaré– hay una frase que dice “por un tiempo voy a navegar sin rumbo” pero es algo que todos lo hicimos en algún momento de nuestras vidas. Por ahí sí me sentí un poco perdida, sin un rumbo como siempre había tenido en mi vida. Pero este año de incertidumbre me hizo crecer mucho. Reconozco que no la pasé muy bien, aunque no soy una chica de lágrima fácil. Yo soy de las que guardan y guardan y guardan… Analizo mil veces cada cosa que me pasa. Me lleva un proceso de mucho tiempo y por eso llego a la incertidumbre. A no saber qué pasará…”, confiesa muy segura de su presente. Y dispuesta a vivirlo a full. Ya sin pensar en el qué dirán o en los premios o consecuencias que le traerá el futuro.

   “No se puede vivir con temores. Aprendí que la vida cambia todo el tiempo y por eso no me gusta planear nada porque no sé qué pasará mañana. Y esta pandemia me enseñó mucho de eso. No puedo tomar un avión y volar a otro lado como lo hacía antes. Por eso quiero vivir el hoy en donde estoy. Disfrutar este momento. Los afectos, la familia, los amigos en presente… Antes no podía pensar en esas cosas que para otros son tan simples porque tenía todo planificado. Ahora vivo el hoy y sólo pienso en el ahora”, asegura Tini que desde pequeña cambió la vida normal de una adolescente para viajar y presentarse en los escenarios del mundo.

Precisamente, antes de la pandemia, Martina Stoessel venía de vivir 15 meses sin descanso en giras por dos continentes. El parate en su vida profesional cuenta que la llevó a aprender a disfrutar todo de nuevo. Como si fuera empezar de cero nuevamente. Como una nueva vida. Y como para que la experiencia fuera realmente movilizante, hasta se mudó sola a un departamento aunque, obviamente, no cortó el “cordón umbilical” y sólo lo estiró.

   “No es que hoy soy más arriesgada que antes. Por lo menos no lo analizo por ese lado. Soy de dejarme llevar por lo que me sale del corazón. Y creo que antes no tenía esa posibilidad. Hoy ya ni lo pienso. Me siento feliz de despertarme todos los días en la misma cama, en la misma habitación, en la misma casa; la mía. Ya no es en un hotel o en un departamento, es en mi hogar. Hoy si quiero hacer algo lo hago. No analizo más dándole tanta vuelta. Lo impuse para mi vida y para mi carrera. Y no es que dejé de vivir por la pandemia sino que me encontré con otras cosas. Hoy tengo mis espacios; el de estar mal también. Y no siento que tengo que ocultarlo y salir con una gran sonrisa a hacer el show igual. Porque cuando tenés que cantar, quieras o no, tenés que estar bien. El que va a verte no tiene la culpa de que vos estés mal. Esa era una gran autoexigencia que tenía y que, muchas veces, es muy frustrante, revela como una nueva faceta de su personalidad…

   —¿Eso hacia que siempre su felicidad dependiera de los demás?

   —No sé si exactamente de otra persona. Pero vivir tantas cosas fuertes en un día solo de la vida en un punto no me dejaba que lo disfrutara. Por eso fue tan importante que experimentara una transformación de mi vida. Y fue un proceso muy consciente. También lo considero muy positivo. Porque me hizo crecer. Me ayudó a romper con pensamientos, por ahí, muy cuadrados que tenía. Tuve un cambio de raíz. Y uno a veces no se da cuenta todo lo que está viviendo y lo que de verdad necesita porque no tiene tiempo de parar y ver lo que sucede alrededor. Y este tiempo de pandemia me permitió eso. Parar, mirar y empezar otra vez.

   —¿Así también surgió este tercer disco “Tini, Tini, Tini” con un mensaje diferente?

   —Claramente el mensaje es de libertad. De vivir sin prejuicios. Desde los sonidos que tiene este disco, más latinos, reggaetton… hasta artistas muy distintos a mí que me acompañaron. Ya no quise encasillarme en un solo género. Abrí mi mente a todo. Aprendí también que no somos sólo una cosa en la vida. Y así me despojé del “qué dirán”. Sentirme más libre fue lo más importante que me pasó. Porque no sólo experimenté la libertad de elegir con quién cantar sino también qué quería ser; que quería pensar y hacer. Y hoy me siento en paz. Creo que eso también habla de la madurez de un artista y, obviamente, del ser humano que es. Siento que ya me dieron todos los tips para vivir y ahora voy a experimentar yo. Es algo así como despojarme para accionar. Fue un proceso en el que me di cuenta qué mochilas llevaba para alivianarlas.

