¿Qué la llevó a emprender un negocio por cuenta propia?
La pasión. Me emociona llegar a una casa e imaginar todos los cambios que haría en ella. En mi mente los muebles vuelan de un lado a otro, imagino la decoración, una pared, un color, una anécdota en un rincón. Es algo que siempre realicé de modo informal, en casa de amigos y donde sea que pudiese desplegar mis alas. Todo esto me impulso a que hoy lo realice de modo profesional. La realidad es que tampoco existe ninguna empresa que se dedique a esto. Es un trabajo completamente individual y personalizado.
¿Qué diferencial aporta la mujer a la hora de liderar un proyecto?
Mi emprendimiento consiste en la organización integral de los espacios, fundamentalmente en hogares, aunque he realizado también trabajos en ámbitos laborales. Hace unos años se ha puesto de moda todo lo que está relacionado con el orden, pero por lo general de modo superficial.
Mi propuesta es más abarcativa, sin dejar de ser detallista. Mi mirada, de mujer, está puesta en el todo. Comprender los espacios, cómo se viven, cómo se utilizan en la dinámica familiar y sus necesidades. Todo abordado con una mirada funcional y estética. La idea es optimizar los espacios, darles sentido, organizarlos y diseñarlos, generando distintos climas.
¿Cuál fue tu mayor caso de éxito?
Muchas veces solo es cuestión de modificar la disposición o distribución de los muebles y eso puede cambiar el sentido de como transitar o vivir la casa. Justamente, los clientes se asombran, y disfruto ver la cara de las personas cuando ven la transformación y admiten que no tenían idea el impacto positivo que eso podía generar. Eso es el éxito para mí.
¿Qué es fundamental para poder llevar a cabo una buena organización?
La importancia de sectorizar y categorizar espacios y objetos. Cuando sienten que la casa es un caos, generalmente, ocurre que hay demasiados objetos y guardamos por no tirar, porque es un recuerdo, porque me lo regalo tal, por las dudas, etc.
Yo los ayudo con esta fase de descarte con algunas preguntas claves. Los objetos tienen formas determinadas, colores, texturas, tamaños y brillos. Hay que entender que cada elemento u objeto que existe en nuestra casa el cerebro lo detecta como información. Los espacios vacíos, libres de objetos, tienen que existir y se tienen que ver. Es un oasis para la mente.
¿Cuál es su rutina cuando llega a un nuevo espacio?
Comienzo observando, escuchando al cliente sus necesidades, al mismo tiempo que me pongo a abrir puertas y cajones. Consultando su prioridad y frecuencia del uso de los elementos y objetos que allí se encuentran. Hago un recorrido general para la comprensión del espacio.
Se determinan opciones factibles para realizar movimientos de los muebles. Se le da prioridad al espacio que se requiera con más urgencia. Conforme se avanza se detectan los objetos de descarte, se los califica y luego se tiran, donan o regalan. El trabajo puede realizarse en uno o varios días, dependiendo de la superficie de la casa y la organización existente.
Para contacto: Cel.: (+54911) 5485-0439 // Mail: [email protected].
Conoce más ingresando en su perfil de Instagram.
Lorena Prismill: Una exitosa mujer multifacética
Se independizó, fundó su empresa y hoy marca tendencia en el mundo óptico
Lic. Paula Coser: “Busco comunicar desde la autenticidad y la simpleza para que el paciente se sienta identificado”
El maquillaje FX: el arte de transformar la realidad, por Paula Riofrío Perea de EL Pelucón de tu vida
El video de Scaloni lagrimeando cuando hizo el cambio de Messi
Sexo en la pareja: los secretos detrás de las fantasías sexuales
Entramos a la cocina de Zaira Nara en su casa de Punta del Este: tonos blancos, ollas colgando y diseño campestre