lunes 10 de agosto de 2020
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ACTUALIDAD | 16-07-2020 12:40

Mau y Ricky Montaner en Miami con Sara y Stefi

"Ellas potencian nuestra creatividad", aseguran los hermanos e hijos de Ricardo Montaner. Galería de fotos

Su vigor creativo no se toma licencias. “Nunca habíamos tenido la posibilidad de estar tanto tiempo dedicados a algo sin distracciones. Y lo del aislamiento nos ha ayudado muchísimo porque siempre estábamos de gira o escribiendo el próximo éxito”, coincide, Zoom de por medio, el dúo venezolano integrado por los hermanos Ricardo “Ricky” (29) y Mauricio “Mau” Montaner (26) a quienes les tomó menos de una semana acondicionar la “casa-estudio” de Miami donde “después de equipar las habitaciones para dormir en colchones inflables y el cuarto principal para grabar” dieron forma a su nuevo álbum. “Nos dimos la libertad de escribir 30 canciones y ha sido muy chévere. Al principio de la cuarentena casi que se sentía que esto iba a ser unas vacaciones de un par de semanas entonces era más bien disfrutar el momento para estar en familia. Pero cuando empezamos a darnos cuenta, definitivamente entramos a un mood creativo de cabeza. Hoy estamos arrancando con los videos y saliendo a mezclar el disco”, anticipa la dupla detrás de grandes éxitos latinos como “Me Enamora”, reciente single que vio la luz durante la cuarentena. “Como artistas consideramos que en estos momentos que a todo el mundo le está afectando de una manera distinta la pandemia somos los más afortunados del Planeta.  Y que Dios nos ha regalado la bendición de poder comunicar historias de amor a la gente que quiera escucharlas. Porque no solo es lo que nos apasiona sino también es una manera de impactar en sus vidas y musicalizar su día a día”, asumen los autores de “Vente Pa’ca” (Ricky Martin) y “Sin Pijama” (Becky G, Natti Natasha) cuyo debut oficial en un escenario se remonta el mítico Gran Rex como teloneros de los Teen Angels. 

Dichosos de continuar sembrando hits pese al tsunami mundial que aplazó su prometedora gira por       Latinoamérica incluyendo su primer Luna Park en Buenos Aires, los talentosos hijos de Ricardo Montaner (62) van un paso a la vez. “Este mes ya habríamos tocado en México y en Perú. Pero la prioridad número uno es la salud y aunque nos estamos muriendo por cantar y reprogramar esas fechas, sentimos que todos como humanidad tenemos que enfocarnos en la salud y en que todo esté mejor. El Luna Park es un lugar que nos emociona y nos duele que se tenga que aplazar un poquitico más aunque todavía no hemos anunciado nada porque tenemos la fe que si Dios quiere todo va a estar bien. Igual estamos tomando medidas para asegurarnos que toda la gente que iba a ir tenga su entrada para cuando se reprograme”, añaden quienes en sintonía con sus parejas, la diseñadora colombiana Sara Escobar y la actriz argentina Stefanía                   Roitman, destacan que la convivencia atravesada por la pandemia “nos ha hecho a todos muchísimo más fuertes y pasarlo juntos ha sido realmente una bendición”.

¿El confinamiento potencia aún más un ida y vuelta creativo con sus parejas?

Ricky Montaner: —Bueno sí, se potencia porque estamos siempre en situación creativa aunque tenemos días donde capaz no estaba fluyendo y nos quedábamos en la piscina y no escribíamos. Pero definitivamente ellas son fuente de inspiración para nosotros. Y si es una canción triste es ponerse uno también en situación de ver cuál sería la situación si algo triste sucediera. La verdad es que uno se da cuenta con el tiempo que no está en el trabajo de hacer canciones para contarle nuestra vida a la gente sino más bien contarles la suya. Y buscamos la manera de que sientan que les estamos hablando directamente a ellos o a un momento de sus vidas. 

¿Cuánto les significa el                  feedback de ellas al momento de seleccionar las canciones que formarán parte del álbum?

RM: — En realidad casi que su opinión es más importante que la nuestra porque nosotros estamos tan metidos y lo vemos tan de cerquita, es como ver un cuadro y tener la cara pegada y te enfocas en una partecita. Y si es de una cara ves una nariz y podrías pensar que el cuadro es de una nariz y de repente te alejas y ves que es una cara. Nosotros estamos tan pendientes dibujando narices y bocas que ellas pueden venir a dar una opinión un poco más general y        decir: ‘Esto me encanta, esto no tanto’ y enterarnos cuáles son las canciones que más están conectando.

¿Les costó acomodarse a los tiempos de la tecnología para seguir componiendo juntos?

