jueves 13 de agosto de 2020
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ESPECTáCULOS | 09-07-2020 20:50

Charly San Martín abre su casa y presenta a su marido

Quien todos los sábados hace bailar a nuestros seguidores de Instagram, fue coach de Juliana Awada, Nicole y Pampita. Hoy, se va a vivir a Paraguay con su marido, Jorge Noval, Cónsul de España en el país. Galería de fotos

El celular le anuncia con un sonido estridente que acaba de entrar un mensaje. Lo toma, pone su contraseña y se lo acerca al oído para escuchar el audio que su madre acaba de enviarle. “Sos la persona más resiliente que conozco. Desde chiquito pudiste sacar siempre el diamante más brillante”, y su pecho se infla de orgullo, mientras intenta retener las lágrimas que comienzan a brotar.Según la Real Academia Española (RAE), la resiliencia es “la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”, y eso es algo que a él le sobra y mucho. De chico padeció poliartritis reumatoidea infantil, lo que le impedía moverse y lo sentenciaba a un futuro sedentario, pero él, sin miedo a nada ni a nadie, se paró frente a la vida con la sonrisa que lo caracteriza y le demostró que no había motivo suficiente para detenerlo y que si se lo proponía podía lograr grandes cosas. Comenzó patín y a los dos años fue campeón nacional, en el 2008 dejó su ciudad natal (Punta del Este – Uruguay) y viajó a la Argentina, para participar en “Patinando por un Sueño” como partenaire de Dallys Ferreira (35), dio clases de baile en todos lados hasta llegar al exclusivo “Racket Club”, fue el coach de celebridades y figuras como Carolina “Pampita” Ardohain, Nicole Neumann, Claudia Villafañe, Giannina Maradona y la ex primera dama, Juliana Awada. Hoy, Charly San Martín (41) está dónde siempre quiso estar y es quién siempre quiso ser, aunque, como él bien dice, todavía está surfeando la ola que sube y que, espera, no tenga techo.

“Todo este camino lo inicié de forma paulatina. Fue con tanto, tanto cuidado que no tuve miedo. Necesitaba demostrarle, no sé si a los médicos o a mi familia o a la vida misma, que yo lo podía hacer. Que no importaban las barreras que me pusieran adelante que lo iba a hacer igual. Es como la ley de atracción. Recuerdo que en su momento, cuando le planteé a Irma, mi doctora, mi decisión de arrancar hacer patinaje, me dijo: ‘Si querés patinar, patiná. Pero te vas a romper todo’. Y yo le dije: ‘¡Bueno! Me romperé todo, pero lo voy a hacer’. Y lo hice y no me rompí nada”, dice.

     Para Charly, el camino no fue fácil. Hubo obstáculo que evadir y piedras inesperadas que lo hicieron replantearse mil y una vez cómo llegar a la meta. Hoy, es reconocido en lo que hace y se enorgullece del mote que revista CARAS le puso en su primera nota, allá por junio de 2016. “Siempre dije que revista CARAS me tituló como ‘El coach de las celebridades’ en su momento, y ahora la gente me dice ‘El coach de la cuarentena’. También me dicen ‘El Robin Hood de la cuarentena’ porque, para que la gente tenga la clase gratis, le cobro a las empresas por la publicidad. El mote del ‘coach de las celebridades’ me sirvió un montón, pero hoy la gente me adoptó como su propio coach, el que entra en tu casa y es parte de la familia”, agrega.

      Este “coach de la cuarentena” hace bailar a millones de personas semana tras semana con sus clases en VIVO desde un cuarto de huéspedes de 3X2, que reacondicionó hasta transformar en su propio estudio de baile en casa. “Cuando arrancó todo, que se suponían que eran 15 días, corría una mesa del living y un sillón y hacía las clases ahí. Cuando la situación comenzó a extenderse me mudé a esta habitación y empecé a dar las clases ahí, con el fondo de una cortina blanca. Un día me llamó Nico Stoessel, que es el que puso las luces y las pantallas, y me ofreció todo esto que tengo a mi alrededor y que transformó una habitación en un pseudo boliche”, explica entre risas.

