domingo 04 de diciembre del 2022

¿Qué es la autoindagación?

CREDITO CARAS

Para responder, veamos dos concepciones de tiempo: lineal y vertical. El tiempo lineal establece en nuestro pensamiento que el pasado y el futuro existen. Autoconocerse aquí es reflexionar sobre el pasado y el futuro. Para eso utilizo mis pensamientos, que se mueven de atrás para adelante, reconociendo mis errores y aciertos pasados e intentando llegar a una versión personal superadora en el futuro. Este tipo de autoindagación nos instala en la personalidad, una construcción que realizo con mis pensamientos. Voy a revisar todo mi pasado para descubrir todo lo que tengo que sanar, para conocer mi constitución energética, contactar con mi misión de vida, llevarla a cabo y arribar a mi mejor versión. Este modo de autoindagación sirve para reconocer mi personalidad.

El tiempo vertical establece que lo único realmente existente es el instante presente, todo lo demás es imaginación (pensamiento), y el pensamiento es sólo un minúsculo aspecto de la totalidad de la consciencia. La autoindagación es ahora mismo, me autoconozco aquí y ahora, ya tengo todo lo necesario en este instante, no necesito imaginar pasados ni futuros (pero puedo hacerlo, tengo la capacidad). No hay otro lugar al que llegar, ya estoy en el único lugar en el que realmente existo. Puedo entrar en contacto con mi respirar, tomar conciencia de mi cuerpo, de mis sensaciones, emociones y pensamientos. Puedo reconocer los movimientos automáticos de mis pensamientos, que califican lo que estoy viviendo, buscando definirlo todo. ¿Viste que lo que estás sintiendo tiene íntima relación con lo que estás pensando? La interpretación automática que estoy haciendo sobre esto que estoy viviendo, genera las emociones que estoy sintiendo. ¿Puedo ver el significado que le doy a cada cosa que vivo? ¿O creo que la situación significa exactamente lo que estoy pensando que significa?

Más allá del bien y mal que nos proponen nuestros pensamientos, se encuentra la quietud que no trata de explicar o entender, la quietud que siente. Esa quietud es la conciencia. Esta concepción de la autoindagación nos permite entrar en contacto con la conciencia, nos instala en el Ser. Este gesto interno de auto.observación me permite des.cubrir el estado de lucha en el que me encuentro, y que tanto sufrimiento trae. El único ser vivo que puede pensar que lo que está ocurriendo tendría que ser diferente, que le falta algo para estar completo, que puede imaginar realidades distintas a este instante de vida, el único ser que puede resistirse a la vida… es el humano. Cultivando la autoindagación vertical, puedo reconocer y responsabilizarme por mis imaginaciones y pasar de la resistencia a la rendición. Decirle Sí a lo que es. Veo mis interpretaciones y las suelto, las tomo como lo que son: simples y limitadas narrativas imaginadas por un cerebro condicionado por sus experiencias. Me vuelvo humilde, bajo las armas, ya no estoy en lucha, me rindo, dejo de creer ciegamente en mis interpretaciones, y les digo: “Yo no sé lo que más me conviene”, “siempre estoy equivocado”. Aterrizo en este instante de vida, en la conciencia, el espacio en el cual ocurre el pensamiento, la emoción y la percepción sensorial. Existo. La realización tiene más que ver con disponer mi conciencia para vivir e incluir todo lo que este instante me regala (PRESENTE), y no con imaginar pasados y futuros donde todo esté “mejor”. Mi mejor versión la encuentro como parte de este regalo llamado Presente.

 

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