RM: — Al principio, que Mau estaba en lo de mis papás y yo en mi depto, a él le costaba mucho apartarse para poder escribir y yo estaba sufriendo un poquito de que escribiéramos por Facetime.  Ahí tomamos la decisión de mudarnos a la casa-estudio y agarramos 4, 5 días para limpiar todo y equiparlo. 

Los vínculos de amor son recurrentes en sus letras. ¿Se consideran parecidos en la forma de concebir las relaciones? ¿Son igual de apasionados? 

MM: —Obvio estamos en distintas etapas de nuestras relaciones. Yo llevo 2 años casado con Sara y Ricky hace un par de meses de novio con Stef. Entonces lo más bonito es ver que los dos nos tomamos muy enserio las etapas en las que estamos sin necesidad de apurarnos ni de parecerse al otro. Yo amo que Ricky y Stef viven su noviazgo como si fuera único y que jamás ha existido en el mundo. Y que no tienen ningún apuro en parecerse a mí o a Eva y a Cami solo porque estemos todos casados y ellos no. Al contrario, disfrutan ese momento que viven y lo hacen de la mejor manera. Yo creo que somos parecidos un poco por el ejemplo que tenemos en común de nuestros padres también.

¿Cuánto aprendieron o absorbieron de ese modelo? ¿No sienten que les quedó la vara muy alta?

MM: —Sin duda que dejaron la vara muy alta, tratamos de no pensar en eso mucho porque sino nos estresamos. (Risas) No solo como pareja, también dejaron la vara muy alta como padres. Entonces pensar en que uno algún día será padre, o madre en el caso de Sara, nos pone nerviosos imaginar no llegar a ser como mis papás o los de ella. Pero los tenemos a ellos para que nos guíen y nos enseñen. Y si la embarramos, ellos están ahí para ayudarnos.

¿Se aprenden cosas nuevas del otro durante el confinamiento más allá de los años juntos? 

MM: —Siempre se aprenden mil cosas nuevas y esta cuarentena ha ayudado a eso. Amo poder seguir descubriendo cosas de mi esposa que gracias a Dios son todas buenas, las mías no necesariamente. Siento que siempre ha sido una líder extraordinaria pero en estos meses ha podido profundizar en ese liderazgo. Como creativa, como diseñadora y ahora formando un equipo extraordinario de gente que ella va encontrando que agregan muchísimo a lo que es ella, no solo como diseñadora sino como persona. Algo que amo de ella y rescato es que es capaz no solo de liderar bien sino sacar lo mejor de la gente.

Sara Escobar: — La situación puntual que identifico en Mau en estos meses de aislamiento es que al salirnos de lo que era nuestra rutina que era andar de viaje y de gira, pude verlo crecer en todo lo que lo apasiona más allá de la música, en proyectos nuevos, una faceta de Mau que es dedicado todos los días por trabajar en sueños que van a ser muy grandes y verlo descubrirse en ese sentido.

¿Se han llevado sorpresas también?

MM: —Sin duda, mi esposa me ha engañado un poco con las tareas de la casa porque cuando nos casamos ella me había dicho que la tarea del dish washing (lavar los platos) era la mía y la de ella hacer la cama.

SE: — ¡Y ya no me gusta hacer la cama! Descubrí en esta cuarentena que soy una nueva persona que prefiere hacer la cama juntos. Yo también lavo los platos muchas veces. Pero la incursión de Mau en la cocina en esta cuarentena fue uno de los mejores descubrimientos. Yo creo que si no hubiera sido por la cuarentena, hubiera seguido creyendo que yo era entre comillas la que sabía cocinar. Tiene un talento extraordinario y con Camilo (Echeverry) aprendió a hacer un curry delicioso, además de unas parrillas espectaculares.

¿Los cortocircuitos también cobran otra dimensión?

RM: —No, la verdad es que uno cuando está 24 horas del día encerrado con alguien por 3 o 4 meses puede llegar a haber momentos donde uno dice: ‘Tú sabes no me gusta que dejes la toalla en el piso’ , ese tipo de cosas. Pero la verdad es que esto nos ha hecho a todos muchísimo más fuertes y ha sido una bendición realmente.

¿Le sorprende la facilidad con la que sortea su primera convivencia con Stefi?

RM: —No, la verdad es que no nos sorprende. Mucha gente decía que iba a ser como una prueba de fuego y “si sobreviven esta vaina….”. Pero para nosotros, cuando iban a ser solamente dos semanas, dijimos no hay manera que no la pasemos juntos. Definitivamente pasarla separados hubiera sido mil veces peor. 

