sábado 27 de noviembre de 2021
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CELEBRIDADES | 20-10-2021 15:53

Susana Giménez junto a Mercedes y Lucía: "Ellas son mi vida"

La diva fue reconocida en Uruguay como "Mujer ícono de América Latina". Galería de fotos

No fue una invitada más. Su presencia impactó, no solo por su testimonio, sino por ser reconocida por su trayectoria como la Mujer Icono de Latinoamérica. Susana Giménez fue parte de la celebración del sexto año consecutivo del 'América Business Forum' en el Convention Center de Punta del Este. Un evento que reunió a los líderes de América Latina: políticos – asistió el presidente de Uruguay Luis       Lacalle Pou, quien conversó con su fundador y CEO Ignacio González Castro– empresarios, futbolistas, referentes de la ciencia, la cultura, el arte y el entretenimiento.

Bajo la premisa 'Come Back: es Tiempo de Crecer', símbolo de la esperanza de la humanidad, los oradores compartieron los desafíos atravesados este último año y conversaron sobre la importancia de debatir el mundo futuro luego de la pandemia. Allí la diva argentina dejó su estela y emocionada, recibió la distinción creada por el escultor uruguayo Pablo  Atchugarry , de la mano de Lucia Celasco. En exclusiva para                CARAS,  Susana Giménez posó junto a su familia y se volvió a enfrentar a las preguntas.

—La escuché decir que el haber transitado el COVID la sumergió a una zona de oscuridad y de angustia muy profunda... 

A mí me han pasado cosas espantosas en la vida, pero como el COVID, nada parecido. Es en la cabeza en donde te agarra el bicho, no solamente te come los músculos, se te cae el pelo, perdés un poco la memoria – yo muchas veces quiero decir alguna palabra rápido, y no me sale, dicen que a los seis meses vuelve todo a la normalidad– sino que es el terror lo que te paraliza. No sabes si vas a morir…Yo tuve pulmonía bilateral y estuve mal, muy mal. En un momento los médicos me dijeron que ya no había nada más por hacer, que ahora dependía de mí, de mi propia voluntad, que tenía que tomar mucha agua y sentarme en la cama, de otra forma, no iba a estar bien. 

SUSANA GIMENEZ,  MERCEDES Y LUCIA
Susana Giménez junto a Lucía Celasco y Mecha Sarrabayrouse. 

—Pidió expresamente que no la entubaran…

Sí, lo había prohibido. Hablé con el director y le dije que si tenían que entubarme, no lo hicieran bajo ningún punto de vista. Que me dejaran partir tranquila. 

—¿Pensó en la muerte como una posibilidad cercana?

Claro, cuando me pasaron a terapia, y estaba atada llena de tubos y con oxígeno, pensé que no iba a tener salida. Lloré, lloré desesperadamente. Mecha también tuvo COVID –afortunadamente con síntomas leves– pero no podía venir a verme. Todos en 'La Mary' se enfermaron, menos los perros.  Lucia, que estaba en Ibiza, cuando me llamaba por teléfono me decía: 'Kika quiero estar con vos…' Y yo no paraba de llorar. Estaba super sensibilizada. Cuando alguien me decía algo lindo, no podía dejar de llorar, y mirá que yo jamás lloro. Nunca. Creo que la última vez que lloré fue cuando falleció mi madre. Una vez me llamó Mirtha Legrand y lloramos tanto, pero tanto, que tuvimos que cortar porque estábamos super angustiadas. Un horror. 

—Hablaba de la muerte como un acecho constante…

Yo no quería morirme. Pero a pesar de que a mí no me gustó nunca tomar agua, tomé muchísima agua, como me decían los médicos. Trataba de sentarme como también me indicaban los médicos. Cuando no podía más del cansancio me volvía a acostar…Fue un martirio, estaba aterrorizada, además yo nunca pensé que podía llegar a contagiarme. ¡Como me voy a contagiar si estoy todo el día al aire libre y no tengo contacto con nadie! No salía de La Mary. Tenía las dos vacunas Pfizer…en fin, todo fue muy tremendo pero la vida me dió una nueva oportunidad. 

SUSANA GIMENEZ,  MERCEDES Y LUCIA
Susana Giménez fue distinguida en Uruguay como "Mujer ícono en América Latina". 

—¿Cuál cree que es su mayor dosis de vida para sobreponerse de los dolores o a las situaciones limites que le tocó vivir?

Fundamente mi energía de vida y mi personalidad. Siempre fui una mujer que avanza, que mira para adelante, que no se queda detenida en el dolor. 

—¿Le sigue costando tomar          decisiones en soledad?

Lo único que me hubiera gustado tener en la vida, es una persona que me ayudara a tomar decisiones, que me aconsejara bien, que me ayudara…Todas las decisiones las tengo que tomar sola, desde arreglar las tejas de la casa que se rompieron, hasta contratar un plomero. Es más fácil para mí,           tomar una decisión profesional en la que está en juego mi carrera y dinero, que ocuparme de las casas. Si, tengo personas que me ayudan, pero de todas formas, es duro.

