viernes 27 de noviembre de 2020
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ACTUALIDAD | 29-10-2020 19:50

Zulemita Menem, candidata a diputada: "Quiero que mis hijos vivan en un país en paz"

La hija de Carlos Menem comparte la intimidad junto a sus herederos, Luca y Malek. Galería de fotos

Dos décadas transcurrieron desde que dejó su rol de Primera Dama, el 10 de diciembre de 1999. Aquella aventura que Zulemita Menem inició con apenas 20 años, al separarse sus padres Zulema Yoma y Carlos Menem, comprendieron una década que signó la vida de los argentinos. Dueña de una figura impactante, Zulemita marcó el estilo de una era de fuerte cambio cultural acompañada de la paridad entre el peso y el dólar, el famoso “uno a uno”, y una bonanza que CARAS graficó como ninguna.

Justamente ella, protagonizó la tapa de la primera edición de la revista durante una gira junto a su padre por Europa. “Zulemita deslumbró como Farah Diba (la última emperatriz de Irán)”, titulaba la portada, acompañando los primeros pasos de la heredera de los Menem en el poder. Desde entonces, pasaron más de 40 giras           internacionales, siguieron dos matrimonios, primero con el empresario italiano Paolo Bertoldi, con quien tuvo a su hijo Luca (16), y luego con el argentino Marcelo Pocovi, relación de la que nació Malek (8), un próspero negocio en la industria automotriz y un coqueteo permanente con la política. 

ZULEMITA MENEM, CANDIDATA, CON SUS HIJOS

   ¿Por qué ahora? Esa es la pregunta que más escuchó Zulemita en los últimos días. En una de las peores crisis económicas de la historia argentina, la hija del expresidente se lanzó como candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires por el Peronismo Federal para las elecciones de 2021. En medio de las dramáticas secuelas de la pandemia, su apellido despierta reminiscencias ineludibles a tiempos mejores. Ella, madre, exitosa y atractiva, corporiza un potente mensaje que aún hoy tiene la fuerza de hacer temblar los cimientos de la política. 

   El legado paterno, la serie de Amazon que recreará la trastienda de poder de los ´90, sus amores fallidos, su rol de madre y el proyecto inminente de volver a convivir con sus padres, son parte de este reportaje de una ex primera dama que hoy va por más.  

   —¿Qué siente al verse protagonizando la primera tapa de CARAS en su rol de Primera Dama?

  Tuve el privilegio que me hayan elegido como la tapa de la primera revista. Me tomó por sorpresa porque no sabía que iba a estar en la tapa. Nunca imaginé que con tan corta edad iba a protagonizar todo un símbolo de aquella época. Me sentí muy halagada por haber sido elegida por ustedes.

   —¿Qué cambió de aquella Zulemita a la de hoy?

   A veces cambian las cosas de un día para otro. Imaginate que después de 30 años cambió mucho mi vida, pero no así mis principios, mis bases, las que me dio mi familia. Por más que hayamos pasado por el lugar más alto de poder, nunca cambié mis principios. Mi vida cambió mucho desde aquel momento. Hoy tengo la edad que tenía mi madre en esa época o que Juliana Awada tenía cuando cumplió el rol de primera dama. Yo era muy joven. Cambió mi vida por completo. Tuve la bendición de tener a mis hijos que fue lo más importante que me pasó, es lo más lindo y la bendición más grande que una mujer puede tener. Eso es lo que más valoro del paso del tiempo. 
ZULEMITA MENEM, CANDIDATA, CON SUS HIJOS

   —¿Cómo lidió con su rol de Primera Dama?

  Como siempre digo, nunca me sentí Primera Dama. Me veía como una “primera hija”, porque lo acompañaba a papá como hija, no como primera dama. Protocolarmente había muchas cosas que estaban aceptadas por ese motivo. A partir de ese momento en que empecé a acompañar a papá, muchos países lo imitaron, como la hija de Alberto Fujimori, que luego tomó un rol político, a diferencia mía, hasta ahora.

   —¿Estaba preparada?

   Esas cosas no se preparan, se dan. Y una se va a adaptando a los momentos, a los lugares. Los protocolos son exigentes pero nunca sentí esa presión, siempre lo hice desde un lugar muy relajado. Personalmente, no me preparé para ese rol. No tomé clases de protocolo ni ceremonial. Me nacía ser natural y con una simple educación y base de respeto, uno se puede mover en lo más alto del mundo y en lo más humilde. 

   —¿Cómo se lleva con su rol de madre?

