jueves 29 de septiembre del 2022

Carolina Ceballos: un antes y un después en microblading

Con un manejo impecable de las técnicas que utiliza, logra devolverle a los rostros la armonía perdida o realzar los ojos con un correcto y balanceado diseño de cejas. Galería de fotosGalería de fotos

CREDITO CARAS

Hace cinco años, la maquilladora Carolina Ceballos llegó a Buenos Aires con su deliciosa tonada cordobesa y un parecido increíble con la modelo Carolina “Pampita” Ardohain, lista para forjarse un futuro que le permitiera criar a su hijo, Santino, como deseaba hacerlo. “Comencé siendo modelo de una amiga maquilladora y cuando fui viendo ese mundo, me fui enamorando e hice todos los cursos posibles. Después, ya en Buenos Aires vino el tema de las pestañas y luego el microblading”, cuenta Carolina con entusiasmo.

- ¿Cómo fueron los comienzos en Buenos Aires?

Me encanta el mundo de las pestañas, pero no me gustaba lo que veía que se hacía, tan voluminosas y artificiales; a mí me gustaba más tranqui, más natural y pensé en aprender a hacerlas y darle mi onda. Pasé por miles de cosas, no es todo así tan color de rosa. A su vez empecé a hacer perfilados de cejas, que es darles forma, pero me di cuenta de que a muchas mujeres les faltaban cejas o una parte o no le gustaba la forma, así que hace tres años hice cursos de microblading y luego comencé a animarme a la responsabilidad que implica hacer modificaciones en un rostro, porque es un tatuaje, no es una pestaña que, si no te gusta, te la saco con removedor. Empecé con trabajos chicos, no integrales, algunos retoques, no una ceja completa desde cero. Hoy, ya hace mucho hago trabajos complejos y, sin embargo, cada clienta que viene lo tomo como un nuevo desafío, porque cada ceja es diferente y todas las caras son distintas. ¡Si la clienta se va feliz con el resultado, yo estoy tanto o más feliz que ella!

- ¿Cuáles son los miedos más habituales que genera hacerse microblading?

Primero, que les quede muy oscuro, porque se usa el color negro; o también las experiencias de amigas que no fueron satisfactorias. Yo les aclaro que dibujo y respeto la línea natural. Son dos sesiones y vamos de menos a más. En la segunda sesión tendremos tiempo de levantar el color o aumentar la superficie, si fuera necesario. Les dejo en claro que mi idea no es mandarlas a la casa con un cambio radical, sino ir buscando con ellas el resultado final del trabajo. Quiero darles la tranquilidad y seguridad de que todo va a salir como ellas quieren. Amo hacer fotos del antes y después para que tengan la seguridad de la diferencia que se logró con el trabajo y que respeta lo acordado. Antes de comenzar les explico todo. El resultado va a ser de acuerdo al tipo de piel. La primera sesión me sirve también para ver cómo toma el pigmento, el tipo de piel cómo reacciona, etc. Por ahí vienen personas con trabajos hechos en otros lugares y me dicen que lo tienen hace 10 años; ahí mismo, ya sé que usaron pigmentos que no corresponden, pigmentos de tatuajes, porque es imposible que dure tanto tiempo. Hay que tener mucho cuidado.

- ¿Cuáles son tus planes a futuro?

Estoy pensando en dar más capacitaciones. A lo largo de estos años he pasado por distintas etapas. Desde hacer pestañas, que tardo media hora en hacerlas porque tengo muchísima práctica, a lo que amo hacer hoy por hoy, que son las cejas. Lo que tengo muy en claro es el tipo de capacitación que quiero dar, muy bien preparada, porque me ha pasado en su momento de tomar yo las clases y al finalizar quedar con mil dudas. Para mí, las cuestiones básicas y puntuales que hay que profundizar en las capacitaciones son el visagismo y diseño, para después seguir con los trazados y colores.  Los cursos los cobran muy caro y venden tanto humo que terminan siendo dos días de capacitación y el resto la nada misma; una sale dándose cuenta de que no tiene los conocimientos necesarios y que le llenaron las clases de cosas que no sirven. Luego de lograr capacitarse correctamente solo queda práctica y práctica. Al principio, a uno le tiemblan las manos y tarda muchísimo con cada trabajo por el temor a equivocarse. Con mis primeras dos clientas estuve tres horas con cada una para ponerles las pestañas. ¡Me deben haber odiado!.

- Además del deseo de dedicarse a esta rama del cuidado personal ¿qué es lo más importante al decidir desarrollar esta profesión y con qué cosas no tan idílicas hay que lidiar?

Yo me doy cuenta, al momento de capacitar, qué motiva a la persona a hacerlo, si es por necesidad o porque le gusta. Yo lo hice por necesidad, pero era algo que me gustaba aun cuando había que bancarse infinidad de cosas desagradables, como por ejemplo que viniera una persona con piojos en las pestañas. Tenía que superar muchas veces el “asquito” que me daban ciertas cosas. Pero bueno, tenía un hijo y quería salir adelante. Hoy, esta profesión es mi pasión. 

 

Instagram: @carolina_ceballosmakeup

Video: https://rudo.video/vod/bO0fQz

 

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