sábado 25 de septiembre de 2021
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EMPRESAS Y POLíTICA | 11-09-2021 08:52

Diego Valenzuela, intendente sobre ruedas: "La moto es mi pasión"

El mandatario de 3 de febrero compartió cuál es su verdadero amor. Galería de fotos

Todo empezó por las motos: “Tenía 19 años y el sueño de ser periodista. La moto fue la manera de acercarme al equipo de Competencia en radio Continental. Era un equipazo y hoy son los que hacen las transmisiones de motociclismo y automovilismo. Hice motos, autos, deportes y periodismo en general y luego economía. Es mi pasión desde los 16 años la moto porque me gusta y me da libertad, así como una herramienta de trabajo”, explica Diego Valenzuela (51), en medio a una recorrida de gestión en su rol de intendente del municipio de 3 de Febrero. Aquella pasión juvenil había cesado luego de casarse con la senadora provincial Daniela Reich (45) y tener a sus dos hijos, Lucio (19) y Lola (17), cuando vendió el summum de cualquier motociclista: una Harley Davidson. Tras asumir la intendencia en 2015, sintió que era momento de volver a su vieja pasión y se compró una Zanella Ceccato, una moto de estilo vintage de 150 centímetros cúbicos aprovechando que la fábrica madre se encuentra en 3 de Febrero. Desde entonces, la moto lo ayuda a optimizar su agenda y a lograr una mayor cercanía con los vecinos, además de realizar escapadas de fin de semana con su mujer, quien resultó tan “tuerca” como él. 

DIEGO VALENZUELA: INTENDENTE SOBRE RUEDAS
Diego Valenzuela y Daniela Reich

   —¿Cuál fue su primera moto?

   Una Honda Dax, típica de esa época. Para mi era un caño y hoy la veo chiquita y no lo puedo creer. Vivía en Santos Lugares y me iba para todos lados. Le tengo un cariño y recuerdo bárbaros. 

   —¿Cuántas motos tuvo?

   Habré tenido cinco en toda mi vida. El momento más importante fue cuando me compré una Harley Davidson 883 usada y la tuneé. Es la Harley más chiquita pero me saqué el gusto de tener un clásico de lo que es la cultura motociclistica. 

DIEGO VALENZUELA: INTENDENTE SOBRE RUEDAS
Diego Valenzuela, intendente sobre ruedas. 

   —¿Con qué momento de su vida coincidió?

   Me acompañó desde joven hasta que encaminé a la familia. Fui papá de Lucio y de Lola y hay que dedicarle tiempo al trabajo y a la familia. Durante muchos años tuve la moto parada en el living. Hasta que un día me decidí y la vendí. Viví un duelo. Además porque sé todo el laburo que hay detrás de una moto, talleres que viven de eso, es un universo. La moto es pasión pero también es un laburo. Hay una industria y una pasión. Es distinto a cualquier otro medio de transporte, por el viento, por la libertad que te da, por poder parar en cualquier lado, eso es especial.

   —De hecho, volvió al primer amor al comprar una Zanella Ceccatto que se produce en 3 de Febrero…

   Sí, una vez siendo intendente, al comienzo de mi gestión, visité la fábrica de un emprendimiento de dos inmigrantes italianos. Me apasionan esas historias por mi formación como historiador. Ellos crearon una fábrica de        renombre mundial. Y me acerqué a la fábrica y compré una Ceccatto, una moto estilo vintage de 150 centímetros cúbicos. La uso para despuntar el vicio y también para visitar obras y trabajar. 

   —Se aventura en la ruta con una moto que es más bien urbana…

   Sí, no demasiado lejos, pero en un radio de 60 kilómetros. Estamos en el conurbano y tenemos muchas cosas cerca. Me gusta la salida del día. a veces la hago sólo y otras tantas con Dani, mi mujer, que me acompaña. El conurbano tiene esa riqueza. Siempre vas a tener una parrillita, un almacén de campo cercano, vas a Luján a ver la Basílica y al Cabildo, que está en excelente estado y donde grabé muchos programas pero no deja de encantarme. También me aventuro por Tomás Jofré o Carlos Keen. Es juntar la moto, la cultura, lo local, las historias de emprendedores y de tantos que han heredado un legado y lo mantienen vivo. 

