sábado 5 de diciembre de 2020
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ACTUALIDAD | 20-11-2020 18:00

Jorge Brito y la relación con sus nietos

El año pasado Jorge Brito presentaba en exclusiva a Caras "Mamá Ganso", su chacra esteña. "Todas las mañanas, llevo a mis nietos a ver los ciervos", aseguraba el empresario. Galería de fotos

Esta nota fue publicada por primera vez en enero de 2019*.

Camina como un auténtico patrón de estancia, y de golpe llama con un vozarrón a una niña que a lo lejos surca veloz el campo a bordo de un cuatriciclo. “Foto, Delfi”, le grita Jorge Brito (63) a Delfina, una de las nietas que comparten la inmensidad de Mamá Ganso con el titular del Banco Macro y de Adeba (Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino).

“En realidad tengo ocho nietos, pero como 'Jorgito' se fue a vivir a un campo a tres kilómetros de acá quedaron seis”, explica entusiasmado. El sol del mediodía castiga fuerte en todo Punta del Este, pero en la chacra que Jorge Brito le compró en 1990 a Máximo Domínguez Alzaga nada pasa a ser un obstáculo.

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Por el contrario, el placer y el regocijo interior son una sensación constante dentro de las 25 hectáreas que hoy forman parte del predio, un paraíso natural que combina verde con el celeste de dos lagunas y la alegría de vivir de la fauna que incluye tanto a especies domésticas como salvajes.

“Acá hay de todo, potrillitos salvajes, pavos reales, patos, gansos, ciervitos, ñandúes, carpinchos... El nombre de la casa proviene de los muchos gansos que había, pero ahora no quedan tantos porque ensucian mucho el agua. Los ciervitos viven atrás de esa laguna (señala a lo lejos), ahora están en época de parición, por allá hay uno chiquitito recién nacido. Todas las mañanas llevo a mis nietos a ver a los ciervos y a los potrillitos, la convivencia con la Naturaleza creo que es muy buena para los chicos”, esgrime Jorge Brito como con la satisfacción del deber cumplido.

En Mamá Ganso, la chacra que durante los noventa supo albergar a inquilinos ilustres como Diego Maradona (55), Jorge Brito suele levantarse entre las 8 y media y nueve de la mañana, una hora después de lo que lo hace en Buenos Aires.

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Jorge Brito no es una persona de dormir mucho ni de hacer siestas, ya que a lo sumo se queda diez minutos “pestañando” en alguna reposera luego de almorzar. El mate es un clásico todas las mañanas, y entre sus actividades favoritas están el andar en bicicleta por la ruta, nadar en la laguna o en la piscina, y meterse en el gimnasio de la chacra. Por nada del mundo a le gusta ir a la playa, donde confiesa que se aburre, aunque esto no significa que no le encante nadar en el mar o en su propia laguna. Tampoco le agradan las fiestas o los eventos, pero sí ser el anfitrión de innumerables asados o comidas, como los tradicionales corderos que prepara para un grupo de banqueros y empresarios a los que agasaja todos los veranos.

“Empecé a hacer esta comida hace unos diez años, cuando me eligieron presidente de Adeba. Al principio sólo invitaba a presidentes de bancos, y después fui sumando a los del Grupo de los Seis, siempre y cuando estén acá por Punta. Pero nunca a políticos”, relata Jorge Brito mientras supervisa el armado de una gigantesca carpa y se pone al día con los partidos de fútbol que también forman parte del día a día en Mamá Ganso: “El fútbol de verano no es sólo para los grandes, sino que los enanos de once años juegan cada vez más. Tanto prendió que las mujeres quieren participar también, pero a esa edad los varones no quieren competir con ellas”, describió Jorge Brito.

Esperanzado con el nuevo rumbo político y económico del país, Jorge Brito encuentra en Mama Ganso un auténtico refugio para él y su familia. Todos los 23 de diciembre se instala para pasar las Fiestas, y a partir del 4 o 5 de enero comienza a ir y volver desde Buenos Aires. Al terreno original que compró le sumó uno de al lado, y así logró que sus hijos construyan sus propias casas en derredor del casco principal.

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Fue entonces que Milagros, Constanza, Marcos, Mateo y Santiago, estos dos los únicos solteros del clan, comparten sus vacaciones allí con el banquero, y sólo “Jorgito” prefirió hacer rancho aparte en un campo cercano. “Me gustaba la idea de una chacra, sobre todo porque me parece muy interesante para los chicos convivir con los animales. Y cómo me encanta la vida al aire libre,terminó siendo ideal”, finaliza Jorge Brito.

 

Esta nota fue publicada por primera vez en enero de 2019*.

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