domingo 25 de septiembre del 2022

“Cuando se es muy joven, a veces, en Argentina, es muy difícil conseguir confianza y oportunidades”

Con apenas 19 años, Agustín Mangone se animó a hacer realidad su sueño y le dio vida a una marca de indumentaria que revoluciona la idea del Comfy y el Streetwear. Galería de fotosGalería de fotos

CREDITO CARAS

Con solo 21 años, Agustín Mangone acaba de inaugurar su primer local en el Shopping DOT. Una rareza en el mundo de las empresas, una edad en la que, en general, se busca el primer trabajo, pero no se emprende. Y todo comenzó mucho antes. Tenía 19, se comenzaba a hablar de la pandemia, cuando siendo estudiante de Diseño de Indumentaria en UADE, decidió irse a vivir solo e iniciar lo que siempre había sido su sueño: su propia marca. “Yo venía con la idea de hacer mi marca, no al corto plazo, pero surgió así. Me mudé solo, así que quería independizarme económicamente. En vez de buscar un trabajo, decidí iniciar mi marca con uno de mis mejores amigos. Comenzamos y ahí nomás vino la pandemia. Aun así, fue sorprendente la repercusión que tuvo la marca en Instagram y la llegada al público. Iniciamos con una línea Comfy, ropa confortable y cómoda para estar adentro, y la pandemia hizo lo suyo. Estar adentro se hizo obligatorio y era necesaria ropa cómoda, pero no por ello sin diseño”, destaca Agustín.

- ¿La idea que tenías desde siempre era armar tu empresa orientada al Comfy o soñabas con algo más High Fashion?

Tenía la idea de crear una marca de indumentaria, pero no sabía orientada hacia Streatwear o High Fashion. No sabía específicamente a qué rama, porque hay muchas subdivisiones. Yo creo que, justamente, la pandemia nos dio el puntapié inicial para que empecemos por este lado. Estuvo bueno porque iniciamos con textiles más fáciles de manejar, lo mismo que ubicar buenos talleres. Fue una buena elección para comenzar.

- ¿Cómo comenzaron a comercializar la marca?

Primero fue con una mini colección de 500 prendas, algo chico, y nos fue bastante bien. Eran, más o menos, cuatro modelos de buzos, dos colores, cuatro modelos de remeras, dos colores, todo muy acotado. La primera colección la comercializamos solo por Instagram. Hicimos unas fotos de forma casera usando los recursos que tenía por tener amigos diseñadores o conocidos de la moda que me ayudaron y me brindaron su espacio. Algo que yo hice desde el comienzo, y que me parece importante destacar, que no hacen muchos diseñadores cuando comienzan, es patentar la marca. Es algo que en Argentina lleva mucho tiempo por lo burocrático, pero me parece súper importante tener un dominio sobre tu marca en el país. Ahora estoy viendo de ampliar esa patente en otros países. Fue lo primero que hice. Después de la mini colección, decidimos sumar un socio más para lanzar una colección más grande, de invierno, con otra calidad de productos y otro taller textil. Queríamos mejorar la calidad del producto, del diseño y demás. Y nos fue mejor que antes. Para esa segunda campaña invertimos también mucho más en fotos, campaña, modelos… Obviamente, mi reacción fue querer hacer algo más grande todavía y es ahí cuando mis socios deciden abrirse, no veían que el resultado fuera el que esperaban con una inversión tan grande. Ellos se dedican a otros rubros no relacionados con la moda y su visión era netamente comercial, y yo lo veía como un sueño a concretar. Por eso decidí lanzarme solo, con la ayuda económica de mi familia. Yo estaba en mi segundo año de Diseño de Indumentaria en UADE y me lancé a hacer un branding totalmente diferente de la marca, hacer un cambio radical, rediseñé todo y armé un equipo grande de trabajo.

- ¿Este cambio radical en cuanto a branding y diseño fue en 2021, a un año del lanzamiento?

Sí, fue el año pasado. Ahí dejé de estudiar en UADE, porque armar una marca profesional, con la dedicación que yo quería, lleva muchísimo tiempo, pero seguí estudiando Fashion Bussiness y Producción de Moda en Galantti Fashion School. Obviamente, necesitaba un inversor muy grande y por eso le pedí ayuda a mi padre, le planteé este negocio, lo que necesitaba y cuál era mi objetivo. Estuvimos tres meses pensándolo juntos hasta que me dio el okay, conseguí un nuevo taller textil y armé el equipo de diseño totalmente distinto. Hoy en día cuento con cinco o seis empleados. Tengo una diseñadora gráfica, una diseñadora de indumentaria, una community manager, un director de arte y tres empleados en el local del Shopping DOT, que fue muy receptivo con mi propuesta, le vieron mucho potencial y les llamó la atención que fuera tan joven. Les gustó mi creatividad y mi llegada al público. La gente de IRSA vio que era una marca con una calidad superior, que no es lo normal en el streetwear, y que no era más de lo mismo. Ellos me dieron mucho apoyo, que valoro, porque no es lo usual. Cuando se es muy joven, a veces, en Argentina, es muy difícil conseguir confianza y oportunidades. Hace un mes abrimos el local en el shopping con una colección cápsula de invierno, con prendas minimalistas y básicas, de mucha calidad. Estoy muy feliz y ya preparando la próxima temporada que va a ser muy rupturista con respecto a lo que se está ofreciendo en el mercado.

 

Vedia 3626, CABA, 2do Nivel Shopping DOT

IG: mcollectionoficial__

 

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