jueves 2 de abril de 2020
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EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 31-12-2019 12:20

FOTOS | Eduardo Costantini y Elina Fernández abren su residencia de Punta del Este

El empresario y la modelo celebran 8 meses de noviazgo en Punta Piedras donde ella redecoró la casa. Galería de fotos

Con su espíritu aventurero a cuestas, Eduardo Costantini (73) descubrió en los albores de los noventa que Punta del Este no se termina en la Barra de Maldonado. El empresario, buscador como poco de opotunidades no exploradas, se interesó de repente por un paraje de sólo tres casas llamado Punta Piedras. Primero alquiló una de ellas, que estaba ideada como restaurante, y al año siguiente decidió arriesgarse, como tantas veces en su vida, a apostar por lo desconocido. “Pasando Bikini venía muy poca gente, pero yo me enamoré de Punta Piedras. Así que terminé adquiriendo esta propiedad y me hice una casa nueva, respetando muy bien el espíritu y la esencia del lugar. Lo llamé al arquitecto Diego San Martín para hacer los planos, pero como ya antes la había alquilado sabía muy bien las vistas, la puesta del sol, el mar, los vientos, y así la dibujamos. Se construyó sobre un terreno de 120 metros de largo y a 40 metros del mar, protegido por rocas”, recuerda con puntillosa precisión. Los años venideros le dieron la razón, y ese punto despoblado pasó a ser uno de los rincones más buscados de los veranos, con su residencia de piedra a la vista como referencial icónico: “Es un lugar muy lindo, donde el mar es una estructura viva que varía permanentemente sus ruidos y sus movimientos. La casa tiene tres niveles, que en realidad son como medio niveles”, explica con su autoridad de pionero desde el deck con vista al mar y junto a la mujer que le devolvió la felicidad plena a su corazón: Elina Fernández Fantacci (29), la modelo mendocina que lo acompaña hace ocho meses y que llegó a su vida con el deseo, compartido, de no irse nunca más.

Elina le devolvió el amor a toda mi vida, no sólo a esta casa que ahora se está encargando de redecorar. El amor es lo mas sublime, yo estoy totalmente enamorado de ella  y ella de mí (se miran con sónrisa cómplice). Empezamos a salir el 3 de mayo, y a pesar de que parezcan pocos meses la relación está cada vez más consolidada, es tan intensa que sentimos como si lleváramos muchos años juntos. El amor es el color de la vida, el alma y los afectos son vitales, y eso transformó todo. Y como aparte somos muy pegados, el cambio para los dos fue muy grande y para bien. Como dije la otra vez, nuesto amor fue un milagro que ocurrió de un momento a otro y totalmente inesperado”. Aunque a los          escépticos les cueste creerlo, quien dice todo lo escrito es el mismísimo Costantini, el creador de Nordelta, el fundador del Malba y el sostén de una familia prolífica que le deparó la alegría, entre otras cosas, de siete hijos y veinte nietos. Un enamorado de la vida que ahora se retroalimenta del amor de su vida, una frase fuerte que de ninguna manera le cuesta pronunciar: “El amor de Elina, que es el amor de mi vida, para mí en este momento es central. Hoy por hoy es la persona con la que más tiempo comparto. Mi familia respeta mi vida de pareja, y mi felicidad es la felicidad de ellos. Yo los considero algo esencial, pero al mismo tiempo miro hacia adelante”, confiesa convencido.

  —¿Cómo encararon las redecoración de esta casa?

   —EC: Parece que llegó una señorita que le puso unas pilas increíbles (risas)... Esta es una casa que sufre mucho el invierno, vinimos hace un mes y pico y la vimos muy descuidada. Nos encontramos con muchas cosas para arreglar, y ella le dio un nuevo look a muchos espacios. Cambió tanto el color, similar al de la piedra, como lo estructural y el funcionamiento.

   —EF: Más alla de que estaba un poco venida abajo, yo quería darle mi estilo. Ponerle mi toque de amor a la casa, a nuestra casa. Y se dieron situaciones como que por primera vez en su vida Eduardo armó el arbolito de Navidad. Todo el hecho de ir a comprarlo y decorarlo, yendo de una punta a la otra de la ciudad, no es un dato menor. Tardamos cuatro horas en armarlo, lo conseguimos en el mejor vivero de Punta del Este, mide tres metros y después lo vamos a plantar. Todo un ritual que él nunca había vivido. Y que lo comparta conmigo me emocionó.

