Abel Pintos (WEB)
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Abel Pintos: “Mi papá tocaba la guitarra a modo de terapia cuando volvía del trabajo”

En una charla con Soy Rada, el cantante reveló cómo la música estuvo presente desde sus primeros años de vida.

Con una carrera consolidada y una de las voces más reconocidas de la música popular argentina, Abel Pintos sigue despertando interés no solo por su presente artístico, sino también por las historias que ayudan a entender cómo se construyó su sensibilidad. Lejos del escenario y en un tono mucho más íntimo, el cantante abrió la puerta a sus recuerdos y compartió escenas familiares que lo marcaron profundamente.

Abel Pintos

Durante su paso por Radahouse, el ciclo conducido por Agustín Aristarán, más conocido como Soy Rada, Abel Pintos habló de sus primeros vínculos con la música, el ambiente en el que creció y el rol fundamental que tuvieron sus padres en esa conexión tan temprana con el canto y la emoción. 

Una infancia marcada por la música

Abel Pintos recordó que la música formó parte de su vida desde muy chico. Por un lado, estaba el universo sonoro que le llegaba a través de su madre, quien solía escuchar radio mientras compartía el día a día con él. “En mi primera infancia... mi mamá, que estaba en casa todo el día conmigo, escuchaba radio... por esa corriente me entraban todos los baladistas: Perales, Sergio Denis, ese tipo de baladistas”, contó.

Pero además de esas melodías, también lo marcó su padre con la guitarra: “Después pasaba que mi papá volvía del trabajo y agarraba la guitarra, como muy terapéutico, y cantaba folclore”, recordó. 

Es especial vínculo de Abel Pintos con la música

En ese recorrido por sus recuerdos más tempranos, Abel Pintos también compartió una escena que terminó siendo decisiva en su vínculo con la música. Según contó, todo ocurrió cuando era muy chico y fue con su madre a una disquería para comprar un cassette de Ignacio Copani, pero algo cambió por completo cuando escuchó otra voz que lo dejó completamente impactado.

Abel Pintos

“Entramos a la disquería a comprar ese cassette y estaba sonando Mercedes Sosa... Me quedé muy acorde a lo que me pasó sensorialmente y le dije que no, que quería lo de la señora que cantaba”, recordó. A partir de ese momento, la música empezó a ocupar un lugar mucho más profundo en su mundo interior. “Mercedes me hizo conectar el estímulo con las emociones”, expresó Abel Pintos, al explicar cómo aquella experiencia fue clave para entender que una canción también podía conmover, movilizar y dejar una huella.

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