La princesa Amalia de los Países Bajos está consolidando su rol como futura reina. Con a penas 21 años, la joven comenzó a destacar con una serie de apariciones y decisiones que marcaron su crecimiento institucional y personal.
La heredera al trono neerlandés viene demostrando seguridad y compromiso con su país, algo que quedó reflejado en momentos clave de su vida reciente. Uno de los hitos más importantes en su camino al trono fue su debut en el Día del Príncipe, cuando descendió de la carroza de cristal con un elegante traje de gala y una impresionante tiara adornada con esmeraldas del siglo XIX.
Este evento, que simboliza el inicio del año parlamentario en los Países Bajos, la mostró por primera vez en un papel institucional de gran relevancia. A partir de ese momento, su presencia en la agenda oficial ha crecido notablemente.
La princesa Amalia y su compromiso con sus deberes como futura monarca
La princesa Amalia se ha comprometido con su rol institucional, especialmente apoyando causas que le generan gran interés. Su compromiso con el medio ambiente, por ejemplo, quedó en evidencia durante su primera gira oficial en el Caribe, donde acompañó a sus padres, el rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima. En esa visita, la joven heredera mostró gran cercanía con la gente y participó en la liberación de tortugas en Curazao, un gesto que resaltó su interés por la conservación del ecosistema marino.
A diferencia de otras figuras de la realeza que suelen mantener una distancia protocolar con el pueblo, Amalia se mantiene cercana a los ciudadanos y en los eventos a los que asiste se la ve relacionarse de manera espontánea y muy amorosa.
La preparación de Amalia para la llegada al trono
Tras haberse graduado con honores en la escuela secundaria, se inscribió en la Universidad de Ámsterdam para estudiar Política, Psicología, Derecho y Economía. Pero su experiencia universitaria se vio truncada cuando debió abandonar su departamento debido a amenazas contra su seguridad. En un testimonio conmovedor, la princesa expresó cuánto extraña la vida normal de una estudiante, incluyendo actividades cotidianas como caminar libremente por la ciudad o ir de compras.
En su camino de preparación para el trono, Amalia también ha participado en actividades militares, realizando un vuelo de entrenamiento en un F-16, manejando un tanque y explorando un submarino. Además, se convirtió en miembro del Consejo de Estado, el órgano asesor más importante del gobierno neerlandés, en el que ofreció su primer discurso público.
Un gesto que destacó su madurez y sentido de responsabilidad fue la renuncia a su dote como heredera, que ascendía a 30 mil euros mensuales. En una carta dirigida al primer ministro, explicó que no recibiría este dinero hasta finalizar sus estudios y que, mientras no tuviera gastos elevados asociados a su posición, también devolvería la asignación destinada a cubrir costos de personal y material.
Con cada paso, la princesa Amalia demuestra que está preparada para asumir las responsabilidades que implica su posición y que, cuando llegue el momento, gobernará con una combinación de tradición y modernidad, acercándose a su pueblo con una visión renovada de la monarquía.
VO

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