Los cuatro amigos sabían que abrir un restaurante en plena crisis sanitaria era un desafío enorme, pero la pasión por la gastronomía y la confianza mutua fueron más fuertes. Diego, Anabela, Mauro y Noelia fusionaron sus diversas experiencias para revivir un rincón clásico de Ushuaia, logrando que el verdadero sabor del fin del mundo se sienta en cada plato y en la calidez de su atención. Hoy nos cuentan su historia.
¿Cómo recuerdan aquellos primeros pasos y el desafío de emprender en un contexto tan complejo?
Nuestra historia con La Casa de los Mariscos comenzó en febrero de 2021, en plena pandemia. Inmersos en un contexto de incertidumbre, dos parejas de amigos, unidos desde hacía muchos años, decidimos apostar por un proyecto gastronómico en conjunto.
Si bien La Casa de los Mariscos ya formaba parte de la historia de Ushuaia, en abril de ese mismo año volvimos a abrir sus puertas e iniciamos una nueva etapa, con profundo respeto por la identidad del restaurante y, al mismo tiempo, con el desafío de imprimirle nuestra propia impronta.
Comenzamos en un pequeño espacio, con capacidad para 30 comensales. Los primeros meses estuvieron atravesados por miedos, dudas y la necesidad de reinventarnos. Poco después de la apertura regresaron las restricciones y tuvimos que adaptarnos una vez más. Sin embargo, nunca dejamos de creer en el proyecto. El trabajo cotidiano, el aprendizaje y las ganas de crecer nos permitieron transformar aquella primera idea en el restaurante que hoy soñamos y seguimos construyendo.
Los cuatro llegábamos con recorridos diferentes. Diego y Anabela tenían una extensa trayectoria gastronómica; Mauro conocía profundamente el sector por su experiencia en la distribución de alimentos y Noelia, en cambio, venía del ámbito público y encontró en la gastronomía un mundo completamente nuevo. Con el tiempo descubrimos que esa diversidad de experiencias no era una dificultad, sino una de nuestras principales fortalezas.

¿Cuál consideran que es el sello distintivo que los diferencia dentro de la propuesta gastronómica de Ushuaia?
Desde el comienzo tuvimos claro que no queríamos ser solamente un lugar donde comer. Queríamos crear una casa. Un espacio donde la calidad de los productos, los sabores de nuestra tierra y la calidez en la atención fueran parte de una misma experiencia.
Fuimos transformando cada espacio, creciendo y aprendiendo. De aquellos 30 lugares iniciales pasamos a recibir hoy a más de 80 comensales, pero, aunque el espacio cambió, hay algo que procuramos preservar: nuestra manera de recibir.
Detrás de la experiencia culinaria hay un gran factor humano, ¿qué rol juega el equipo de trabajo en el día a día del restaurante?
La Casa de los Mariscos también es nuestro equipo. Personas que entendieron desde el principio la esencia que queríamos darle a este lugar y que hoy la hacen posible todos los días.
Cada uno, desde el lugar que ocupa, es una pieza fundamental. Detrás de cada plato, de cada mesa preparada y de cada persona que recibimos hay dedicación, compromiso y, sobre todo, una enorme calidad humana.
Con el tiempo entendimos que un lugar no se construye solamente con un buen producto o un lindo espacio. Se construye con las personas que lo hacen funcionar cada día, que lo sienten como propio y que ponen algo de sí para que quien entre por nuestra puerta se sienta bien recibido.
Por eso, cuando hablamos de La Casa de los Mariscos, hablamos de todos. Porque este proyecto también creció gracias a ellos y porque, con el tiempo, terminamos formando una gran familia.


¿Cómo se proyectan el día de mañana?
Queremos seguir creciendo, escuchando y aprendiendo, pero sin perder aquello que nos trajo hasta acá: nuestra forma de recibir, la calidad de lo que ofrecemos y el deseo de que cada persona se sienta cómoda desde que cruza la puerta.
Después de estos años entendimos que crecer no significa solamente tener más mesas. También significa construir recuerdos, compartir momentos y lograr que alguien que llegó por primera vez como cliente se vaya sintiendo que encontró un lugar al que quiere regresar.
Ese es nuestro mayor deseo: que quien llegue hasta el fin del mundo encuentre en La Casa de los Mariscos algo más que una buena comida. Que encuentre una mesa cálida, gente que lo reciba con cariño y un lugar al que siempre tenga ganas de volver. Porque, al final, eso es lo que queremos ser: un pedacito de Ushuaia que quede en el recuerdo de quienes nos visitan.
La Casa de los Mariscos
San Martín 232 – Ushuaia, Tierra del Fuego
Instagram: @lacasadelosmariscosushuaia
WhatsApp/Teléfono: 2901488405
E-mail: [email protected]
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