viernes 09 de octubre del 2026

Detrás del "estoy bien"

Con datos de UNICEF y de la UBA, la psicóloga Dolores Albizu explica cómo distinguir una etapa difícil de un malestar que necesita ayuda.

Detrás del "estoy bien"
Detrás del "estoy bien" | CONTENT CARAS LIKE
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"Yo creo que es la edad, pero no sé." Escucho seguido esta frase en el consultorio, dicha por padres que algo notaron y todavía no se animan a ponerle nombre.

Una etapa con mucho ruido

La adolescencia trae portazos, silencios y una necesidad enorme de despegarse de la familia. Todo eso forma parte del crecimiento.  Pero "es la edad" muchas veces deja sin mirar a los chicos que la están pasando mal.

Según el último relevamiento de UNICEF, de 2024, el 13% de los adolescentes argentinos de 13 a 17 años se siente angustiado y el 9%, deprimido. Un estudio más reciente de la UBA, con encuesta realizada entre diciembre de 2025 y enero de 2026 a 1002 jóvenes de 18 a 29 años, encontró que más del 70% tiene problemas frecuentes de nervios o ansiedad y que el 54% siente desgano o síntomas compatibles con depresión. Hace pocos años esos jóvenes eran adolescentes, y sus respuestas invitan a preguntarnos cuánto de ese malestar empezó en el secundario sin que nadie lo notara.

Cómo se disfraza el malestar

Un adolescente con malestar suele enojarse por todo, contestar mal. Cambia el sueño, ya sea porque duerme casi todo el día o porque da vueltas a la madrugada. Se aísla, deja de contestarles a sus amigos, abandona el deporte o la música que antes lo entusiasmaba. Las notas del colegio bajan, aparecen dolores de cabeza o de panza sin explicación médica y repite frases como "para qué" o "soy un desastre". Casi nunca dice "estoy triste".

Qué mirar

Lo que les pido a los padres es que observen si algo se sostiene más de dos semanas, si se nota en varios lugares a la vez y si ese chico se parece cada vez menos al que era hace unos meses. Ustedes los conocen mejor que nadie, y cuando los padres me comentan que "no parece él", tenemos que prestar atención.

Cómo acercarse

Elijan un momento tranquilo, sin celulares, y prueben con una frase simple: "Te veo distinto y me importa cómo estás. No hace falta que me cuentes todo, quiero que sepas que estoy acá." Después toca escuchar sin corregir. Frases como "no es para tanto”, "yo a tu edad" o "tenés todo para estar bien" salen con buena intención, pero el adolescente las recibe como una señal de que lo que siente no cuenta.

Cuándo consultar

Si el malestar sigue, si afecta su vida diaria o si hay autolesiones, conviene consultar con un profesional. Y si habla de no querer vivir, hay que preguntarle de frente y pedir ayuda enseguida. Preguntar no provoca esos pensamientos, y hablar genera alivio .

Este 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, les propongo mirar un rato más a los adolescentes que tenemos cerca. Un adulto que se dio cuenta a tiempo cambia mucho el recorrido.

 

 

María Dolores Albizu | PSICÓLOGA
Contacto: 2302609225
Redes: psicoinfantil.doloresalbizu
Mail: [email protected]

 

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