—¿Ni aún cuando estuvo en pareja logró que la ayudaran en lo que más necesitaba?

Algunos…pero de maneras raras. Yo no estoy acostumbrada a trabajar de otra forma que no sea visible y correcta. Trabajar no me cansa para nada. Me cansa ocuparme de las cosas de la casa. Este año y medio en el que estoy en 'La Mary' me ocupé personalmente de todo. Y menos mal que pude vender 'La Tertulia' (La chacra-mansión de 107 hectáreas y 800             metros cuadrados cubiertos que construyó en Laguna Garzón) . Te juro que estaba tan agotada que no fuí a sacar ni las toallas. La vendí con todo lo que había adentro. Dejé todo, y sino tenía que mandar camiones a la montaña. No, dejé hasta las sábanas, te juro. 

—Hablando de sábanas ¿Sigue pensando que usted amó menos de lo que los hombres la amaron?

Reconozco que soy una mujer difícil y hay que aguantarme. Tengo un ritmo de vida que no cualquiera lo soporta, que los fotógrafos, que la gente…Es un mundo maravilloso, pero para el hombre que esta a mi lado, no es tan fácil. 

—¿Para un hombre o para usted?

No, no tengo ganas. La verdad que no. Yo estoy muy tranquila como estoy, la paso bien, leo mucho, dibujo y pinto mandalas, que no solo me entretiene sino que me quita el estrés. Los pinto con lápiz, con temperas no porque se te moja el papel.

—¿Abandonó el tejido?

Empecé, sí, pero ahora dejé un poco porque estoy poseída por los mandalas (risas).

SUSANA GIMENEZ,  MERCEDES Y LUCIA
Susana Giménez fue distinguida en Uruguay como "Mujer ícono en América Latina". 

—¿Sigue disfrutando del silencio de su casa?

Ay sí, por favor. A partir de las seis de la tarde, que es mi horario de lectura, desconecto el teléfono y no quiero que nadie me interrumpa. 

—¿No extraña la presencia masculina?

A mí me parece que ya está, que llega un momento en tu vida en que pasan los años y las hormonas se calman. Yo no tengo muchas ganas. Y si sucediera, tendría que ser alguien muy especial. No quiero hombres que estén a mi lado por interés, que se yo…

—Los prefiere jóvenes…

Me gustan los hombres jóvenes, sí, pero no pretendo un chico de 30 años…Bueno, ahora que lo pienso, para ser más joven que yo, no se necesita mucho. (carcajadas) Los años pasan para todos. A  veces yo me pregunto: Dios mío, ¿Cuándo pasaron estos últimos 20 años de mi vida, que pasooo.           Porque todo era ayer, y de repente un día te levantás y decís, como puede ser, como puede ser que tenga esta edad?

—¿Como atraviesa el paso del tiempo y de los años?

Al principio te cuesta muchísimo, pero después no tenés otra que acostumbrarte. Pero yo me cuido mucho: me cuido la piel, el cuerpo, el pelo. Siempre fui una mujer extremadamente esteta. Además el charme y el glamour lo podes tener a cualquier edad.

—¿A cualquier precio?

No, tenés que vestirte de acuerdo a tu edad y sí, hacer algunos cambios.

—¿Por ejemplo, usted que cambios hizo?

Fundamentalmente un cambio de vestuario. Yo estaba acostumbrada a salir siempre medio en bolas, vestidos super sexies, y en estos momentos, no lo puedo hacer. Además, no te olvides que este año me rompí el brazo cuando me caí de la escalera en 'La Mary' y el codo no quedó bien. 

—¿Y entonces…?

Nada, me pondré vestidos con manga larga, que se yo, o guantes largos, que ahora están super de moda. (Risas)

—¿Qué tipo de mamá fue con Mercedes?

Exigente. Yo trabajaba mucho pero me ocupaba que estudiara y fuera una niña disciplinada. Jamás le permití que dijera una mala palabra  ni que hablara de sexo delante mío. Bueno, fue un poco como me criaron a mí. 

—¿No la dejaba que hablara de sexo?

Jamás, creo que Mecha empezó a hablar de sexo conmigo cuando tenía 30 años. (se ríe) Ella siempre fue super educada. Recién ahora dice alguna guarangada.. No fue una chica rebelde. Con la madurez nuestro vínculo se hizo más fuerte. Somos amigas. 

—Si su hija la criticara ¿Usted lo aceptaría o se enoja?

Mercedes nunca me critica porque no la dejo. Si necesito una crítica me la hago sola. 

—A la única que le permitía que la criticara era a su madre…

Ella cuando me tenía que decir algo lo hacía con suprema dulzura. Mamá fue una especie de Santa.

—Cuando usted quedo embarazada tenía 17 años y aún estaba en el secundario...

Y estaba aterrorizada por mi padre. Era otra época, imagínate. Llegué a tirarme del techo del barco de papá para evitar que todo continuara. Ahora los chicos de 15 años lo hacen en la casas de sus padres y no les importa nada. 

—¿Como mamá, es buena                     consejera?

Si, pero Mecha no me da mucha pelota. Creo que escucha más a sus amigos que a mí. 

—¿Usted le consulta a su hija?

