sábado 28 de noviembre de 2020
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ACTUALIDAD | 27-09-2020 11:50

Vanesa y Felipe Noble Herrera, solidarios con el nadador Lucas Poggi

La pareja se reunió con el nadador en su residencia de Martinez. Galería de fotos

Se encuentran por primera vez, se miran e inmediatamente se reconocen. Su sensibilidad y capacidad de lucha es lo que los atrajo cuando se conectaron a través de Instagram. En cierta forma, son iguales. Se ven iguales. Con CARAS como único testigo, Vanesa Defranceschi (42)esposa de Felipe Noble Herrera, hijo de Ernestina Herrera de Noble (fallecida directora del Grupo Clarín) agasajó a Lucas Poggi (28), nadador paralímpico y modelo profesional. La anfitriona le abrió las puertas de su residencia ubicada en Martínez, de 2100 metros cuadrados, tres pisos, escaleras de mármol, piscina y nueve dormitorios en suite, que fuera propiedad de su suegra Ernestina. Entre ellos ya había nacido la química, aunque de manera virtual.

La fuerza de una historia de vida y la vocación solidaria formaron un equipo muy poderoso a través de Skype y chateos. Proyectos, sueños, testimonios empoderados... Todo se convirtió en una reserva de materia prima para inspirar a tantas almas que necesitan luces de esperanza. Esta cumbre de amor y solidaridad nació a partir de la historia de Lucas Poggi, a quien después de nacer le diagnosticaron mielomeningocele lumbar 3, un tipo de espina bífida.

Para entender mejor: una vértebra no se terminó de formar y esto afecta a la médula ósea, por lo que no puede caminar, aunque sí tiene el control de la parte superior de su cuerpo. Aún así, Lucas, en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011, ganó tres medallas: dos de bronce y una de plata. Su primer Mundial fue en Glasgow (Escocia), donde quedó décimo. En 2016 quedó a un segundo de la clasificación para los Paralímpicos de Río, mientras Olga, su mamá, luchaba contra un cáncer. En 2018, con la Selección juvenil, quedó entre los ocho mejores nadadores del mundo en la categoría S7 y logró clasificar a los Juegos Paralímpicos. En 2019 salió cuarto en los Juegos Parapanamericanos de Lima.

Su especialidad son los 100 metros espalda y sueña con llegar a la final en Tokio. La cuarentena lo alejó de la pileta entre marzo y agosto, pero la resolución del Gobierno Nacional de permitir volver de a poco a los deportistas clasificados posibilitó que retomara los entrenamientos en el Cenard, bajo la supervisión de Edith Arraspide. “Estoy muy agradecido al ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) y a la Secretaría de Deportes de la Nación por el apoyo a los deportistas para poder representar a la Argentina ”, dice Poggi. Vanesa de Noble Herrera lo mira y no puede creer tenerlo en su casa. Su historia la conmovió en bien lo conoció, y por eso se propuso ayudarlo a que termine de materializar ese sueño tan añorado, el de competir en Japón. “Cuando Lucas me contactó a través de Instagram, sentí que la sociedad lo puede tomar como un verdadero ejemplo, conociendo su historia de vida y de lucha. Es una buena oportunidad de colaborar con la inclusión. Lo vamos a apoyar junto a Felipe desde nuestro lugar de Referentes Humanitarios”, afirma.

Y a la hora de explicar porqué la inspiró la vivencia de Poggi, aclara: “Hace diez años, a un familiar nuestro le detectaron una enfermedad por la que podía quedar con secuelas de discapacidad. Fue una preocupación muy grande para la familia porque no sabíamos qué hacer. Nos tuvimos que informar muchísimo. Aunque siempre me interesó el tema, y siempre apoyé por ejemplo la construcción de rampas en la vía pública, entre otras cosas, me tocó más de cerca cuando le pasó a un familiar. Fue un llamado de atención y una toma de conciencia más fuerte. Lucas es un ejemplo de que, si alguien tiene alguna discapacidad y desea salir adelante, puede hacerlo. El nos enseña a adaptarnos con lo que es normal para cada uno, y no tener un modelo impuesto de normalidad uniforme para todos”, explica Vanesa.Otra de las particularidades de la vida de Lucas Poggi es su pasión por la moda. En los momentos previos a que su querida madre falleciera, en 2017, él le prometió que iba a llegar a Tokio, y que lo iba a hacer en su honor.

