sábado 4 de abril de 2020
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EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 30-12-2019 13:03

Conocé a la mujer que enamoró al empresario Cristiano Rattazzi

Gabriela Castellani, la novia del dueño de Fiat Argentina, posa junto a su hermana, María José. Galería de fotos

La nueva etapa de sus vidas promete ser de oro para Gabriela Castellani (51), la novia del dueño de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi (71), y su hermana, María José (52). Es que ambas cruzaron la barrera de los “cincuenta” con sus hijos ya adultos y el tiempo y energía necesarios para emprender. “Gaby” renunció a la empresa agrícola familiar hace dos años y “Majo” le dio un carácter formal a lo que hasta ahora era un hobby: las flores y la ambientación. Fue así, con la experiencia en el negocio de una y el amor por el rubro de la otra que nació “Casa de Ramos”, una florería boutique ubicada sobre la calle Montevideo, en el corazón de Barrio Norte. “Nos criamos entre Rosario, el campo santafesino y Buenos Aires”, explican estas hermanas rosarinas pero porteñas por adopción. “Empecé con el tema de las flores hace mucho tiempo. Estudié en Buenos Aires con muchos floristas y hace dos años viajé a Londres y cursé en Richmond. Con `Gaby´ siempre fuimos muy compañeras, nos llevamos un año, y desde hace mucho queríamos emprender juntas”, explica “Majo”, la mayor. La novia de Rattazzi admite que su hermana es más paciente y tranquila que ella, una suerte de complemento para su hiperactividad: “Si bien tengo una vida social muy activa y además voy y vengo a Rosario para ver a mis hijos, quería hacer algo productivo. Ella tenía mucho conocimiento y no se animaba a capitalizar. Ella es más tranquila y yo soy hiperactiva. “Le propuse que en vez de regalar su trabajo armando arreglos florales o decorando, emprendamos un negocio”. El resultado es esta suerte de “bombonería de flores”, producto de ideas que trajeron de sus frecuentes viajes a capitales como París, Londres y Nueva York. “Siempre viajamos con mamá y mi otra hermana, entonces incorporamos ideas de afuera con el concepto del bouquet y las flores frescas”, explican las Castellani. “La idea era introducir una florería que acá no existía. En Argentina lo clásico es el ramo largo, y nosotros proponemos una florería más europea, más inglesa, francesa, con diferentes flores. No tan convencional. Acá hay flores que no vas a ver en ningún puesto o florería”, detallan ambas mientras muestran variedades de peonías y otras especies más silvestres que dan un sentido de pradera. “Para las fiestas ideamos las coronitas con adornos navideños, un clásico en las puertas de las casas de Europa o Estados Unidos. Se tejen a mano, tanto las coronas como los nidos o los arbolitos, cuyas copas se van adaptando según el evento que quieran adornar”, puntualizan. Ornithogalum, rosas y flores de humo son algunas de las tantas especies que dan vida al local. 

Las hermanas frecuentan el Mercado de Flores de Barracas todos los miércoles a las 6:00 para obtener la materia prima. “Cada vez que llegamos al mercado nos queremos tirar del auto para ver qué encontramos. Es una pasión. Los floristas tienen muy buena onda. No te ven como la competencia, sino que hay un espíritu de comunidad e intercambiamos información. Es la energía de las flores”, cuenta “Gaby”.

Mientras arman con sus propias manos un ramo de novia y una corona navideña, ya planifican el próximo paso de esta aventura que tomó forma de negocio familiar: “Nunca tenemos apuro para irnos de acá, eso es un buen síntoma. Terminamos extenuadas pero contentas. Nos encanta el barrio, la gente es muy simpática. Por el momento pensamos seguir acá, a lo sumo nos ampliaremos pero conservaremos este lugar. Proyectos siempre hay. La cabeza nos vuela muchísmo. Seguramente fusionaremos este negocio con el de algunos amigos artistas. Somos muy curiosas y nos gusta traer tendencias de afuera y también aprovechar las locales. Por ahora es acá, ¡hasta que florezca más! (Risas)”.

 

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