El desconocido trabajo solidario de Ginette Reynal en una casa para enfermos terminales: "Es más simple de lo que parece"
La actriz transita un camino de servicio donde dedica gran parte de su tiempo a la contención de personas en la etapa final de sus vidas.
La imagen pública de Ginette Reynal estuvo, durante décadas, ligada a las pasarelas y el mundo de la moda. Sin embargo, detrás de la figura mediática, existe un compromiso personal y silencioso que la conecta con una realidad profundamente humana. En una entrevista en el podcast Presente Perfecto, la exmodelo abrió las puertas de una faceta desconocida que hoy ocupa un lugar central en su día a día.
La actriz reflexionó sobre la importancia de la compañía en momentos cruciales y demostró que, lejos de los flashes, su vocación encuentra un propósito inmensamente gratificante. Esta nueva etapa de su vida personal refleja una búsqueda de sentido que trasciende la fama, permitiéndole conectar con la esencia más pura del ser humano.
Ginette Reynal
Lejos de la moda y la televisión, el trabajo desconocido de Ginette Reynal
Ginette Reynal trabaja activamente en el Hospice San Camilo, un espacio diseñado para albergar y brindar cuidados integrales a personas que transitan una enfermedad terminal. "Estos lugares funcionan como un hogar, donde los pacientes reciben la atención necesaria cuando sus familiares no pueden hacerse cargo por motivos laborales o por falta de medios para brindarles los cuidados adecuados en sus propios hogares", contó la exmodelo.
Y destaca que, aunque a simple vista este compromiso parezca complejo, la experiencia resulta mucho más sencilla y gratificante de lo que la sociedad imagina, pues implica un contacto directo con la vulnerabilidad compartida. "Yo no sé si todo el mundo pueda hacerlo", dijo, Nata Álvarez, la condutora del cinclo cuando la invitó a contar su historia,
"Es mucho más simple de lo que en realidad parece, uno tiene miedo de ver las cosas, pero yo trabajo en el Hospice San Camilo que es una casa que alberga personas al final de su camino", comentó Ginette.
Ginette Reynal en su faceta de modelo
El Hospice San Camilo, según explicó la exmodelo, es una red de sostén fundamental en momentos de vulnerabilidad extrema, donde el acompañamiento se vuelve el pilar principal de la asistencia. Allí, el objetivo trasciende el cuidado clínico tradicional para enfocarse en la calidad de vida y el bienestar emocional de cada persona que está partiendo. Esta labor, que muchas veces permanece invisible, requiere una entrega absoluta y una capacidad de escucha constante por parte de quienes ofrecen su tiempo como voluntarios para aliviar el proceso. Es, en esencia, una obra que humaniza el final de la vida y permite a los pacientes despedirse en un entorno de paz y comprensión, lejos de la soledad que a menudo acompaña a estas enfermedades.
Ginette Reynal junto a sus ex colegas y amigas: Tini De Bucourt y Teresa Garbesi.
El voluntariado de Ginette Reynal como pilar fundamental de la vida
La gestión de este tipo de instituciones representa un desafío continuo, dado que el funcionamiento del Hospice depende casi exclusivamente de la solidaridad y del esfuerzo mancomunado de sus integrantes. Ginette Reynal subraya el carácter del proyecto, señalando que la organización es una ONG que se sustenta, fundamentalmente, gracias a las donaciones y a los eventos que los propios colaboradores y voluntarios organizan periódicamente para generar los ingresos necesarios. "Es totalmente voluntario, es una ONG que no tiene forma de sustentarse más que por las donaciones, las personas hacen eventos, hacen cosas todo el tiempo para generar ingresos", explicó sobre la dinámica cotidiana del lugar.
Ginette Reynal en la obra Doradas de Jose María Muscari
Su participación en esta causa no se limita a una presencia esporádica, sino que implica una integración plena con el equipo de trabajo y con aquellos que necesitan apoyo constante. Ginette se siente profundamente conmovida por la calidad humana de quienes comparten este camino junto a ella, reconociendo el valor infinito de sus compañeras de voluntariado, a quienes admira profundamente. "Doy mi tiempo ahí con las voluntarias, les mando un beso a todas, tienen el corazón más generoso que conozco", aseguró con gratitud. Este relato permite ver a Ginette Reynal desde una perspectiva renovada, una mujer que elige dedicar sus días a transformar la realidad de otros, confirmando que, cuando se trata de servicio, la mayor recompensa es el tiempo compartido y la entrega desinteresada.
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