Fue así que al año siguiente quedó entre los ocho mejores en la Liga Mundial que se disputó en Berlín. En esa época también le surgió la oportunidad de desfilar para el diseñador independiente Eduardo Urquiza. Más tarde lo haría en el Argentina Fashion Week, en el CARAS Glam y en el Buenos Aires Moda. Por eso empezó a cultivar otro sueño, además del de llegar a Japón con la natación: desfilar en Milán, la cuna de los designers más influyentes del mundo.

   Vanesa no deja de “mimar” a su invitado. Le ofrece de todo. Pero a la mujer que en el Grupo Clarín está a cargo de la Sección Salud de la Fundación Noble, lo que más le interesa es escucharlo... Y admirarlo. Como una periodista avezada, le hace preguntas. Quiere saber más de Lucas, para comprender de dónde saca su fuerza interior y empaparse de las cosas que necesita para poder apoyarlo. A cada interrogante que surge de la propia Vanesa y del periodista de CARAS, Lucas responde con detalles estremecedores.

“Al tener esta discapacidad desde mi nacimiento, me terminé acostumbrando. La ‘vibra’ que uno da, es la que recibe. A mí me mandan muchos mensajes personas que tienen la misma discapacidad y otras que poseen otro tipo de problemas, y trato de acompañarlos, de contenerlos, de compartir con ellos cómo me tomo yo la vida. Gracias a poner actitud y al apoyo de mi familia, pude salir adelante y tener este temperamentoafirma Poggi antes de referirse a su gran maestra, su amada madre. Mucho de mi carácter lo heredé de Olga, mi vieja. Mi mamá se enfermó muy joven. La primera vez en 1999. Yo tenía siete años, y no entendía mucho lo que le pasaba. De golpe vi que se quedó pelada, y yo la acompañaba al Hospital Militar para que se haga su tratamiento. Le habían dado seis meses de vida, pero con su temperamento decía que no se quería morir, que no se quería ir todavía. Y logró curarse. Cuando yo tenía 19 años, le volvió la enfermedad y la acompañé de nuevo a sus tratamientos y en su lucha. Un día me pidió que la pele, que le corte todo el pelo, porque le estaban haciendo quimioterapia. Esas son cosas que no me olvido más. Cuando la estaba rapando, sentí que crecí de golpe. Siempre me tocó crecer ante las adversidades. Mi vieja me dejó un legado muy grande. Heredé su fuerza, sus ganas, la lucha por volver a intentar. En 2015, volvió su enfermedad y después de luchar dos años, falleció a los 60”, afirma Poggi, quien tiene tatuado el rostro y la firma de su mamá en el brazo izquierdo, además de la imagen de la Virgen de Chantal, de la cual su madre era muy devota. Hasta el final de sus días estuvo a su lado, cuidándola y pasándole videos suyos de sus competencias de natación. Un hecho muy curioso ocurrió durante la producción fotográfica.

Otro de los tatuajes que Poggi se hizo en otro brazo es el de un águila que representa la supervivencia ante las adversidades. La madre de Lucas siempre simbolizó eso para él. Cuando el nadador se refería al tatuaje del águila, en la casa acababan de traer un cuadro que Vanesa le había encargado a Michel Fassi, el hijo de su gran amiga Liz Fassi Lavalle.

