lunes 17 de febrero de 2020
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ESPACIO NO EDITORIAL - CARAS LIKE | 24-01-2020 15:51

SGM: Infertilidad y Emociones

Una de cada seis parejas no logra el embarazo de manera natural. Hay situaciones que a nivel biológico dificultan la concepción. En esos casos debe recurrirse a técnicas de reproducción asistida y, sin duda, a una contención psicológica específica y especializada en estos temas. Galería de fotos

Dedicada a la Psicología perinatal y diplomada en Psicología de la Reproducción Asistida en SAMER, la Lic. Lorena Laserre (M.N: 30.583),  ha encontrado el motor para el nacimiento de SGM, un espacio dedicado por y para las mujeres y parejas que atraviesan los procesos de reproducción humana médicamente asistida.

Con una amplia experiencia hospitalaria y clínica individual y grupal, la Lic. Laserre asegura que “creemos que afrontar la búsqueda de un hijo debe ser acompañada del grupo terapéutico de pares o desde la consulta individual y de pareja. La mayoría de los abandonos de los tratamientos se dan luego del tercer intento negativo. El 78 % lo hace por estrés, y no por razones médicas. De ahí vemos la importancia de la contención de un grupo y de qué forma afrontar los estresores en la trayectoria de la búsqueda”.

¿Cuál es la función específica que desarrolla SGM durante los tratamientos de fertilidad?

SGM tiene como objetivo acompañar, orientar y contener a mujeres y parejas que atraviesan este angustiante momento en la vida que les toca transitar. Hay una serie de emociones que se experimentan durante el transito por los tratamientos de reproducción asistida.

Primero, aparece el duelo por no poder concebir de “manera natural”, y luego aparece la variable “tiempo”, el cual no es controlable por la mujer o pareja y pasa a ser manejada por los médicos y estudios diversos que se deben realizar, que llevan tiempo y espera, también existe la variable administrativa,  obras sociales,  prepagas, etc.

¿La incertidumbre también juega un papel importante en la psiquis de la pareja?

En la psicoterapia individual o grupal, la pregunta de  ¿podré  ser madre o padre?, podre tener un hijo?, tengo el deseo pero no puedo cumplirlo,  de la manera en que quisiera,  es decir,  dudas,  cuestionamientos,  falta de certeza y garantías,  deseos incumplidos,  deseos individuales o compartidos, frustración frente a la  pérdida,  no llegar a los Ideales fantaseado, serán cuestiones es necesarias para poder comenzar a trabajar la ansiedad,  los miedos, las angustias y las tristezas de la mujer que está en la búsqueda de la maternidad.

El Impacto emocional que se produce afecta a ambos miembros de la pareja de manera distinta pero con el mismo dolor.  Las experiencias más comunes son: ansiedad, angustia, desazón, dolor psíquico y físico, tristeza, aislamiento, frustración,  impotencia en algunos casos.

En el caso de la pareja es importante comprender que no responden de la misma forma ante estas situaciones,  los hombres se dice que en general actúan más que verbalizar, y las mujeres necesitan hablar del tema y compartirlo. Nunca responden igual, y no tendrían por qué hacerlo.

El hecho de poner el cuerpo, para la mujer puede ocasionar un gran estrés y del lado masculino no saber cómo acompañarla de la mejor manera posible,  puede ser un gran interrogante.  Por eso está indicado el acompañamiento terapéutico en un momento crucial como este.

¿De qué manera vivencia la pareja el hecho de no poder tener un hijo sin intervención médica?

Hay un impacto emocional inicial que se asemeja, según las estadísticas y bibliografía, a la noticia de un diagnostico por enfermedad terminal, para el paciente es vivido como si le dijeran que tiene un cáncer incurable o similar. No poder tener un hijo de manera “natural” o como se esperaba es vivenciado por el sujeto con una gran carga de angustia y desesperanza, sale del programa mental que esa persona tenía planeado para su vida.

Esto implica un quiebre,  hay un antes y un después.  Es lo que podría caracterizarse como “crisis vital", un momento dónde el sujeto debe implementar los recursos  que posee para afrontarla.  La ansiedad y el miedo de no poder lograr la maternidad/paternidad, por no haber certeza, genera una carga extra de expectativas,  vigilar el cuerpo,  interpretar síntomas,  incertidumbre, sensación de pérdida del control. También muchas veces la respuesta es el aislamiento de situaciones sociales y familiares.

¿Aparece la culpa?

En general en alguno de los miembros más que en otro, sobretodo si tiene algún diagnostico especifico. Pero recordemos que culpa y responsabilidad no son lo mismo. Ser responsable es Hacerse cargo de la elección de tener un hijo sola o con esta pareja y lo que eso implicará, ocuparse del tema y decidir en base a las posibilidades de cada uno en pos de formar esa familia deseada.

Otras parejas lo viven como un proyecto en común, y es la mejor manera de llevarlo ya que se considera a la pareja como una entidad en si misma que construye un objetivo en común y hace lo posible para lograrlo. 

En el caso de la espermo u ovo donación, muchas veces se produce una sensación de frustración y hasta vergüenza o dolor, por no poder aportar su parte genética al hijo que esta por venir. Es un tratamiento que se debe elegir habiendo  trabajado en terapia el duelo genético Y desanudando lo biológico del amor.  Que “no tenga mis ojos", no implicará que ese hijo me quiera más o menos. Hay que trabajar en la imagen narcisistica de uno mismo y la fantasía alrededor de ella.

¿Cómo trabaja la psicología en estos casos?

Se trabaja la fantasía que existe alrededor de los hijos como imagen ideal de uno mismo  o proyección de lo que uno es,  fue, o le gustaría ser, puramente narcisista. Y el amor desvinculado de la biología. Somos seres biológicos,  pero no animales,  es decir,  hemos perdido el instinto,  nos guiamos por deseos.

También el rol de los donantes y que lugar ocupan, es decir, ese donante aportará una célula para conformar un embrión, el entorno físico,  psicológico y familiar se lo darán sus padres. La identidad del hijo es fundamental, por lo que se trabaja también la comunicación al niño entre los 3 y 6 años de edad, donde comiencen a preguntar,  hay libros de cuento especiales para esto y muy lindos,  por cierto.

Lo importante es el deseo de tener este hijo, que será concebido por el amor y con responsabilidad de sus padres. Por eso recomendamos la terapia, para ir evaluando las decisiones y elecciones de ma/paternidad. Aparte de la terapia individual, la terapia grupal es de gran ayuda para estos momentos. Yo la recomiendo ya que permite compartir la carga emocional con pares, mujeres en la misma situación y eso aliviana el peso y permite considerar otros puntos de vista y relativizar los propios.

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