   —¿Convivir con una mascota también es un hecho primerizo?

   —EC: Tuve perros de chico, pero cuando pase a vivir en departamentos no. Ahora convivimos con “Gino” en todos lados, en Nordelta, en Grand Bourg y acá también.

   —EF: Es un Pomerania que me regaló Gino Bogani hace cuatro años y medio, de ahí el nombre de “Gino”. Es un personaje, te contagia mucha alegría, Eduardo lo lleva a pasear trodas las mañanas y se divierte con él.

   —¿Que les gusta hacer en Punta del Este?

   —EC: Punta es un lugar en sí mismo, acá tenés el contacto con la Naturaleza. A mi me gusta hacer kitesurf, salir a caminar con ella por la playa, nos metemos a nadar en el mar. Y a la noche salimos a cenar bastante seguido.

   —EF: Yo voy a tener mis desfiles de temporada como hago siempre.Y nado bastante, practico natación desde los cinco años y amo el agua.

   —Eduardo, ¿No le transmite a Elina su pasión por el kitesurf?

   Lo primero que debe aprender es a manejar el mar, eso es fundamental. Después ella quiere aprender morey, que está  bueno, y habrá que ver si quiere hacer kite o no. Es un deporte muy técnico y te tiene que gustar, es un poco riesgoso. Además está muy expuesta al sol, y por su trabajo de modelo no es bueno para su piel.

   —¿Qué deseos va a pedir el 31?

   —Lo que pido es morirme al lado de ella, felicidad, amor, respeto, salud... Y en la Navidad pedimos que sea la primera de muchas Navidades más.

   —Elina, ¿De ahora en más se ocupará de todas las reformas de las casas de él?

   —Todo comenzó cuando me pidió que lo ayude en algunos temas de sus casas. Y creyendo que era algo normal, empecé por las de Buenos Aires, pero cuando me quise dar cuenta ya tengo casi   dieciseis personas a cargo y tres casas, sólo me falta la de Miami. Yo lo ayudo porque lo hago por amor, todo el tiempo renuncio pero a las dos horas vuelvo (risas).

   —Eduardo, ¿Qué expectativas le despierta el nuevo Presidente?

   —Lo veo mejor de lo que se pensaba hace dos o tres meses. Se creía que teníamos el peligro de ir a un desorden traumático y veo que no, que este gobierno tiene muy en claro la situación complicada y está aplicando una receta. Con el control de lo gastos como pilar, se dio un primer paso en el que se busca un equilibrio en la economía para bajar la inflación. Se están manejando con sensatez, estamos en  terapia intermedia pero veo un camino halagueño.

   —¿Qué opinión personal tiene de Alberto Fernández (60)?

   —Lo ví cuando vino al Malba y lo saludé el otro día en la Asociación de Empresarios Argentinos, pero nunca tuve la oportunidad de conversar a solas. Sí escuché su pensamiento y el de su equipo económico, y puedo decir que, si bien son heterodoxos, son personas formadas, consistentes dentro de su ideología y su estrategia. No son para nada improvisados, para nada.

   —Las Fiestas de Fin de Año son propensas a balances y objetivos. ¿Cuáles son los planes a futuro como pareja?

   —EC: La nuestra es una pareja afianzada y consolidada, que va creciendo a pasos agigantados. Y esperemos llegar a buen puerto, nuestro proyecto de familia es definitivo.

   —EF: Siempre decimos que, más allá de todo, el amor nuestro trasciende y lo único que queremos es tener una familia juntos. Eso es lo que deseaba hasta encontrarnos, y cuando encontré a esa persona es para estar juntos y no separarnos más, son muy duras las separaciones. Desde el primer día que nos pusimos de novios quisimos una familia juntos... Y como yo nunca tuve hijos, lo deseo para siempre.

FOTOS: FEDERICO DE BARTOLO

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Carlos Cervetto

Carlos Cervetto

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