Además de ser dueña de una fama indiscutida, Moria Casán es ama y señora de una imponente casona ubicada en una exclusiva zona residencial de Parque Leloir. La propiedad cuenta con más de 300 metros cuadrados cubiertos y un extenso jardín de más de 700 metros cuadrados, un verdadero oasis que la artista disfruta desde hace más de cuatro décadas. El exterior se destaca por sus detalles repleto de lujo y confort, entre ellos una fuente de agua propia, una pileta climatizada y una particular decoración con pétalos de rosas.
Así es el jardín de Moria Casán: su refugio cargado de historia y de impronta arquitectónica de élite
Para llegar a la casa de Moria Casán hay que adentrarse en la reserva ecológica de Parque Leloir, un extenso pulmón verde que alberga más de 400 mil árboles y que invita a descubrir el legado del arquitecto, paisajista y urbanista francés Carlos Thays. Conocido como el “Cariló del Oeste”, este exclusivo entorno se convirtió en el refugio elegido por la mítica actriz para asentar raíces. Allí adquirió una imponente casona a la que, desde hace más de cuarenta años, le imprimió su inconfundible sello personal.
En esta oportunidad, La One abrió las puertas de su hogar y dejó ver un glamoroso jardín compuesto por decenas de árboles, plantas, flores y arbustos que conforman el paisaje natural de la vivienda. El diseño se caracteriza por una estética clásica, romántica y exuberante, en la que la arquitectura se integra con la vegetación cuidadosamente tallada. La piscina climatizada presenta líneas curvas y está revestida con pequeños azulejos cuadrados en tonos azules. Frente a ella, se ubica una pérgola blanca, concebida como un living exterior cubierto al aire libre.
En su interior está amueblado con sillas de hierro blanco de inspiración vintage y una gran mesa de vidrio sostenida por columnas blancas de estilo clásico, que recrea una puesta casi teatral. Sobre la mesa se destacan dos grandes jarrones artesanales repletos de colores, mientras que una araña de cristal colgante aporta un guiño de lujo y elegancia.
La ambientación se completa con una ambientación que combina jarrones, esculturas, objetos que suman a la deco y detalles de inspiración clásica, todos integrados entre el verde del jardín. A esto se suma uno de los sellos más particulares del lugar: los pétalos de rosas rojas, blancas y rosadas, distribuidos sobre el piso en torno a la piscina, que brinda una impronta romántica y glamorosa. “Cada ambiente de mi casa está creado como una escenografía. En todos soy yo y los siento perfectos”, reveló en una entrevista que mantuvo con Caras.
El jardín de Moria Casán: entre lo clásico y lo natural
Por fuera, la casa de Moria Casán se destaca por una paleta de colores cálidos y sobrios, donde predominan los tonos crema, amarillo suave y blanco en la fachada. Estos colores contrastan con el gris oscuro del tejado y con los adoquines que forman el camino de acceso para los vehículos, creando una combinación clásica y elegante. A esto se suman las amplias aberturas y puertas vidriadas, que permiten conectar visualmente los ambientes interiores con el jardín y aprovechar al máximo el ingreso de luz natural durante el día.
Entre los detalles arquitectónicos sobresalen las columnas de estilo clásico, con líneas verticales talladas que aportan elegancia y un aire señorial a la fachada, inspirado en la arquitectura de la antigua Grecia. Su diseño suma simetría y personalidad a la vivienda, en sintonía con el balcón con balaustrada, otro de los elementos que refuerza ese estilo tradicional. La iluminación también cumple un papel importante: los faroles y luminarias acompañan los accesos y sectores del jardín, aportando calidez cuando cae el sol y haciendo que la propiedad conserve su encanto también durante la noche.
Uno de los rincones más particulares es su espacio de inspiración zen, pensado como un pequeño santuario para relajarse y desconectar. El sector está ambientado con almohadones blancos compuesto por telas livianas y atrapasueños artesanales que aportan un aire bohemio y espiritual. La combinación de materiales naturales, detalles decorativos y una estética simple convierte a este ambiente en un lugar ideal para meditar, leer o simplemente disfrutar de la tranquilidad del entorno.
Otro de los detalles que suma elegancia al exterior es una fuente de agua de inspiración romana, compuesta por tres bandejas dispuestas en distintos niveles. El agua cae de una a otra y genera un movimiento constante que, además de funcionar como elemento decorativo, aporta una sensación de calma y frescura al jardín.
De esta manera, Moria Casán creó un verdadero oasis en medio de su imponente mansión de parque Leloir, una casa con 40 años de historia que conserva una identidad propia y se destaca por cada uno de sus rincones. La combinación de naturaleza, arquitectura clásica y espacios pensados para disfrutar al aire libre lo convierten en un lugar sin precedentes, que fue transformándose con el paso del tiempo sin perder su esencia.
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