“No sabíamos cómo iba a ser. Y justo cuando lo traen nos dimos cuenta de que en el cuadro estaba representado un águila con una mujer en su interior. ¡A todos se nos erizó la piel! Fue algo maravilloso, quienes creemos en las señales, sentimos que la mamá de Lucas estaba presente”, explica la anfitriona. Por su parte, su marido Felipe, que por lo general mantiene un bajísimo perfil, se suma a algunas fotos, apoyando el ejemplo de vida y lucha de Lucas. A partir de lo ocurrido con el cuadro, Felipe fue a buscar una especie de estatuilla de un águila que trajo de uno de sus viajes, la cual terminó regalándosela a Poggi con el deseo de que siempre lo acompañe. 

   Durante la sesión de fotos de CARAS, también están presentes los hijos de Vanesa. Mora (10) está feliz de recibir a Lucas en su casa, mientras que León (5) se muestra preocupado por cómo bajará Poggi las escaleras con su silla de ruedas. Enseguida su madre le explica que lo hará por una rampa desmontable con la que cuenta la familia. El propio Lucas elogió al niño que, siendo tan chico, estuvo atento a esos detalles. 

   Poggi cuenta que su pasión por la moda nació gracias a su primo Pablo, que murió a los 23 años. Dice que él le inculcó el gusto por el mundo fashionista, ya que se había anotado en varias agencias. “Por su influencia, a los 21 empecé a mandar fotos a las agencias y un día me llamaron de una. Y empecé con el modelaje, de a poquito. Me las tuve que rebuscar. Primero me animé a las producciones fotográficas. Después a representar a empresas con mi imagen, después marcas de ropa, y un día tuve que desfilar en una pasarela con mi silla de ruedas. Estaba un poco nervioso, pero es como todo. Después me fui formando, me fui sintiendo cada vez más segurodice Lucas, que demuestra estar muy informado sobre tendencias y estilos. Me gustó siempre el concepto que utilizó Tommy Hilfiger y más aún cuando incorporó lo inclusivo, haciendo campañas enfocadas en modelos con discapacidad y dándoles lugar en la moda. Los diseños y cortes de Versace también me atraen, y desde que Donatella siguió con la marca, continúa con el mismo lineamiento pero poniéndole su sello. Versace, Philipp Plein y Dolce & Gabbana son marcas que me gustan porque rompen con la estética tradicional. Eso es lo que me hace sentir más identificado. Ahora estoy planificando sacar mi marca de ropa inclusiva, inspirada en esos tipos de prendas y diseñadores que tanto me gustan”, agrega el nadador- modelo que sueña con pertenecer a una de las agencias inclusivas de modelos más importantes del mundo que se encuentra en Milán y se llama Iulia Barton.

   Después de posar para la producción de CARAS, Lucas Poggi dialoga con Vanesa de Noble Herrera. La referente humanitaria le pregunta sobre el concepto de “normalidad” y sobre el hecho de que mucha gente asume que las capacidades diferentes nos alejan de “lo normal”.

Poggi responde: “Estamos en una época en donde se habla mucho de la diversidad, y yo apuesto a que todo sea más inclusivo, pero más que inclusivo, lo llamaría integrador. Porque cuando yo desfilo, es un evento donde a mí se me integra. Estoy desfilando a la par de modelos convencionales. En algunas campañas en las que participé, el único en silla de ruedas era yo. Entonces, más que inclusiva se trata de una experiencia integradora, donde todos hacen lo mismo que todos. Me encanta que se abra el juego. Se habla mucho de capacidades diferentes, pero no coincido con llamarlo así. Yo tengo la misma vida que tienen otras personas y encima soy afortunado de hacer lo que me gusta desde hace muchos años. Definición de normalidad para mí no existe. En moda se hablaba mucho del tipo de cuerpo del modelo, pero es hora de  tener más en cuenta la actitud. No solo el porte, sino la manera en que se desenvuelve el modelo como persona. Porque la persona es la vida. Entonces no hay nada que se pueda decir que es normal. Yo no siento que tenga capacidades diferentes, puedo hacer lo mismo que todos, pero de otras formas. No tengo dificultades, al contrario, me siento afortunado. Lo mío es un estilo de vida. Todavía seguimos ‘vendiendo’ que la persona con discapacidad es un pobrecito, contamos su drama. Yo puedo hacer lo mismo que todos, pero con otras reglas de juego”, dice.

