miércoles 21 de octubre de 2020
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SALUD | 28-04-2020 18:20

Guillermo Vilas sufre deterioro cognitivo y síntomas coinciden con Alzheimer

El deportista, de 67 años, se encuentra en Mónaco, acompañado por sus familiares, según se informó.

Días atrás trascendió que el tenista Guillermo Vilas transita un cuadro de deterioro cognitivo y se presume que podría presentar la enfermedad de Alzheimer. El deportista, de 67 años, se encuentra en Mónaco, acompañado por sus familiares, según se informó.

Consultado por Caras Salud, el doctor Alejandro Andersson, médico neurólogo y director del Instituto de Neurología de Buenos Aires (INBA) indicó a Caras Salud que “algunos olvidos pueden ser parte normal del envejecimiento; sin embargo muchas personas tienen más problemas de memoria que otras de idéntica edad y a esto le llamamos deterioro cognitivo”.

En sus etapas iniciales se conoce a este problema como “deterioro cognitivo leve” y, en esa fase las personas están orientadas en tiempo y espacio y  realizan sus actividades habituales, pero empiezan a perder objetos, se olvidan de algún compromiso e incluso pueden no “encontrar” la palabra adecuada para una conversación.

“El deterioro es progresivo y en general comienza con un problema de la memoria, sobre todo con la memoria de procesos recientes, porque se pierde la capacidad de archivar datos. Entonces una persona puede tener recuerdos de su niñez, pero tal vez olvidarse lo que desayunó esa mañana. Después pueden comprometerse otras funciones intelectuales, como por ejemplo habilidades para la matemática, los idiomas, o mismo el deporte”, remarcó el neurólogo y completó que también “se compromete la inteligencia ejecutiva, que implica planear”.

Cuando ya se ven afectadas distintas habilidades intelectuales, al deterioro cognitivo se lo llama “demencia” y, las dos terceras partes de ellas corresponden al Alzheimer, “una enfermedad degenerativa, donde las neuronas se van muriendo porque se deposita entre ellas una sustancia que se llama beta-amiloide y porque dentro de ellas se destruye el esqueleto que las mantiene armadas, con sus prolongaciones que son los axones y las dendritas, entonces pierden por completo su función”, remarcó el especialista.

Pero aclaró que no todas las demencias son por Alzheimer. “Los factores de riesgo vascular descriptos por cardiólogos –como el colesterol alto, la hipertensión y la diabetes- son los mismos que desgastan las arterias del cerebro y cuando estas se tapan o se rompen, se producen ACVs a veces pequeños y sin síntomas. Si son muchos, el cerebro se llena de cicatrices y es ahí cuando puede producirse una demencia multiinfarto”, remarcó.

¿Pero cómo se diagnostica el Alzheimer? Andersson remarcó que cuando las personas consultan por demencia, el médico pide realizar una resonancia magnética y después se les hace a los pacientes una batería de test que componen la evaluación neurocognitiva, con la cual se ve cómo está la memoria de corto y largo plazo, así como también la visual, la verbal y la  auditiva.

“También se indican  análisis de sangre donde se ve si tienen bien los niveles de complejo B6 , B12, ácido fólico en sangre, si le funciona bien la glándula tiroides, con el fin de llegar a la causa del deterioro cognitivo, que en la mayoría de los casos corresponden al Alzheimer.

A la vez, agregó que esta enfermedad es edad-dependiente y que “si bien hay casos pasados los 40 y 50, no son tan frecuentes”. Pero “por arriba de los 65 años, el 10% de la población sufre algún grado de enfermedad de Alzheimer”.

En ciertos grupos de pacientes –por lo general quienes presentan esta enfermedad a edades más tempranas y a pesar de tener un estilo de vida saludable – la predisposición genética es fuerte, mientras que en otros grupos puede que esta predisposición sea menor pero inciden más otros factores relacionados con el estilo de vida. “El cerebro empieza a fallar cuando existe una predisposición al Alzheimer pero además se presentan fallas circulatorias. Si se juntan ambas, el deterioro cognitivo es incuestionable”, remarcó el experto.

Por ello, el experto recomendó tips para cuidar el cerebro: controlar la presión arterial, el colesterol, el nivel de azúcar en sangre, llevar una dieta saludable, no fumar y llevar una rutina tanto física como intelectual, social y manual. “Quitar factores de riesgo y llevar estas rutinas son fundamentales para el tratamiento del Alzheimer. Y si bien esta enfermedad no tiene cura, existen medicamentos que estimulan las neuronas de los circuitos de la memoria y que manejan también la capacidad de prestar atención. Hay protocolos en desarrollo para evitar que la beta-amiloide se acumule en el cerebro, pero aún estamos esperando los resultados”, remarcó el médico.

Por último Andersson remarcó  que no hay que demorar la consulta con el especialista cuando  se perciben cambios de la memoria que dificultan la vida cotidiana, cuesta planificar o resolver problemas, hay dificultad para realizar tareas habituales, o bien si el paciente tiene desorientación espacial, problemas para usar las palabras o alteraciones en el juicio y en la conducta.

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