     Confinado en el departamento que comparte con su marido, el cónsul español, Jorge Noval (49), y su perrita Lola (8), Charly se prepara para la mudanza que lo espera a fines de julio a Asunción del Paraguay, dónde su esposo se convertirá en el segundo en la Embajada y dónde permanecerán por los próximos cuatro años. 

     Como todo en su vida, el gran amor también se lo debe al baile. “La prima política de él, alumna mía de ‘Remeros’, durante seis meses me estuvo persiguiendo con que tenía que conocer a su primo y a él le decía que tenía que conocer a su profe de baile. La idea de que fuera diplomático mucho no me copaba y a él le pasaba lo mismo conmigo. Un día, finalmente, los dos le dijimos que estaba bien y arreglamos para ir a comer con ella, su marido, Jorge y yo. Tenía tan poca fe en esto que le había dicho a mi mejor amiga que me iba a cenar con una familia amiga y que ni bien terminaba iba a su casa así salíamos a tomar algo. Fui a la cena y nunca más nos separamos. Del restaurante nos fuimos directo para el departamento de él y mi amiga esperando para ir a tomar algo y nunca aparecí (Risas), revela

     La boda planeada era muy distinta a la que finalmente tuvieron, pero eso no les impidió celebrar el amor que los une. “Nos íbamos a casar el 24 de abril, pero con todo esto tuvimos que cancelar. Para que yo pudiera entrar a Paraguay, debía tener mi pasaporte diplomático y la única manera de obtenerlo era casándonos, entonces nos casamos el 29 de mayo ante la Ley española, que reconoce el matrimonio igualitario. A la boda solo fueron el Juez y los testigos de cada uno. Por parte mía fueron: Isabel Franco, Carina ‘Tati’ Stafuza, quien hizo los muñequitos que decoraron la torta y hoy los tenemos en casa en un lugar especial, y Hebe Iraborda. Y por parte de él: Betty Suárez, que es su tía; Jimena González Cono, la prima que nos presentó, y su esposo Leonardo Ferro. Cabe aclarar que fue una excepción por la situación particular en la que estamos”, explica.

     De Kiev (Ucrania) pasando por Ángola, Venezuela y España, Jorge llegó a la Argentina como un destino más, del que se va casado y con un proyecto de seguir de a dos en todos los destinos que le toquen de aquí a futuro. Con un nudo en la garganta, Charly prepara su despedida, aunque sabe que siempre estará cerca de sus alumnas gracias a “CharlyDance”, la plataforma que creo para poder dar clases desde cualquier parte del mundo y en la que se puede sumar cualquiera que quiera bailar.

“Yo llegué a la Argentina, literalmente, con una mano adelante y una mano atrás; y gracias a la gente, los medios de prensa y los famosos que confiaron en mí, hoy soy quien quería ser cuando llegué. Y, cuando por fin logré ser quien quiero ser, con el reconocimiento y el cariño de la gente, de los medios y de los famosos, es como ‘bomba de humo’. Me voy porque yo quiero irme pero no voy a negar que lo hago con mucho dolor por todo lo que este país me dio. Cuando conocí a Jorge supe que no quería separarme nunca más de él. Antes de pedirle casamiento tuve que poner en la balanza todo lo que trabajé durante estos años para ser lo que hoy soy o irme a vivir esta aventura con la persona que amo. Estuve un tiempo viendo para qué lado se inclinaba la balanza y dije: ‘Si no lo intento no sé lo que va a pasar. Prefiero intentarlo y si falla, falla. Me vuelvo a Argentina y sigo trabajando’. Prefiero tirarme a la pileta siempre e intentarlo que estar toda la vida pensando: ‘Qué hubiera pasado si…’”, concluye, seguro de que el amor triunfo y que nada va a estar mal siempre que tenga música y a sus queridos alumnos del otro lado de la pantalla para bailar una vez más.

 

Prod Sol MIranda

 

 

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Delfina Ortega Nodar

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