Natalia Oreiro (Redes)
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Natalia Oreiro se sinceró sobre la educación de su hijo: “Si le ponés sal a un plato antes de probarlo, es difícil que te guste otra cosa"

La actriz reveló como logra conseguir un equilibrio entre la formación y el día a día de su hijo, Atahualpa.

Natalia Oreiro compartió cómo organiza su vida entre proyectos artísticos y la crianza de su hijo, en un recorrido marcado por la búsqueda de equilibrio. Su relato muestra la manera en que combina la intensidad de los rodajes y homenajes con la construcción de hábitos cotidianos que acompañan el crecimiento de Atahualpa, en una etapa clave de su adolescencia. En ese proceso, la actriz se apoyó en decisiones familiares que buscaban sostener la espera y fomentar experiencias diversas.

Natalia Oreiro habló sobre su hijo, Atahualpa, y detalló aspectos de su educación

Natalia Oreiro se refirió a la forma en que transita la maternidad mientras sostiene una agenda profesional cargada de compromisos. Su mirada pone el foco en las decisiones familiares y en la importancia de ofrecer alternativas que permitan a su hijo disfrutar de distintas experiencias, más allá de la tecnología y de la exposición pública. En esa dinámica, la actriz encontró un modo de acompañar el crecimiento de Atahualpa con propuestas que fortalecen la paciencia y el gusto por actividades simples.

Natalia Oreiro

Durante una entrevista con Infobae, la modelo se refirió a su profesión y destacó que disfruta tanto de la exposición como de actividades simples, como la jardinería, y que siempre buscó escapar de los encasillamientos. En medio de esa vorágine, compartió cómo encaró la educación del hijo que tiene junto a Ricardo Mollo, quien ya es un adolescente. Entre los detalles que más sorprendieron, contó que el joven de 14 años no tenía ni usaba celular.

Para su cumpleaños, la familia había decidido regalarle un teléfono sin conexión, como una manera de acompañar el proceso sin apresurarlo. Natalia Oreiro explicó que el consenso con otras familias, dentro del colegio de su hijo, era clave para que los chicos no se sintieran aislados, y destacó que en el curso de su hijo varios compañeros seguían la misma dinámica, esperando hasta los 14 o 16 años para acceder a un teléfono inteligente. “En su curso son 38 compañeros, de los cuales entre 12 o 14 todavía están con esto de no tener hasta los 14”, agregó.

Natalia Oreiro y su hijo, Atahualpa

En la misma línea, la artista señaló que el desafío estaba en construir la espera y fomentar hábitos positivos. Para ella, no se trataba de un “porque no”, sino de explicar las razones y ofrecer alternativas. En su casa, eso implicaba acercar a Atahualpa a actividades como la carpintería, la herrería, el origami, el deporte y las visitas a librerías. Su objetivo era que pudiera disfrutar de experiencias diversas y que encontrara gusto en realidades más amplias.

Natalia Oreiro explicó cómo la construcción de hábitos acompaña su maternidad

En otro tramo de la entrevista, Natalia Oreiro insistió en que cada familia debe tomar sus propias decisiones, sobre todo con el tema del celular, pero que en su caso el camino elegido era el de acompañar con paciencia y herramientas. Además, subrayó que la clave estaba en dar opciones y en enseñar a valorar lo que se tiene. En ese sentido, remarcó que la educación no debe limitarse a prohibiciones, sino a generar espacios de disfrute y aprendizaje.

Natalia Oreiro y su hijo, Atahualpa

Por su parte, la actriz también habló sobre los desafíos contemporáneos que enfrentan los jóvenes, como la dificultad para autogestionarse ante la sobreexposición y la presión de la tecnología. Para ella, el rol de los padres es acompañar más allá de las consignas restrictivas, ofreciendo alternativas. En su reflexión, utilizó una metáfora para explicar la importancia de la espera y de la diversidad de experiencias: “Si le ponés sal a un plato antes de probarlo, es difícil que después te guste algo diferente”.

Con esa imagen, Natalia Oreiro buscó transmitir que cuando se adelantan procesos o se condicionan las elecciones, se limita la posibilidad de descubrir nuevas opciones. La modelo destacó que la educación de su hijo estaba atravesada por la búsqueda de equilibrio entre lo personal y lo colectivo. Reconoció que el acompañamiento de la escuela y de otras familias era fundamental para sostener la decisión de postergar el acceso a la tecnología, y que ese consenso ayudaba a que los chicos no se sintieran excluidos.

Natalia Oreiro

Natalia Oreiro dejó en claro que la educación de su hijo está marcada por decisiones pensadas para acompañar cada etapa con paciencia y alternativas que ampliaran su horizonte. Su manera de integrar proyectos profesionales con la vida familiar mostró un camino en el que las elecciones se sostienen en el consenso y en la construcción de hábitos positivos. Su mirada reflejó que el equilibrio entre lo artístico y lo cotidiano es parte de su forma de vivir y de educar.

VDV

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