sábado 13 de abril del 2024

Dra. Alfonsina Dominguez: La importancia del ejercicio físico en la prevención de enfermedades

En un mundo marcado por el sedentarismo, es crucial recordar que nuestra biología está diseñada para el movimiento. El ejercicio físico no solo previene enfermedades crónicas, sino que también impacta positivamente en nuestra salud mental y emocional.

CREDITO CARAS

Nuestros antepasados salían a cazar y recolectar para la supervivencia, tanto que nuestro cuerpo, maquinaria y fisiología estaba dada para estar en constante movimiento. Y eso no cambió; hoy en día seguimos manteniendo esta misma biología primitiva.

Con el advenimiento de la revolución industrial, científica y tecnológica, hoy lo que abunda es el sedentarismo: pasamos la mayor parte del día sentados, trasladándonos en transportes, y esto trae aparejado la obesidad, con sus enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT).

El ejercicio ayuda a mejorar globalmente la salud y prevenir la enfermedad; se volvió todo un desafío que la modernidad de hoy no nos aleje de esas necesidades biológicas básicas que necesitamos para vivir bien.

Una buena salud se logra con ejercicio, alimentación y buen descanso. Que el ejercicio no sea solo una herramienta para “quemar grasas” o compensar una mala alimentación. Para ver resultados todo tiene que trabajarse en conjunto, empezar al menos por algo para crear el hábito e ir sumando de a poco.

Existe un imaginario colectivo sobre la genética que portamos, de que los genes dados son fijos. Pero existe la epigenética, que se trata de la interacción entre el día a día con el ambiente, y así pasamos a ser nosotros quienes tenemos el poder de influir positivamente en nuestra salud.

El ejercicio mejora el sueño; tenemos normalizado levantarnos cansados, vivir cansados y no poder dormir de noche, cuando esto no debería ser así, no es “lo normal”. Cuando empezamos a experimentar un correcto descanso nocturno, se siente el real bienestar, eso sí es lo normal. Y sí, ya hablaremos en profundidad sobre este tema.

Estimula la neurogénesis, es decir, la formación de nuevas neuronas previniendo patologías neurodegenerativas. Además, reduce la depresión, la ansiedad, mejora el estado de ánimo.

Mejora los niveles de glucosa en la sangre, disminuyendo la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2 o, si se padece, mejorarla e incluso hasta puede remitirse. Como siempre digo, un tratamiento farmacológico solo, sin ejercicio ni alimentación planificada, es un tratamiento que está incompleto.

Aumenta la masa muscular y estimula la masa ósea necesaria para prevenir la osteoporosis (recordar que vejez no es sinónimo de enfermedad).

Algo importante a destacar es que después de los 50 años, la masa muscular va disminuyendo y es importante generar el estímulo. Tanto el hueso como el músculo son una unidad que trabajan en conjunto: cuando hay contracción muscular, aumenta la densidad mineral ósea; si aumenta la masa muscular, se protege la pérdida ósea y se reduce el riesgo de fracturas, que lamentablemente son muy comunes de ver y algo prevenible.

Mejora la función cardíaca, disminuyendo la presión arterial y aumentando la capacidad pulmonar, llegando más sangre oxigenada a los músculos desde el corazón.

Si la sociedad sigue viendo al ejercicio como un medio para alcanzar determinada “delgadez”, habrá personas que opten reemplazar algo tan valioso como la actividad física por fármacos orientados al descenso de peso y habremos perdido la batalla, ya que con la comodidad de la toma de un fármaco es difícil competir.

Uno de los desafíos como agentes de salud preventiva es poder modificar estos hábitos para volver a asemejarnos a nuestros antepasados. En cada consulta se intenta prescribir la actividad física con el fin de mejorar la independencia, bienestar mental y calidad de vida.

No todas las personas tienen la misma capacidad de responder y adaptarse al entrenamiento, siempre debe adaptarse las recomendaciones a las posibilidades, preferencias y nivel de entrenamiento previo de cada uno de manera individual.

Hacer ejercicio NO es caro.

NO hacer ejercicio SÍ lo es.

Dra. Alfonsina Dominguez

MN: 190.587

Médica posgraduada en Medicina del Estilo de Vida y docente de la Universidad de Buenos Aires.

Para contactarte con la Dra:

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Consultas online y presencial.

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