   Ser mamá y llevar sola a sus hijos como lo hizo mi mamá o lo hago yo, es un esfuerzo doble para criarlos y darles lo mejor, pero a su vez es doble el cariño que uno recibe. Me siento muy orgullosa de llevar adelante a mis hijos como mujer y como mamá, pero sobre todo, desde un rol paternal. El más grande tiene a su papá en Bahamas y lo ve cuando se puede, poco, y el más chiquito tiene su papá y lo ve poco también. Es el papá que le tocó, pasan tres o cuatro meses y el padre no lo ve. Y una como madre se disfraza de padre para no hacerle sentir la ausencia. Lo único que me queda como madre es decir “yo puedo”, y sigo adelante porque no quiero que mis hijos sientan ese vacío. Una no puede andar renegando por la vida… soy una bendecida de tener a mis hijos y de festejar a diario con ellos, que me dieron lo mejor de la vida, la bendición de ser madre. 

   —¿Cómo definiría a la década del ´90? 

   Fue una nueva Argentina. El menemismo logró edificar y construir un nuevo país. Cuando mi padre recibió el Gobierno, la pobreza superaba el 50% con una súper inflación del 5000% anual, con un problema social crítico y doloroso. Para hacerlo simple, cuando él entrega el Gobierno 10 años después, la pobreza era de un 23% y un 0% de inflación. Por eso te puedo decir que hay que nombrar más a Menem como ejemplo de gobernabilidad, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese. El doctor Raúl Alfonsín fue el padre de la democracia, pero el padre de una Argentina diferente fue Carlos Menem, un país que volvió a surgir. Lo que más importa en este momento es que a mi padre la historia lo va a reconocer porque van pasando los gobiernos y ninguno, al menos hasta este momento, pudo igualar al de mi padre. Por supuesto, con errores como todos, pero con muchísimos aciertos. Ojalá a la Argentina le toque otro gobierno como el de mi padre, cruzo los dedos. 

   —¿Qué se puede saber de la serie que contará la vida de su padre?

   Tenemos un contrato de confidencialidad. El contenido del guión está bajo siete llaves. Es mi voluntad que se desarrolle con el mayor hermetismo posible porque hay mucha gente que está dando vueltas y no queremos adelantar nada. Forma parte del equipo Mariano Varela, que es uno de los dueños de la productora y está trabajando con el guión junto a mi. Hay un compromiso con Amazon de trabajar este proyecto en absoluto secreto. Estamos muy entusiasmados porque es un proyecto enorme y hay mucha expectativa. 
ZULEMITA MENEM, CANDIDATA, CON SUS HIJOS

   —¿Tuvo suerte en el amor?

   Sí, tuve suerte en el amor porque me casé muy enamorada, ya de grande. Siempre decía que el día que me enamorara, me casaría. Me casé con el papá de Luca, que fue mi gran amor. No fue bien el matrimonio pero me dio lo más importante que fue un hijo. No tengo nada que reprocharle a los padres de mis hijos. Es difícil criar a los hijos sola, como dije antes, pero son dobles los besos y abrazos. 

   —¿Le gustaría volver a enamorarse?

   Estoy sola. Nosotros los árabes decimos “Maktub”, que significa “está escrito”. Si me toca volver a enamorarme, pasará. Pero por el momento estoy bien. Si me preguntás si me volvería a casar, te digo que no, mis hijos son chicos y prefiero dedicar mi vida a ellos. Esto no quita que no me vuelva a enamorar, pero compartir un mismo techo con alguien no es algo que proyecte. Con mis padres y mis hijos vamos a ir a vivir juntos, es mi proyecto de vida, que mis hijos vivan con sus abuelos por el tiempo que Dios disponga. Y en 10 ó 20 años ver a mis hijos volar y que sepan que su mamá estuvo y estará siempre. Sólo les puedo dar mi bendición para que sus alas sean eternas y que siempre que quieran volver, los estaré esperando. El amor de madre es tan inmenso que lo único que puedo decirles es que sean libres y felices, pero sobre todo que vivan la vida con respeto al prójimo y a Dios. Cuando uno respeta a Dios, respeta todo.

   —¿Qué consejos le daba su padre para el rol de Primera Dama?

   Mi papá estaba muy tranquilo conmigo. La que me marcó mucho las formas pero más que nada mi crianza desde pequeña fue mi mamá. Me acompañó muchísimo en ese proceso. Los 20 años de hoy no son los de aquella época. Así que ella me ayudaba un montón con la ropa, hablaba con “Elsita” Serrano sobre cómo tenía que prepararme la ropa, estaba siempre encima mío. Elsa cumplía esa función de ser una mamá que me acompañaba. Por eso me impactó tanto la pérdida, de esa forma tan triste y dura; siempre la voy a llevar en mi corazón.

