jueves 6 de agosto de 2020
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ACTUALIDAD | 30-07-2020 08:07

Poroto Cambiaso, con sólo 14 años superó a su padre Adolfito

El hijo de María Vázquez y del astro del polo hizo historia por ser el jugador más joven en ganar la copa de oro británica. Galería de fotos

Más que continuar, la leyenda nunca se detuvo ni dejó de generar episodios dignos de admiración. Y así como muchos se preguntan cuál será el techo del “inoxidable” Adolfo Cambiaso (45), también se tendrán que empezar a ocupar de su heredero, Poroto” Cambiaso (14) o Adolfo Cambiaso VII, tal el linaje familiar de un apellido que es sinónimo de polo en el mundo entero.

Los 31 años de diferencia no son argumento para impedir que padre e hijo se propongan escribir nuevas y superadoras historias, como la que rubricaron este fin de semana en las señoriales canchas del Cowdray Polo Club, en las afueras de Londres. La decisión de afrontrar por primera vez juntos la temporada británica fue sin dudas un desafío, y los resultados tenían todo su derecho a no ser aún prioritarios.

Pero donde haya un Cambiaso en el polo todo es posible, y ambas generaciones necesitaron de apenas dos torneos para que sus nombres sean cincelados en la copa del torneo del mundo más relevante fuera de lo que es la temporada argentina: la Gold Cup del British Open, un certamen que Cambiaso padre ganó ahora por octava vez. Pero su hijo ya lo superó en cuanto a la edad con la que lo obtuvo por primera vez, ya que “Adolfito” lo hizo con 16 en el año 1991.

   De todas maneras, los logros de los Cambiaso no sólo revitalizan las estadísticas, sino que gratifican el don de la transmisión generacional. Es cierto que “Poroto” nació con un caballo y un taco debajo de la almohada, pero también lo es que sin tanta dedicación y devoción por parte de sus padres nada de ésto sería real.

Estoy contento de haber logrado lo que se logró, sabiendo que tengo 45 y él 14. A ‘Poroto’ lo vi sorprendentemente muy bien, muy tranquilo, sobre todo a la mañana, y durante el partido muy confiado. Yo le robé el MVP (risas), me lo dieron a mí, al viejo, pero se lo merecía el pendejo. Seguimos transitando la temporada con mucho placer, con todas las dificultades que uno mentalmente tendrá y tiene, pero contentisimos. Arrancamos el torneo flojos, pero se terminó jugando bien y ganando. Lamentablemente no pudo jugar ‘Pelón(Stirling) la final y jugó otro amigo mío, Diego Cavanagh (36), asi que el triunfo es de los cinco”, le explicó a CARAS vía audio de WhatsApp el mejor polista del mundo, que admitió no ser todavía muy consciente de lo que había logrado: “Ganar semejante torneo con un hijo hoy por ahí no caigo, pero seguramente va a tener un precio elevadísimo en el tiempo”, confesó “Adolfito”.

   Para conquistar una copa que había ganado por úlima vez en el 2014 con el cuarteto de Dubai, Cambiaso y su clan –“Poroto”, Stirling, Cavanagh y el patrón francés Jean-Francois Decaux (61)– fueron de menor a mayor. El primer partido lo perdieron por diferencia de cuatro goles justamente con el rival de la final, Les Lions, y en la etapa clasificatoria siguieron un andar irregular con dos triunfos y una derrota más.

Pero Next Generation se mostró implacable en los tres partidos que tenía que ganar sí o sí para llegar a la gloria: cuartos de final contra los Scones de Nicolás Pieres (29); semifinales contra Park Place Vaara de Hilario Ulloa (34), y la final otra vez contra la joven formación de los hermanos Bartolomé (19) y Camilo Castagnola (17), sobrinos y primos respectivamente de los dos Adolfo.

Los chicos Castagnola son divinos, tienen una relación espectacular entre ellos y hay que acostumbrarse a que les va a tocar enfrentarse más de una vez, tanto acá como en el exterior, así es el polo. Vivimos prácticamentre al lado de ellos y se la pasan todo el día juntos, y se que allá también estaban todo el día juntitos sumando a ‘Juanzu’ (Zubiá), el novio de Mía (17)”, aporta desde Cañuelas María Vázquez (45), mujer, madre y sostén que esta vez debió quedarse en la Argentina ante las condiciones que impuso la pandemia.

   Orgullosa de sus dos varones, María los alienta a la distancia con la benjamina de la familia, Myla (9), ya que Mía viajó hace poquito y compartió con su padre y su hermano la alegría de la final ganada. Un “sueño cumplido” que encima ahora se potencia con el soporte ineludible de los resultados, y que hacen de la experiencia y la efectividad una ecuación perfecta. La inminente Copa de la Reina, un trofeo que ya recibiron hace dos años de manos de Isabel II (94), volverá a retar donde más les gusta a los hacedores de la leyenda.

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Carlos Cervetto

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