DIEGO VALENZUELA: INTENDENTE SOBRE RUEDAS
Diego Valenzuela, apasionado de las motos. 

   —Por lo visto, el periodista e historiador siguen vigentes a pesar de su rol de intendente....

   Siempre digo que periodista sigo siendo, aunque esté en suspenso el ejercicio del periodismo. Sigo leyendo, escribiendo, volví a ser columnista de un programa de televisión en TN con Daniel Balmaceda, “Historias Ricas”, que tiene que ver con el mundo gastronómico de la historia, cómo podés narrar la historia de un pueblo a través de la comida. La moto me permite desarrollar esas pasiones. 

   —¿Le gusta la gastronomía?

   Me gusta comer y me parece que la comida es la expresión de un pueblo. Si uno mira la comida puede entender una sociedad. Pasa con la carne en Argentina. Me interesa desde el paladar y desde el historiador. El asado es un ícono de       Argentina y termina siendo una medida del bienestar de la gente. Si te alcanza o no te alcanza para comprar un kilo de asado, si hay o no cepo a la exportación de carne en un país que debe ser exportador y eso está frenado y, sin embargo, el precio sigue subiendo. Ahí hay un dilema de política pública, y el propio asado se ha convertido en un debate de política pública por lo que significa para los argentinos.

   —¿Cómo lee el escenario electoral a días de las elecciones?

   El escenario político invita a expresar con el voto lo que cada uno siente respecto al momento del país o de cada provincia. En 2019, la gente votó un cambio por una sensación de incomodidad con la economía y hoy no estamos mejor, estamos peor, más allá de la pandemia. Perdimos poder adquisitivo. También preocupan la educación y la inseguridad. Me preocupa este segundo año de virtualidad, que tiene efectos muy nocivos en el aprendizaje y también en las cuestiones vinculadas al progreso de los chicos. Frente a eso, la elección es una manera de expresar lo que cada uno siente. Hoy me toca ser un intendente de Juntos, aprender de los errores y tratar de ser alternativa ahora y para el 2023, pero siempre buscando el cierre de la grieta. Hay que buscar acuerdos sobre temas centrales como la cultura del trabajo en lugar de los planes, la educación de calidad y la seguridad. La salud también es muy importante y más en una pandemia. 

   —¿Qué balance hace de los seis años de gestión?

   Valió la pena desde el punto de vista vocacional y también porque logramos muchos cambios, pese a que hay cosas que faltan como todo en la vida. No se puede hacer todo en la vida y menos en un municipio donde gobernaba un barón del conurbano. Hay cosas que faltan como fomentar la cultura del trabajo y reducir los planes, y la seguridad que es el tema número uno que no depende del municipio sino que es una responsabilidad provincial aunque debemos colaborar. Así que estoy feliz y miro el futuro con optimismo. Hay un debate de cierta desesperanza con chicos que miran a Ezeiza, y quiero contribuir a que eso cambie y generar esperanza, volver a la Argentina del estudio y del progreso, y que sea para todos y no una cuestión de un sector social sólo. 

   —¿Cómo imagina su vida pos 2023?

   Primero es llegar al 2023 con mejoras en el municipio. Tengo una vida muy rica en lo profesional y en lo personal por fuera de la política. Yo elijo la política, creo que es un espacio de transformación positiva y la limpiamos desde adentro participando, pero no estoy atado a nadie. Me siento más un ciudadano en la política que un político. Lo que viene después del 2023, veremos qué será, la vocación está intacta y me gustaría que nuestro proyecto continúe de alguna manera y no sea dependiente de mi persona. Tengo ganas e ideas de contribuir en la provincia que viene. Conozco a la gente, tengo experiencia en la gestión y en la comunicación que hoy es importante, desde ese lugar quiero ayudar a recuperar la provincia en 2023 y ser protagonista de esa etapa. Quiero que se deje de buscar a la provincia sólo para el voto y después caiga en el abandono. Quiero que sea el gran motor de crecimiento de la Argentina. Es mi misión además de la familia y ver a Independiente campeón, y tener una moto de mayor cilindrada para hacer un viaje más lejos.

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