   —¿Y la familia qué papel jugó en este gran cambio?

  —Mi familia es fundamental en mi vida. Ellos siempre están muy presentes. También lo estuvieron en mis momentos de soledad pero acompañando no invadiendo. Sólo hay que pensar que ya a los 14 años mi vida cambió por completo y, con ellos a mi lado, comencé a vivir responsabilidades, compromisos y horarios de una persona mayor…

   —¿Este gran cambio interno también se manifestó en una imagen más sexy?

   —Ya desde chiquita fui muy extrovertida sobre el escenario y muy tímida abajo. En mi vida cotidiana era totalmente diferente; como toda para adentro. Siempre sentí que el make up, el peinado y una ropa me hacen perder toda la vergüenza. Pero tantos años trabajando en Disney me llevaban a cuidar todos esos detalles. A taparme y tener una imagen más naif. Creo que fue un proceso, como hoy me doy cuenta, de los tantos que viví. No fue que un día me levanté y dije ¡Ahora me siento sexy! Nada que ver. Siempre tuve ese costadito. Me parece que es más impactante para la gente porque me descubrieron más grande. Se dan cuenta que ya no soy aquella niñita y me ven sexy.

   —¿El físico es importante en esta nueva etapa?

   —Yo siempre estuve en movimiento. Aunque lo mío jamás fue ir al gimnasio. Me costaba demasiado desde chica. Pero con tanto baile que hacía con mis coreos lo cubría bien. Claro que con este año de pandemia sentí que necesitaba volver a moverme. Porque llevaba demasiado tiempo quieta. Y no era sólo una cuestión física sino una necesidad también para la salud mental. ¡Necesitaba liberar endorfina! Además, en tiempo de tristeza, bailar te da alegría. También me ayudó a conectar con lo espiritual. Hoy el tema del cuerpo lo vivo más relajada. Entendí la importancia de la alimentación y aprendí que hay que comer sano no sólo por una cuestión de peso sino por un tema de salud. Mi hermano Fran me ayudó mucho en este confinamiento. El tiene muy claro todo el tema fit –tiene un físico muy trabajado y muy sano- y por eso empecé a entrenar con él. Me gusta la comida casera, súper sana pero me doy mis gustitos. Yo no cocino y me inclino por lo salado aunque muero por los helados. Pero en este punto tampoco puedo planificar porque soy muy cambiante y como lo que tengo ganas en mi propio espacio.

   —¿Y hoy está conforme con la imagen que le devuelve el espejo?

   —Sí. Estoy muy conforme con lo que veo de mí. Valoro muchísimo el hecho de permitirme ser y hacer. Y me refiero también más allá de lo físico. Estoy orgullosa de hacer lo que me sale del corazón porque eso es belleza para mí. Dejarme ser es sentirme bella…

  —¿Un físico perfecto sin un corazón perfecto no funciona..?

   —Obvio. Mi corazón también está muy bien. En realidad estoy muy bien conmigo. Aprendí a disfrutarme y estoy entendiendo que es posible estar sola. Porque yo siempre fui muy noviera. De estar enamorada y con alguien al lado o a la distancia. Sin embargo hoy, en soledad, me siento muy bien. Llegué a entender que se puede ser feliz estando sola. Es parte del proceso de crecimiento que tuve. Cambié mis necesidades. Y eso fue muy sano. Pero obvio que constantemente estoy abierta al amor. A conocer a alguien y a dejarme llevar por lo que siento. Aunque suene trivial, hoy quiero hacer lo que me dicta el corazón. Ya no quiero, como hacía antes, ir guardando y guardando todo lo que siento hasta que un día exploto. Quiero ir viviendo lo que me marque el corazón.

   Y, como para que no queden ya dudas de que en todo lo que emprende hoy pone su corazón, Tini lanza “Miénteme”, un tema de su cuarto disco que grabó junto a Mery Becerra (YouTuber y cantante argentina de 21 años) y cuyo video lo realizó Diego Peskins“Me guardé casi 6 meses para volver con una canción alegre en la que uní mis fuerzas a una genia como Mary, a quien admiro. Fue muy importante que se nos diera esta posibilidad siendo mujeres que amamos lo que hacemos y trabajamos muy duro para concretar nuestros sueños. Nos mostramos como mujeres empoderadas en este mundo que parecería hecho para los hombres. Y, ahí, nosotras unimos nuestras fuerzas y nos sentimos mujeres empoderadas”, concluye una gran “mujer empoderada” llamada Martina Stoessel.

 

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