miércoles 21 de octubre de 2020
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ACTUALIDAD | 13-10-2020 18:05

Facundo Sola: el polo y la vida sin Rubén

Diez meses después de perder a su padre, el polista cordobés lo recuerda dedicándose más que nunca a lo que él tanto le inculcó. Galería de fotos

La referencia del hecho es ineludible, ya sea por lo imprevisto que fue como por lo desgarrador de su impacto. Aquella tarde del domingo 1° de diciembre de 2019 el ambiente del polo y del deporte se conmovieron con una noticia que costó mucho digerir: en plena cancha número dos de Palermo, segundos después de que su hijo terminara de ganar un dificilísimo partido jugando para Las Monjitas, Rubén Sola, ex polista profesional, 55 años y padre de Facundo Sola (30), sufrió un ataque cardíaco que primero generó una gran confusión, pero que a los pocos minutos, cuando falleció camino al hospital, sembró de dolor el Abierto Argentino de Polo.   

Un golpe directo de knockout que Facundo afrontó con fortaleza y que sobrelleva jugando al polo con la misma pasión y dedicación que su padre le inculcó en el campo familiar de Washington, la localidad cordobesa donde se crió entre tacos y caballos: “Yo soy lo que soy gracias a él, papá fue mi profesor, mi mentor... En lo único que pensaba era en cómo yo mejorara, no le importaba ganar plata, sólo que yo estuviera bien montado y jugara bien al polo. Nada más. El me bancaba en todas, hablábamos por teléfono 15, 16 veces por día, la relación que teníamos era rara, muy dificil de explicar. Yo respeto todas las relaciones entre padres e hijos, pero te juro que la nuestra era muy diferente a las demás”.

   ¿Qué vivencias hicieron de ese vínculo algo tan diferente?

   –El era mi mayor crítico, venía acá a este cuartito donde estamos haciendo la nota y me recagaba a pedos, me decía ésto y lo otro, pero después afuera todo perfecto, jamás lo ibas a ver gritarme en público. Nos hemos peleado, discutido, llorado los dos, y después a los veinte minutos terminar abrazados... Siempre nos decíamos todo, nunca me quedé con algo adentro sin decírselo. Haberlo perdido fue lo peor que me pasó en la vida.

   –¿El recuerdo de ese momento fatal sobrevuela aún su mente?

   –Todo lo que pasó ese día no me lo puedo borrar de mi cabeza... Lo habían operado en el 2018 para ponerle tres stents pero estaba bien, hacía vida normal. Y el mes anterior le habían dado el alta de no tomar más anticoagulantes. Perdón (se hace un silencio), pero no puedo hablar mucho más de ésto: para mí se fue de viaje y en algún momento volverá...

   El Día de la Primavera bendice a todos los campos que se alinean sobre la avenida Gonzalo Tanoira con un sol esplendoroso. Allí, entre tantas canchas y caballerizas que transformaron a esa zona de General Rodríguez en la capital del polo argentino, se levanta Murus Sanctus, el campo que pertence a la patrona francesa Corinne Ricard. Viuda de Patrick Ricard, el hijo del fundador del emporio de bebidas etílicas Pernod Ricard, Corinne se vinculó deportivamente en Europa con Facundo y con otros polistas argentinos.

Y mucho tuvo que ver Rubén Sola en el armado y la estructura de ese fantástico predio que “Facu” adoptó como su hogar en Buenos Aires: “Gracias a Corinne estoy todo el día acá, es un placer este lugar. Papá tuvo mucha injerencia en el armado, laburaba de sol a sol, no paraba. Y lo que más quiso hacer fue un lugar práctico, cómodo para trabajar y donde los caballos tengan todo, sus corrales para descansar, sus boxes para dormir. Corinne y Rubén coincidían en su pasión por los caballos, incluso compraron potrancas entre los dos que están acá y algunas ya jugando en Palermo”, explica Facundo. Y se emociona cuando cuenta que con las iniciales de su padre y el nombre del campo se bautizó al equipo con el que afrontará la inminente Triple Corona de polo. Se trata de RS Murus Sanctus, el cuarteto que buscará sorprender en Palermo con una formación de 35 goles que despierta expectativas: Facundo Sola, Francisco Elizalde (31), “El SapoGuillermo Casset (34) y Alfredo Cappella Barabucci (28).

   –Sin dudas que para usted será una temporada muy particular...

   –Sí, será un lindo desafío llevar las inicales de mi viejo en el equipo. Primero se lo planteé a Corinne y después a los chicos, y a todos les encantó la idea. Nuestra premisa será consolidarnos como equipo, creo que tenemos una formación muy fuerte. Me gusta este año Palermo, en una temporada que será rara por la pandemia hay que aprovechar ese contexto.

   ¿Cómo se sintió en Inglaterra con los cambios que se implementaron por el Covid-19?

   –Al principio fue un poco incómodo, pero después nos terminamos acostumbrando. Los tapabocas no son los normales que usa la gente, sino que tienen un sistema que te permite respirar bien. Habrá que ver lo que se decida sobre cómo jugar acá.

   A pesar de competir mucho en el exterior, nada se compara con un Abierto Argentino, ¿no?

   –El polo no es sólo Palermo, pero llegar a Palermo es muy difícil, como polista es lo mejor que te puede pasar. Es como para un futbolista jugar un Mundial, llegar ahí es muy complicado. Yo a los 16 años ya era profesional, y jugué mi primer Abierto a los 21 para Magual. Pero antes había jugado en Colombia, en los Estados Unidos, varias Cámara de Diputados. Algunas de ellas con mi viejo de compañero. 

   En su caso, ¿jugar al polo fue una elección?

   –Yo al polo no lo elegí, fue parte de mi vida desde que nací. Lo disfruté, lo sigo disfrutando y lo voy a disfrutar siempre. Era un pendejito y me la pasaba todo el día taqueando, no hacia otra cosa que pensar en los caballos y en jugar al polo. Hoy, mi sobrinito tiene dos años y estoy todo el día arriba del caballo con él.

   Además de su ausencia, ¿que es lo que más extraña de Rubén?

   –Y, se extrañan sus charlas, sus retos... Aunque tendría que decirte todos los días y en cada momento, porque yo permanentemente estaba con él.

 

 

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Carlos Cervetto

Carlos Cervetto

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