   —¿Qué recuerda de aquellos viajes?

   Tuve anécdotas divertidas y otras exóticas. Uno de los viajes más interesantes fue a Japón porque estoy ligada a la cultura de ese país a través de mi concesionaria de Toyota. Fue uno de los viajes más lindos y en los que más aprendí. Aprendí la cultura japonesa que me ayudó muchísimo en mi actividad comercial. Conocer al Papa Juan Pablo II fue muy emotivo también. Nos había regalado unas cajitas con unos rosarios y abrí la cajita y no lo tenía. Quería avisarle al Papa y mi papá casi se muere. En ese momento no lo hice pero volvimos al tiempo y se lo reclamé (risas). El Papa se reía mucho. Era una persona muy especial. Mandó a llamar a uno de sus asistentes y me trajo un montón de Rosarios bendecidos, que repartí cuando llegué a la Argentina. Esta historia se la conté al Papa Francisco cuando fuimos. Antes de despedirnos, me regaló un Rosario y me lo movió para hacer ruido y demostrarme que estaba ahí. Fue una anécdota divertida. 

   —¿Padeció ese rol en algún momento?

   No, al contrario. Soy una agradecida del momento que me tocó vivir, algo imposible aunque tengas todo el dinero del mundo. 

   —¿Cómo hacía para tener citas teniendo custodia 24x7?

   Hay cosas positivas y otras que no, como todo (risas). Una no puede elegir siempre lo mejor. Las personas que en ese momento estaban conmigo tenían que aceptar esas reglas. No tenía mucha opción de estar sin custodia. 

   —¿Cómo impactó en su familia la muerte de su hermano Carlos Jr. en aquel accidente en helicóptero? 

  Mamá se llevó una parte durísima en esa etapa, pero ambos, junto a mi padre, dejaron la mitad de su vida en un hijo. La pérdida de mi hermano en ese período fue durísima para ambos y para mi como hermana. La pérdida de un hijo para una madre es como perder la mitad de tu vida, y no la perdés entera porque tenés otro hijo. La vieja a pesar de todo siguió luchando y con la fuerza que la caracteriza. Estoy muy orgullosa de tener una madre como la que tengo.

   —¿Cómo es la Zulemita madre?

   Estoy muy pendiente de mis hijos, si bien tengo mi trabajo y mis padres de quienes ocuparme. Estoy muy presente con ellos. En época normal de colegio, me levanto temprano, les preparo el desayuno y los llevo a la escuela. Por la mañana entreno y sigo con mi actividad laboral hasta que los voy a buscar por la tarde, cuando retomo la Zulemita mamá. Estoy presente con sus charlas. Como padres, tenemos que tomarnos todo el tiempo para hablar porque no son momentos fáciles los que les van a tocar vivir. Hay que hablar mucho para darles la confianza de saber que están acompañados. Hay cosas, al ser hijos varones, que se complican un poquito más, pero saben que cuentan conmigo en todo. Me saco la ropa de mamá y me pongo la de papá, y así estamos. Una da lo que tiene por sus hijos, así soy yo y la mayoría de las mamás. Ser mamá es la bendición más sagrada que Dios le puede regalar a un ser humano.

ZULEMITA MENEM, CANDIDATA, CON SUS HIJOS

   —¿Cómo definiría a sus hijos?

   Una vez le pregunté a una psicóloga por qué son tan diferentes entre sí. Ella me contestó que no son diferentes sino que se complementan, y es verdad. Son tan parecidos pero tan distintos que es cierto que se complementan. Luca llegó a este mundo con una carga emocional muy fuerte para toda la familia, con la expectativa de devolverle la vida a mis padres. Luca representó eso en nuestra familia, de volver a ver a mis padres sonreír. Cuando nació, mi mamá era una planta, y con él volvió a vivir. La vieja teniendo a su nieto en sus brazos volvió a vivir como mi papá. Es tranquilo, pausado, le gusta la música. 

   —¿Y Malek?

   Es cariñoso y puro beso y abrazo. Me dice que soy el cielo de su alma, que me ama. Estamos todo el día abrazados y juntos. Es la pura imitación del hermano mayor. Le gusta la música pero Luka es el que sin duda va por ese lado. Es tremendo el chiquito, necesita estar con los amigos y una pelota, salta todo el día, es súper activo, pero a la vez es de lo más cariñoso. 

