QUÉ ES LA NEUROPLASTICIDAD
La neuroplasticidad se refiere a la capacidad del sistema nervioso de modificar su organización estructural y funcional en respuesta a la experiencia y al aprendizaje. Cada comportamiento, hábito y pensamiento fortalece vías neurales a través de un proceso que se denomina: plasticidad sináptica. El cerebro no cambia solo por eventos extraordinarios, sino por la experiencia cotidiana repetida.
Esto no es exclusivo de la niñez, pero en la niñez y adolescencia el fenómeno es mucho más intenso. Eso significa que lo que un chico hace de manera sostenida hoy no es un dato menor: es, en parte, el cerebro que va a tener mañana.
Si la experiencia moldea el cerebro ¿qué tipo de cerebro estamos construyendo con las experiencias digitales actuales?
QUÉ DIMENSIONES TOCAN LAS PANTALLAS
Cuando les explico esto a las familias en consulta, suelo ordenarlo en cuatro ejes:
Atención. El contenido diseñado para pantallas, especialmente el de scroll infinito y recompensa inmediata, entrena al cerebro para saltar de estímulo en estímulo.
Regulación emocional. Muchos chicos usan la pantalla como forma de autorregularse frente al aburrimiento, la frustración o la ansiedad.
Sueño. La luz de las pantallas y la activación que generan los contenidos interfieren con la producción de melatonina y retrasan el sueño.
Vínculo y lenguaje. El desarrollo socioemocional y del lenguaje se construye fundamentalmente en la interacción cara a cara.
La buena noticia: la neuroplasticidad también es reversible
Acá viene lo importante, y lo que menos se dice: si el cerebro se moldea por la repetición, también puede remodelarse. Podemos entrenar hábitos en otra dirección. Sumado a la intervención de la Terapia Cognitivo Conductual, cabe destacar algunas líneas de trabajo concretas para las familias:
• Horarios claros, no prohibiciones vagas. Funciona mejor acordar cuándo sí y cuándo no —"no en la mesa", "no una hora antes de dormir"— que pelear caso por caso.
•Modelar el propio uso. Los chicos aprenden por imitación: un padre que también suelta el celular en la mesa entrena mejor que cualquier discurso.
•Ofrecer alternativas de regulación. Antes de sacar la pantalla, hay que haberles enseñado y practicado qué hacer con el aburrimiento y la frustración: dibujar, moverse, hablarlo.
•Priorizar el sueño como no negociable. Sin pantallas al menos 60 minutos previos a dormir.
•Sostener contacto cara a cara. Comidas sin pantallas, tiempo de juego compartido, conversaciones: son la "gimnasia" que el cerebro necesita.
La neuroplasticidad nos dice que el cerebro de nuestros hijos se está construyendo todo el tiempo, con lo que hacen y dejan de hacer. La tarea de los adultos es ayudar a que ese cerebro en construcción tenga espacio para todo lo demás.
María Dolores Albizu | PSICÓLOGA
Contacto: 2302609225
Redes: psicoinfantil.doloresalbizu
Mail: [email protected]
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