domingo 23 de agosto del 2026

Ariana Caruso: del humor a la emoción, una actriz todo terreno, nominada a los premios Trinidad Guevara

Nominada al prestigioso premio por Adorno, donde encarna a Alicia. Un personaje que, con humor, la llevó a explorar nuevas profundidades emocionales y físicas Galería de fotosGalería de fotos

Ariana Caruso: del humor a la emoción, una actriz todo terreno, nominada a los premios Trinidad Guevara
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¿Qué sentiste al enterarte de tu nominación?
Felicidad y una mezcla de gratitud y vértigo. Es un reconocimiento con un peso histórico enorme y me emocionó que la interpretación de Alicia, un personaje tan íntimo y arriesgado, encontrara eco en el jurado. Sentí un profundo agradecimiento al elenco, al autor y director Sergio Lobo, a Emiliano Mazzeo —el otro intérprete— y a todo el equipo que hizo posible que me luzca. Mientras se gestaba Adorno, también gestaba a mi hijo Boris: fue un proceso único. Valoro la humanidad del grupo y de mi familia, que me esperaron durante el embarazo y retomaron el proyecto conmigo cuando Boris tenía apenas dos meses. Ellos, junto a mi pareja Facundo Zilberberg, me acompañaron en un contexto en el que ser mamá y trabajar ya es complejo; más aún cuando el oficio exige poner el cuerpo y la voz con la energía al máximo.

¿Cómo fue el proceso de construcción de Alicia en Adorno?
Trabajé desde las “texturas corporales” que investigo en mi método, explorando una energía baja en caderas, piernas y pies, y generando contrastes con asimetrías en la parte superior del cuerpo. Me interesó construir un primer plano corporal con gestos pequeños y focalizados en manos, hombros y rostro. En lo vocal, busqué que la voz funcione como acción —acariciar, golpear, ordenar—, llegando a lugares donde el cuerpo no llega. Con el director nos enfocamos en el ritmo y el uso de objetos en escena, integrando todo en el arco del personaje: pasar del humor a emociones más hondas. Lo más valioso fue probar el material con el público y descubrir nuevas acciones en ese “entre” que se genera con el espectador. Así los personajes dejan el papel para cobrar vida, atravesados por nuestra propia poética personal.

¿Qué desafíos te presentó este personaje?
El mayor desafío fue transitar de un estado a otro sin escalas, sosteniendo la energía y generando imágenes que inviten al espectador a recorrerlas. Para lograrlo, cada función requería preparación física y concentración: antes de salir me repetía “ahora a estar presente y disfrutar”. La complejidad también estuvo en el género: Adorno es una comedia “estallada”, con personajes grandilocuentes y cercanos al grotesco y al absurdo, pero actuada desde un registro realista. Eso exige defender situaciones extremas con verdad, sin burlarse ni buscar ser graciosa. Justamente ahí radica el humor: en actuar con absoluta creencia el patetismo de la tragedia.

¿Qué significa para vos estar nominada a los Premios Trinidad Guevara como revelación femenina?
Es un símbolo de continuidad. El teatro es efímero, sucede una sola vez cada función, y esta nominación me recuerda que ese trabajo puede dejar huella. El teatro es mi vida y mi motor: actuar, enseñar y también elegir el humor como camino, porque pienso que es un gran amortiguador del dolor. En Adorno busqué que el público se lleve interrogantes, la belleza de ver un ser con contradicciones, y que, como dice Mauricio Kartun, pueda presenciar en escena “todo lo que puede un cuerpo”. Los actores y actrices trabajamos mucho con la idea de “arco de personaje”: pensar cómo empieza y cómo termina un personaje en la obra, qué recorrido emocional y vital transita. Eso mismo deseo para el espectador: que también viva un arco, que atraviese un viaje, y que al final no salga igual que como entró, sino conmovido y transformado, llevado a un terreno inesperado.

Ariana Caruso

@alacaruso

153 399 1739

www.arianacaruso.com

[email protected]

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