   —Recientemente subió un video de Malek llorando porque quería volver a clases, ¿Le sorprendió la repercusión que tuvo?

   Fue increíble el apoyo que tuve. Los chicos no la están pasando bien. La educación debiera ser una actividad esencial que no se puede postergar más. No ir al colegio implica serios trastornos para los chicos. Tiene riesgos sanitarios, entonces necesitamos que le busquen la vuelta y empiecen las clases ya mismo. Además, hay chicos de otros niveles que están abandonando el colegio y ya no quieren volver, eso es lo más grave. 

   —¿Cómo es la relación de sus hijos con sus abuelos?

   Mis hijos tienen una relación increíble con sus abuelos. El chiquito hace lo que quiere con su abuelo (risas). Somos muy familieros, estamos mucho en familia, quiero que los chicos disfruten de sus abuelos y aprendan de ellos. Que se lleven sus charlas, el sentido de familia, y todo lo que te da el intercambio con tus abuelos. Para mí son las horas más preciadas cuando veo a mis padres charlando con sus nietos. Es algo maravilloso.

   —¿Cómo está la salud de su padre?

   Papá está muy bien, superando todo lo que le pasó que no fue poco. A cualquier otro lo deja del otro lado, pero quedó claro lo fuerte que es el viejo con sus 90 años. Está muy bien, empezó con sus sesiones en el Senado. Mi mamá lo acompañó muchísimo también al igual que mis hijos. El amor de la familia lo ayudó tremendamente.

   —¿Le gustaría que sus padres se casen nuevamente?

   Me hubiese encantado que mis padres terminen su vida juntos, pero fue una versión que no sé de dónde salió, no fue verdad. Mi padre estaba en un momento muy malo de salud, así que me pareció horrible que se haya dicho eso, sobre todo, por las especulaciones que supone. Fue feo porque nuestra vida no pasa por ahí, pasa por el ejemplo que dio mi madre de cuidar a un hombre a pesar de todo lo que ha pasado que es de público conocimiento, de cuidarlo y asistirlo en ese momento tan difícil de salud, por ahí va la cosa. 

   —¿Qué relación la une con Alberto Fernández?

   Tengo muchísimo respeto por todas las figuras presidenciales, tanto por Alberto Fernández, Cristina (Fernández), Mauricio (Macri), por todos los que llegaron y llegarán a ser presidentes. No cualquier llega a ese lugar. Me genera un respeto supremo. Más allá de eso, le tengo un cariño personal al presidente porque siempre tuvo detalles hacia nuestra familia. Por ejemplo, el tema del busto de mi padre, si bien le corresponde tenerlo en la Casa de Gobierno, pasaron muchos presidentes y nunca estuvo el busto. Alberto se preocupó y se comprometió a que iba a estar y lo hizo. El busto está pero todavía no se hizo el acto porque mi papá se enfermó, así que en cualquier momento se va a realizar. Alberto siempre es una persona súper correcta con nuestra familia y eso habla muy bien de él. Tengo un aprecio especial por él, más allá de no coincidir con un montón de cosas, como por ejemplo el aborto.

   —¿Qué posición tiene respecto al aborto?

 Soy una persona que va a luchar siempre por la vida y cuando hablamos de los derechos humanos, es inexorable que figura el derecho a la vida, a la cabeza de cualquier enumeración. Simplemente porque sin vida es imposible el ejercicio de ningún otro derecho. 

   —¿Cuál es hoy su relación con la política?

   Hoy no reniego de la política, podría aportar muchísimo y tengo un gran maestro al lado. Me decidí a entrar ahora en la política. Todos me dicen que es un momento complejo, con muchos problemas, y creo que uno se tiene que involucrar cuando hay mucho por resolver. Quiero ayudar a la paz y a la reconciliación de todos los argentinos. Estamos pasando un momento de tanta pelea, rabia y bronca, que quiero poner en práctica lo que me enseñó mi padre, que es a respetar y a escuchar, con eso se llega muy lejos. Pueden criticar mucho a mi padre pero hay algo que es mérito suyo, haber pacificado nuestro país y nuestra  Argentina. Tenemos que volver a la paz y no al odio o al rencor. Por otro lado, es cierto que los cargos no se heredan, lo que sí se hereda es el compromiso de haber visto a mi padre trabajar tanto por el país. Eso sí se hereda y con pasión.

   —¿Sus hijos la motivaron a ser candidata?

   Quiero que mis hijos vuelvan a vivir en un país en paz y sigan eligiendo a la Argentina para su futuro.  

 

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Diego Esteves

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