lunes 10 de agosto de 2020
caras
ACTUALIDAD | 21-07-2020 08:00

Amalia, la heredera de Holanda y referente del "body positive"

Desde hace años, la hija de Máxima y el rey Guillermo lucha contra el bullying. Galería de fotos

El 7 de diciembre de 2003 Holanda era sorprendida con las salvas que anunciaban el nacimiento de la primera hija de los por entonces príncipes Guillermo Alejandro (53) y Máxima Zorreguieta (49). Hoy, con sus padres convertidos en reyes, Catharina-Amalia Beatrix Carmen Victoria (16), Princesa de los Países Bajos y Princesa de Orange Nassau, acapara las miradas de todo el mundo como la heredera al trono. Más allá de sus hermanas, Alexia (15) y Ariadna (13), la primogénita de los monarcas holandeses tuvo signado su destino desde el momento de emitir su primer llanto.

Y, aunque sus padres siempre se empeñaron en darle el mismo tratamiento a sus tres hijas e igual educación, inevitablemente, Amalia siempre fue “la diferente”. Hecho que en más de una ocasión despertó los celos entre las herederas del matrimonio.  Aseguran que ella “Es la mimada del rey y la protegida de su abuela, la ex reina Beatriz (82), quien se ve reflejada en su nieta mayor”. Incluso cuentan que, en la intimidad, asegura con orgullo que la ve físicamente muy parecida a ella. Detalle que a Amalia no le gustaría tanto ya que la imagen a imitar para la adolescente es su madre. Pero más allá de los celos y las envidias que despierta la vida de quien dentro de 29 años cargará sobre su cabeza la corona de reina, los días de Amalia se convirtieron en una verdadera pesadilla desde que su peso pasó a ser una “cuestión de Estado”. Fue precisamente en 2017 cuando en plena adolescencia comenzó a mostrarse con algunos kilitos de más.

Todos dijeron que era producto de su desarrollo y de haber heredado las redondeces de su madre y la contundencia física de su abuela paterna. Mientras la crueldad de las redes sociales la señalaban como “La princesa gorda”, “La niña grande”, “La adolescente de figura redondeada”, “La heredera con sobrepeso”, y se convertía en una víctima del “bullyng cibernético” con bromas y memes de mal gusto, ella se mostraba en la nieve, sonriente junto a sus padres, luciendo un traje de esquì oscuro que su madre había usado cuando estaba embarazada de siete meses de Ariadna. La foto dio la vuelta al mundo y las críticas volvieron a señalarla por sus redondeces. A tal punto que el diario holandés “The Telegraaf” se vio en la “obligación moral” de salir en su rescate y le envió una carta pública que aseguraba: “Eres la princesa sol, la chica más bella del país”.     

   Sólo unos meses después, la artista rusa Elena Timkaeva presentaba en el “Art Dolls Expo”, en Amsterdam, una muñeca en su honor. De 69 centímetros, reproducía la imagen de la princesa con el vestido azul que lució el día de coronación de su padre. Dicen que Amalia lloró cuando vio la muñeca y que lo que debía ser un homenaje se convirtió en una pesadilla.  Y que lo único que logró calmar, sólo un poco, tanta angustia fue saber que la venta de la misma (que costaba 1.500 euros) sería destinada a un fin benéfico.

   Máxima asumió la responsabilidad de apoyar a su hija en el difícil momento y, según cuentan, hasta se vio reflejada en lo que ella misma vivió cuando tenía su edad y no contó con ningún apoyo. Ya que según relata en la biografía “Máxima, una historia real”, “Cuando era adolescente sufrí mucha presión por no tener el peso que se consideraba adecuado. Mi madre me repetía ‘¡Con la altura que tenés y con tu hermosa carita, si te pusieras a dieta, podrías ser modelo!” Pero a Máxima no le interesaba su físico y, cuentan que hasta solía esconder comida bajo la cama cuando la ponían a dieta y sus primos tomaban en broma sus problemas de sobrepeso y la llamaban “gorda”. Pero su fuerte carácter, su fuerza de voluntad y su permanente alegría la llevaron a continuar su camino lejos de las críticas. Ella jamás se dejó vencer por las presiones externas y este detalle es hoy uno de sus mayores logros. Por eso decidió poner su propio ejemplo para alentar a Amalia a continuar su camino lejos de los comentarios sobre su figura.

En 2015 la propia reina se sometió a la dieta proteica de la clínica New Fysic y bajó más de diez kilos. Con un plan que incluía cinco comidas diarias y la total eliminación de los carbohidratos. Aunque un año después enfrentó algunos problemas renales que sus médicos dijeron podrían ser consecuencia de aquel régimen.  Con los años ella logró encontrar su justo equilibrio y mantener su peso ideal sin enfrentar más el fantasma del “sobrepeso”.  “Nada es más importante que la sonrisa de mis hijas. ¡Si ellas son felices contarán con mi total apoyo”, repitió la monarca. Al tiempo que comentó que Amalia heredó su contextura física y su altura que la hace ver más adulta de lo que en realidad es. “¡Ella tiene mi ADN!” , confió sonriente.

Guillermo siempre se muestra muy orgulloso de quien están preparando para que lo suceda en el trono y destaca: “Es una excelente estudiante, que ama el teatro y heredó de su madre la pasión de ayudar a la gente que lo necesita”. También la independencia, que utilizó hace una semana cuando tomó un trabajo temporario en un bar de playa en el que preparaba y servía café a los desprevenidos veraneantes. En Holanda hoy hablan de “La Princesa Plus Size” (“La Princesa Talle Extra”) por la imagen que mostró al posar para dar la bienvenida al verano holandés en los jardines de su Palacio Huis Ten Bosch, en La Haya, donde lució un vestido camisero en rayas celestes y blancas con mangas de encaje by Self Portrait, que completó con cinturón y sandalias marrones del guardarropas de su madre.

 

Esta es una nota publicada en la edición papel de CARAS

Galería de imágenes

En esta Nota
Gaby Balzaretti

Gaby Balzaretti

Comentarios