   Vanesa se emociona y su admiración por Poggi crece a cada minuto. Le pregunta sobre una de las frases predilectas de Lucas:  “La discapacidad no es el final de todo, es el comienzo de algo mejor”. Y Poggi profundiza: “Muchas personas se me acercan y me dicen que no pueden asumir su realidad, y simplemente es una nueva normalidad. A lo mejor, en mi caso, como nací de esta manera, es más fácil sobrellevarlo. Darle esperanza a una persona que siente que la está pasando mal, me hace muy bien. Mi energía siempre va a ser buena ante alguien que la está pasando mal. Voy a contribuir a que se sienta mejor, más aliviado. Si te toca estar en una silla de rueda no pasa nada, la vida continúa”, agrega. Y Noble Herrera recuerda otra frase que la impactó, la que el joven nadador y modelo escribió en sus redes sociales: “Deseo que un día el mundo tenga la capacidad de utilizar la sabiduría de inclusión y no la ignorancia de la exclusión”. Ahora, en su casa de Martínez, Vanesa recibe una respuesta contundente. “Eso lo escribí un par de años atrás, y es cierto porque mirá hoy cómo las cosas están cambiando. Las personas que me convocaron a mí para trabajar en la moda, tienen la mente abierta. Yo no caí del cielo en el mundo del modelaje. Intenté, intenté, y muchos no me abrían las puertas porque no abrían sus cabezas. Yo lucho por ser uno más, pero no uno del montón. Quiero que me vean con la misma mirada que a los demás. Y está muy bueno lo que está pasando, que no exista la ignorancia de la exclusión. Es mejor que impere la sabiduría de la inclusión y de la integración”, afirma.

   Lucas Poggi no deja de agradecerle a Vanesa de Noble Herrera por su sensibilidad y las puertas que le abre con su influencia. “Considero que Vanesa tiene grandes valores, me siento muy identificado con su forma de ver las cosas. Cruzamos unos mensajes por Instagram y nos conectamos. Me parece que es una buena persona, y creo que siempre es positivo rodearse de gente con buena energía. Le estoy muy agradecido por su ayuda para concretar mis sueños y proyectos. A ella le gusta hacer el bien. Hoy, gracias a Vanesa y mi esfuerzo, estoy un poco más cerca de ir a Tokio, a los Juegos Paralímpicos de 2021. Es el sueño de toda mi vida y puede ser una realidad”, dice Poggi.

   Para concluir tan emotivo encuentro, Vanesa junto al periodista de CARAS le piden a Lucas un mensaje dedicado a los jóvenes que enfrentan muchas limitaciones similares. “Ante una dificultad sentimos que estamos en un camino de espinas, pero les deseo a todos los que estén atravesando esa experiencia que puedan salir de esa situación, que tengan mucha actitud, y que esas espinas se conviertan en un colchón de pétalos de rosas. Tuve muchos problemas que no tienen nada que ver con mi discapacidad, y yo pude. Creí que no iba a poder, que no había un mañana, pero me sentí con una misión, que es hacer lo que me gusta como me aconsejó mi vieja. Tengo un camino muy lindo por delante, y cualquier persona que sienta que no lo logrará, que sepa que puede contar conmigo para recibir aliento. Todos necesitamos algo de apoyo, y cuando encontramos gente que nos quiere ayudar, está bueno. Siempre hay una salida. Siempre hay un mañana. La discapacidad no es el final de nada, es el principio de algo mucho mejor”, concluye Poggi.

 

Producción Sol Miranda
Fotos Fede De Bartolo
Ast Producción Martina Santamaria
Makeup Tevy Salgado
Pelo Carmen Da Silva para Cerini Net
Andres Tallarico para Cerini Net
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Fabián Cataldo

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