“Ya no tengo paciencia.”
Muchas veces la consulta no empieza hablando del sueño. Empieza con una mamá que siente que dejó de reconocerse. Me cuenta que está más irritable, que llora con facilidad, que discute más con su pareja, que le cuesta concentrarse y que ya no disfruta la maternidad como imaginó.
Entonces aparece la culpa. Empieza a preguntarse qué le pasa, qué está haciendo mal o por qué siente que ya no es la misma. Y, muchas veces, llega a una conclusión injusta: “Hay algo mal en mí.”
Quizás no sea ella. Quizás sea el agotamiento hablando por ella.

Cuando una madre pasa semanas, meses o incluso años durmiendo de manera fragmentada, el cansancio deja de sentirse solamente en el cuerpo. También impacta en el humor, en la regulación emocional, en la capacidad de concentrarse, en los vínculos y en la posibilidad de disfrutar de lo cotidiano.
Y cuando estamos agotadas, también cambia la forma en que vivimos la crianza. Un comentario puede doler más, un llanto puede desesperarnos antes y una noche difícil puede hacernos sentir que estamos fallando. No porque seamos menos capaces, sino porque el agotamiento reduce los recursos emocionales con los que contamos para afrontar los desafíos cotidianos de la crianza.
Por eso hay situaciones de la crianza que nos atraviesan con una intensidad difícil de explicar. No siempre es el llanto, los despertares nocturnos o la demanda constante de un hijo. Muchas veces es el estado de agotamiento desde el que respondemos a todo eso. Un mismo desafío puede vivirse de una manera completamente distinta cuando una madre lleva meses sosteniendo el descanso de toda la familia a costa del propio.

En el consultorio veo, una y otra vez, que cuando hablamos del sueño de un bebé también estamos hablando de la salud mental de quien lo cuida. Dormir mejor no resuelve todos los desafíos de la crianza, pero sí devuelve recursos fundamentales para atravesarlos: más paciencia, mayor claridad para tomar decisiones, una mejor regulación emocional y la posibilidad de volver a disfrutar momentos que el agotamiento había dejado en segundo plano.
Quizás la pregunta no sea qué le está pasando a esa madre. Quizás la pregunta sea cuánto tiempo hace que viene sosteniendo demasiado con muy poco descanso.
Lic. Cindy Rybak
Psicóloga Clínica | Consultora de Sueño Infantil
Instagram: @psi.cindyrybak
Mail: [email protected]
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