Si, ambas nos consultamos bastante.

—¿Su hija le sigue sacando ropa de su vestidor?

Siii!!, siempre. Voy a tener que lacrar los cuartos de vestir para que no entre. Me molesta menos que antes, pero no me gusta. Bueno, acá en Punta no me roba nada porque las dos parecemos cualquier cosa. Nos ponemos solo una calza y una remera . La de ella tiene agujeros, está como rota. Yo detesto ese look todo rotoso. En 'La Mary' lo que menos nos preocupa es como estamos vestidas. Imaginate que se nos vienen los perros encima todo el tiempo. 

—¿Alguna vez Mercedes                        intercedió en la elección de sus parejas?

Jamás. Por supuesto que hubo algunas parejas mías que le gustaron más que otras, pero nunca se metió. Como tampoco yo me he metido en sus parejas. Siempre ha sido muy compañera. Como en realidad Mecha padre no tuvo, ella se ha encariñado mucho con algunos de ellos.

SUSANA GIMENEZ,  MERCEDES Y LUCIA
Susana Giménez fue distinguida en Uruguay como "Mujer ícono en América Latina". 

—¿Con quien, por ejemplo?

Como con Ricardo (Darín), Héctor Cavallero, o a Carlos (Monzón), a quien quiso mucho. El era muy cariñoso…A Ricardo lo adora, pero bueno, es cierto que con él nos seguimos viendo. Con Florencia y los chicos somos como una familia.

—¿Su hija Mercedes siguió sus pasos en cuanto al rol de madre?

No, para nada. Ahora todo es distinto. Los padres no se atreven a retarlos, o los chicos no te dan bola, o te contestan mal. Yo le decía a Mecha que pusiera límites a sus hijos cuando eran chicos, pero bueno, ya no me meto. Cada familia es un mundo. Lucia tiene mucha personalidad, mucho carácter. Es mi vida, yo la amo con locura, pero reconozco que tiene un carácter muy definido.

—Siempre dijo que Lucia era la más parecida a usted...

Sí, lo sigue siendo. Es muy trabajadora, tiene siempre proyectos y se enamora mucho (risas) Es enamoradiza, como lo fuí yo… y tiene que aprovechar su edad. Ella sale, vive intensamente. Es mucho más sociable que yo. Le encanta la comida gourmet y come cosas que yo nunca probaría. Ella come 'healthy' pero raro. 

—¿Sigue mimando y consintiendo a Lucia como cuando era adolescente?

Cuando viajamos, sí, le compro todo lo que le gusta. 

—¿Qué identifica a estas tres generaciones de mujeres? ¿Qué es lo que siente que usted, Mecha y Lucia tienen en común?

La sangre y el amor. Somos las tres muy distintas. 

—¿Y la libertad?

Si, pero Lucia es mas libre que Mecha y yo. Tiene mucho carácter, cuando quiere terminar una relación, dice, bueno, basta..y chau. Yo me muero…Mercedes esta acostumbrada a conseguir todo más fácil, no tuvo que ganarse la vida nunca. Muy distinta a mí y a Lucia, que trabaja para ganarse sus pesos. Las tres somos muy distintas pero al mismo tiempo siento que tenemos mucho en común, más allá de mi amor por ellas que son mi vida.

—¿Como continúa su vida. Su idea es vivir de manera permanente en el Uruguay?

No, yo el año que viene tengo que trabajar, tengo un contrato firmado con Viacom hasta el 2023. Pero mientras no trabaje, seguiré viviendo en La Mary, acá es donde tengo mis perros, mis patos, mi lugar. 

SUSANA GIMENEZ,  MERCEDES Y LUCIA
Susana Giménez fue distinguida en Uruguay como "Mujer ícono en América Latina". 

—¿Le duele cuando la critican por haber definido a su país            como Argenzuela?

¡Pero si es la verdad, por                favor! Nadie conoció Venezuela más que yo, en los 70, cuando filmaba la publicidad de                         'Cadum'. Hice cine con Porcel y Olmedo y conocí a Venezuela como el país más rico de América. El más lujoso, con los mejores hoteles…Vos bajabas a la pileta del hotel Tamanaco en Caracas y te encontrabas con las estrellas del momento, actores, tenistas, toreros…Y que ahora la gente no tenga para comer. Que te racionen la comida. Que tengas que hacer cola para que te den un kilo de harina. ¡Por favor, por favor!! No me arrepiento de nada de lo que dije. No quiero eso para la Argentina, no lo quiero, es mi país. Yo he vivido aquella Venezuela y no puedo creer lo que es hoy. Que pasó. Y no hablo al pedo. Yo no puedo mentirle a la gente. Esta bien, puedo obviar un tema y no decir nada. Pero yo soy así, me preguntan y contesto. No miento. No me arrepiento. Porque no hiero a nadie. Más de lo que está hiriendo Venezuela a su gente, a su pueblo. No tienen piedad para nadie. Las cárceles están llenas de opositores al gobierno, no tienen remedios, no tienen nada…yo no quiero eso para mi país. No quiero ver a mi Argentina sufrir nunca más. 

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