jueves 18 de abril del 2024

La importancia de la validación emocional

El poder de la validación emocional. Galería de fotosGalería de fotos

CREDITO CARAS

Nos conectamos, se notaba en su expresión que estaba conteniendo el llanto.

La saludé, y la invité a hablar.

”Te escucho, cómo estás hoy?”

Empezó a llorar, estaba muy angustiada.

Validar…¿eso que quiere decir?... quiere decir que alguien, al escucharte, te recibe. Es cuando alguien al escucharte no te anula, no te censura, ni reprime, no te dice “deja de llorar” más bien te invita a que lo hagas si lo necesitas. Y está claro que lo necesitas… porque el llanto es algo que irrumpe en el  cuerpo, se siente y pide salir!  y si se reprime daña aún más a quien lo aguanta.

Llegó enojada, me contó lo que le pasaba y empezamos a trabajar sobre su enojo y todo lo que en él había.  Las emociones están bien y son bienvenidas, siempre nos traen información. Decir que NO a una emoción solo anula.

Recientemente, tuve la oportunidad de escuchar a Estanislao Bachrach, un experto en Neurociencia con un doctorado en Biología Molecular, relatar un experimento llevado a cabo en una institución universitaria. Una mujer entró diciendo: "Estoy enojada, realmente enojada". Fue invitada a someterse a una resonancia magnética, durante la cual, los científicos observaron que su amígdala, una región del cerebro asociada con las emociones negativas, estaba activada (normalmente, esta área permanece inactiva cuando uno se siente bien). Decidieron entonces presentarle una lista de emociones negativas y pedirle que calificara del 1 al 10 cuánto se identificaba con cada una. La mujer leyó "frustración" y respondió: "No me siento frustrada, un 3"; luego leyó "enojo" y dijo: "Sí, estoy muy enojada, un 8"; finalmente, leyó "desilusión", y tras unos segundos de reflexión, contestó: "Eso es, me siento desilusionada, no enojada". En el momento en que la mujer mencionó sentirse desilusionada, cuando logró nombrar la emoción, su amígdala comenzó a desactivarse, a tranquilizarse.

Conclusión: cuando uno reconoce la emoción real que tiene, la nombra con la palabra correcta, se tranquiliza, y ahí empieza un trabajo de gestión de emociones, lo cual baja el estrés, baja el cansancio, genera calma, genera bienestar. La amígdala se calma.

La magia de la palabra es la magia del entendimiento. Entendernos a nosotros mismos, recibir las emociones, ponerlas en palabras.

Validar es decir “sí! estás enojada”, “sí! te sentís frustrada”, “sí!, te sentís contenta”,  “SÍ!, eso que te pasa, TE PASA!” y en ese instante la persona se siente recibida, escuchada y empieza a abrirse, a desenmarañar el nudo de todo aquello que se encuentra en esa emoción que aparece. Empieza a hablar, con más comodidad y seguridad, a hablar con aquella persona que la escucha, y empieza a escucharse a sí misma, a aceptar lo que siente y trabajar sobre eso, y ahí aparece… poco a poco el alivio, alivio sentido que se hace cuerpo, que relaja la mente y el alma.

La validación emocional implica reconocer y aceptar los sentimientos de alguien sin juzgarlos, mostrando empatía y respeto hacia la persona. Es una forma de hacerle saber que sus emociones son importantes, válidas y comprendidas.

Cuando una persona se siente validada, experimenta una serie de beneficios emocionales y psicológicos.

En la validación y el recibimiento de las emociones habita la magia del proceso…

Lic. Clr. Denise V Tognolotti

Consultora Psicológica - Counselor

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