Stefi Roitman: —Yo creo que es por una cuestión de que tenemos un montón de valores y principios en común hacen que la convivencia sea súper linda y aprendamos el uno del otro y a la vez nos sigamos conociendo día a día. Siento que esa honestidad con la que siempre nos vinculamos hizo que hoy en día sea una de las claves para llevarnos bien, para que todo lo que tenemos ganas de hablar lo hablemos libremente. La comunicación es muy importante, más cuando estás hace poco tiempo.

¿La llegada de Mao, su nueva mascota con Instagram propio, no alteró ese equilibrio?

 RM: —No, a ver… la alteró porque ahora uno no se para a la hora que le da la gana o se va de la casa y vuelve cuando sea. Pero aparte de eso ha traído full felicidad y creo que nos ha dado entre comillas otro proyecto en común del cual nos podemos encargar juntos.

SR: — Ahora que tenemos un cachorro eso te ayuda a ser más responsable. Así como se nos olvida a nosotros almorzar a veces por estar en nuestras cosas de trabajo, nos damos cuenta a las 5 de la tarde que no le hemos dado la segunda comida a Mao y nos ha tocado acostumbrarnos a  ser más responsables con eso también.

MM: —En mi caso lo alteró porque aquí tenemos un problemita. Ese problemita es que ahora que existe Mao ha hecho que mi esposa diga que nosotros también necesitamos nuestro perrito…

SE: —Yo no dije necesitar, yo dije queremos. Mira, todavía no hemos llegado a ningún acuerdo pero mi aliado más importante es Ricky porque Mau, mi esposo no el perro, todavía está un poquito cerrado.

MM: —Es que siento que no es el momento adecuado.

SE: —Claro pero Ricky dice que nos lo va a regalar ¿Y qué hacemos si nos lo regala? No nos vamos a quedar sin él, nos toca recibirlo en la familia ¿sabes?

MM: —No coments. (Risas) Aunque si de repente aparece un perro yo jamás podría dejarlo en la calle. 

SE: — Pero no le cuenten eso a Ricky que llega con un perro mañana….

-Hablando de Ricky, es hoy el único de los hermanos sin contraer matrimonio. ¿Formalizar es algo en lo que, a largo o a corto plazo, supone que debe suceder?

RM: —Sí, creo que es algo que debe suceder. Aunque lo que funciona para nosotros no es lo que necesariamente funciona para todo el mundo. Me parece que es algo muy hermoso y ha sido el ejemplo que nos han dado no solamente mis padres sino también los de Stef asi que sin duda uno tiende a seguir esos patrones porque es algo que inspira muchísimo.

SR: —Son ejemplos que gracias a Dios tuvimos y es algo que vendrá solo fluyendo o con el tiempo, como nosotros venimos hasta ahora.

¿La reciente boda de Evaluna con Camilo no los inspiró a soñar con una propia?

RM: —La boda de mi hermana y Cami fue algo hermoso que inspiró a muchas personas con ese amor bonito y claro que fuimos una de esas personas pero no nos mete presión en lo más mínimo, ni decimos que después de haber vivido eso nos queremos casar. Todo esto para nosotros entre comillas es nuevo y estamos aprendiendo mucho todavía pero presión cero.

¿Stefi encontró en la numerosa familia de su novio una contención para suplir la ausencia de la suya en Argentina?

SR: —Sí, claro que sí, una gran contención. Me siento contenida, rodeada de mucho amor de Ricky y toda la familia. No tengo más que palabras de agradecimiento por tenerlos a ellos en este momento tan difícil para todos. Creo que hicieron que una época tan difícil de crisis mundial a nivel social y todo sea un momento mucho más ameno, que extrañe menos a mi familia que siempre los extraño pero tenerlos al lado es una bendición.

Si bien cada cual tiene su departamento, la casa de sus padres es un punto de encuentro familiar. ¿La música continúa siendo un pilar que conecta a todos? 

MM: —Definitivamente la casa de nuestros padres es un punto de encuentro. Creo que la música pues aunque es nuestro trabajo al ser nuestra pasión hace que nosotros hablemos de música 24/7 pero aparte de eso creo que la comida siempre es algo por lo cual nuestra familia está demasiado apasionada. Entonces ayuda a que nosotros nos encontremos en la casa, los asados o capaz algún sábado o domingo cenar en familia algo tan simple como unas hamburguesas, aunque no tanto lo que es la comida sino el tiempo juntos lo que nos importa.

Prod Sol MIranda

FOTOS: Omar Cruz,

@omarcruzphoto, omarcruz.com

Agradecimientos: Armando Lozano manager, Makeup Fernanda Quero,

Pelo Joel Olivero Hair,

Sony Music Argentina.

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Sabrina Galante

Sabrina Galante

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